Encuentro con el músico colombiano Edy Martínez en Nueva York

Agosto 16, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Julia Díaz Santa | Especial para El País
Encuentro con el músico colombiano Edy Martínez en Nueva York

El año pasado en el festival Voces del Jazz, de Cartagena, le rindieron un homenaje Edy Martínez. Y en Bogotá se realizó la presentación del evento.

Crónica de un encuentro en la Gran Manzana con el famoso músico Edy Martínez, quien en estos días visita Cali invitado especial en 'Ajazzgo’.

Como díría el Gran Combo: “Si te quieres divertir, con encanto y con primor…”. Ese día, qué casualidad, él estaba a mi lado ‘como cualquier cristiano’ al pie de las escaleras del Astoria Boulevard Station, cerca al aeropuerto de La Guardia, en Queens. Y es que ese hombre bajo, menudo y de anteojos que se encartaba con sus maletas, no es nada más ni nada menos que el único músico colombiano considerado como uno de los mejores arreglistas de la Fania All Stars.Encontrar al maestro Edy Martínez era un verdadero hallazgo además porque justamente estaba en la Gran Manzana con el reconocido músico colombiano Jacobo Vélez, con quien ahora trabajamos en el proyecto de La Mambanegra, una aventura que busca recoger algunos elementos de esa historia musical en la que el maestro ocupa un luminoso lugar. -“¿Edy?” -preguntó Jacobo-.-“Si soy yo” -contestó-.- “¿Qué estás haciendo aquí?”. - “Acabo de llegar de Atlanta”. -Nos dijo que iba a atender sus asuntos musicales-.No se veían desde hace más de una década, cuando Martínez fue maestro de Jacobo en la universidad Inca de Bogotá. Entonces vinieron las sonrisas, los abrazos y algunos recuerdos, pues al maestro le tomó un rato reconocer a su fanático alumno.Este encuentro de verano musical con el maestro ocurrió en esos fenómenos aleatorios que suceden a diario en esa vibrante geometría habitada por infinitos bichos de formas, colores y sonidos diversos que es el metro de Nueva York. La aguja en el pajar, Martínez es un fino y valioso hilo proveniente de ese potente río que es la historia de la música latina, del jazz y de la salsa en el mundo.Colombiano de 1940, nacido en Pasto, el maestro Edy ha dejado plasmado su trabajo musical -entre arreglos, composiciones e interpretaciones- en más de un centenar de grabaciones con las bandas de Ray Barreto, Mongo SantaMaría, Gato Barbieri, Tito Puente, los Palmieri, entre otros.Valga destacar que con Eddie Palmieri, Larry Harlow y Tito Puente consiguió tres premios Grammy que fijan aún más su nombre entre los mejores.Oye ¿de dónde tú eres?Hay algo que se viene a la mente mientras Edy nos habla con voz suave y a la vez emotiva sobre música en el metro ¿Cómo fue que un muchacho colombiano terminó siendo una figura de la historia de la salsa en Nueva York?La historia musical de Edy Martínez empieza desde los 8 años, cuando era el conguero en la orquesta de su padre en Bogotá. Sigue en los años 50 cuando el músico colombiano Hernando Becerra lo vio tocando la batería en la misma orquesta y le ofreció irse a tocar en Estados Unidos, pasa por episodios de su vida como músico latino en Nueva Orleans y en Miami a finales de los 50 y continúa hasta nuestros días.“En el año 64 yo me encontraba trabajando como pianista con Chico Orifech y un día se enfermó el joven que tocaba las congas. Así que esa noche lo remplazó un conguero que estaba libre y venía en gira con la orquesta de Samy Davis Jr.” Nada más y nada menos. “Oye, vente para NY, allá tocarás con todo el mundo”, le dice el nuevo conguero a Edy. Esa misma noche decide que seguirá ese nuevo rumbo. Es en esa ciudad, después de estar algunos meses trabajando en diferentes orquestas que llega el verdadero golpe.“Un día me llaman para tocar en algo puntual, en un homenaje al alcalde de Nueva York en 1965. Ese día Ray Barreto estaba esperando por sus músicos para ir a tocar fuera de la ciudad. Él llegó muy temprano al parque y entonces nosotros empezamos a tocar. Él se acerca a la orquesta, específicamente al piano y entonces me pregunta (era un hombre grandísimo pero tenía una voz muy chiquitica) ‘Oye ¿tú de dónde eres?’”, relata con alegría Martínez.Barreto, quien fuera uno de los más importantes artistas de jazz latino y quien llegó a ser director musical de la Fania All Stars, le dijo “Oh sí, tu suenas puertoriqueño pero hay algo que no he podido identificar”.Edy le explicó que era colombiano y que se había empapado de la forma de tocar de Charli Palmieri, Edy Palmieri, Joe Loco, entre otros, a través de sus discos. Entonces Barreto le dijo: “Mira, mi pianista se va en dos semanas y me gustaría hablar contigo mañana, dame tu dirección”.Tal como lo prometió pasó al otro día por el hotel, en donde se hospedaba el pianista, con los discos que este debía estudiar. “Pasaron dos semanas, me hizo el ensayo y empecé a tocar, a hacer arreglos y a grabar con él. Ahí la historia cambia, cuando tu estas tocando con alguien de ese talante, esa es la verdadera historia patria”.En los trabajos más destacados que Edy grabó con Ray Barreto está The Other Road, uno de los discos más importantes dentro de la carrera del puertoriqueño. Catalogado a su vez como un disco de culto, pues marca la intersección donde se encuentran los dos senderos musicales de Barretto, su primer disco de jazz latino, en los años 70, en pleno apogeo de la sala en el mundo.‘Another unsung giant’“Martínez, yet another unsung giant”, se lee en un artículo sobre el homenaje que le hicieron hace un tiempo en el Harlem Speaks, programa que se ejecuta de la comunidad libre del Museo Nacional de Jazz en Harlem en Nueva York.Y sí, es un gigante de voz suave y de cuerpo menudo al que parece no importarle quién lo olvida, pues se tiene a sí mismo y a la música. “Hay un proyecto que se llama Los Viejos de la Salsa, de Ralph Irizarry, un timbalero fantástico que trabajó con Ray Barreto y que es una estrella de la música latina y del jazz. Estamos los viejos que sonamos mejor ahora”, nos contó.Esa propuesta musical de la que habla Edy reúne artistas como Eddie Montalvo, Elías López, Reynaldo Jorge, y muchos otros músicos que han participado por más de 40 años en diferentes proyectos de salsa en el mundo. “¡Sin la salsa no puedo vivir! Sin la buena salsa”, dice con alegría en el vagón del metro en el que ahora vamos juntos. Lo recuerdo fielmente y ya han pasado dos años de aquella charla. Hallazgo en CaliEsta vez el encuentro no es casual pero sí tiene que ver con otro hallazgo: el maestro está en Cali pues tiene varios proyectos en la ciudad y en los próximos días se presentará precisamente durante el Festival ‘Ajazzgo’ 2014 con su ‘Edy Martínez Big Band’.“Quiero vivir en Cali, qué ciudad tan maravillosa, qué gente, qué clima”, exclamó ese día de la segunda topada rumbo a La Matraca, lugar en el que Edy se divirtió como niño y además hizo un descubrimiento, conoció un ritmo nuevo: la ranchera argentina que bailaron Leyda y Jaime, anfitriones del este tradicional sitio.Tanto gozó, que expresó enfáticamente que cuando vuelva a Cali quiere ir de nuevo a esa esquina del Barrio Obrero que lo fascinó por completo. Le conté que La Matraca cumple 50 años de vida en este 2014 y dijo que espera poder participar de esa celebración, si la vida nos trae otra sorprendente sincronía.Así lo hallé: en el sistema de transporte público urbano más grande de Estados Unidos y uno de los más grandes del mundo. (Del que no sobra decir que en un año puede llegar a transportar más de 1.700 millones de pasajeros y en días laborables, puede transportar tranquilamente más de 6 millones de usuarios). No lo conocí en un club de jazz ni en un concierto de salsa en el Bronx ni en un stage de verano, como sería factible.Ahora tengo en mi memoria a ese gigante perdiéndose, al despedirse, entre los mil puntos humanos del metro de Nueva York. En mis fotos tengo esa imagen de Jacobo, quien le ayudó con las maletas a Edy por las escaleras de metal pintadas de verde, en esa estación de madera antigua: íbamos en la misma dirección, tomamos la Línea Q, nos encontramos y luego partimos. “Eres un ángel” y su posterior bendición, fueron el mejor gracias de alguien a quien precisamente la historia de la música le debe eso: gratitudes infinitas.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad