En Cali, los ladrones se llevan hasta las flores de los jardines públicos

Abril 28, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
En Cali, los ladrones se llevan hasta las flores de los jardines públicos

Las plantas robadas son vendidas en barrios residenciales en $1.000 ó $2.000. Las pérdidas son de $10 millones semestrales.

La inseguridad en la ciudad tiene facetas casi increíbles. ¿Sabía usted que cada semana hay que reemplazar más del 50% de las matas que adornan plazas y monumentos? ¿Sabe a dónde van a parar? Le contamos la historia.

El hurto recurrente de las flores y plantas ornamentales que adornan los 379.699 metros cuadrados de prados y jardines en los corredores del MÍO y parques de la ciudad, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para las empresas que diariamente ejecutan labores de mantenimiento en ellos.Semanalmente los ladrones se roban entre el 50% y el 80% de la resiembra de cada jardín para venderlo en las calles.Octavio Trujillo, propietario del Vivero Piedragrande, una de las empresas encargadas de prestar el servicio en las zonas verdes de los corredores del MÍO, explicó que “de cada 20 garzas (tipo de planta) que se siembran en un jardín, 16 no amanecen al día siguiente”.Plantas ornamentales como veraneras, heliconias, palmeras, anturios, garzas y maní forrajero son sembradas permanentemente en al menos 27 puntos de corredores del MÍO. Trujillo señaló que más allá de las pérdidas que estos hurtos le generan a su empresa, quienes pierden son los ciudadanos, puesto que los parques y jardines son públicos.Según Luis Fernando Escobar, gerente de Decorplantas, afectada por la misma situación, ya han identificado a un habitante de la calle que repetidamente se roba las plantas para venderlas en las floristerías cercanas a la carrera décima, pero a pesar de las denuncias, las autoridades no han intervenido.Al igual que el Vivero Piedragrande, los trabajadores de Decorplantas deben periódicamente hacer reposiciones del 30% y 40% de cada uno de los jardines que les corresponden.Además, ambos gerentes denunciaron que incluso los vecinos se acercan a los jardines para arrancar partes de las plantas y sembrarlas en sus casas, lo cual aumenta su deterioro. Jesús Omar Delgado, encargado de la gestión de zonas verdes del Dagma, explicó que este también es un problema de cultura ciudadana. “Desafortunadamente, los caleños no tienen sentido de pertenencia. Adelantamos diálogos con la policía ambiental para tratar de controlar la situación e identificar a los implicados”, manifestó.Señaló que ante esta infracción, más allá de aplicar el comparendo ambiental, los implicados podrían ser judicializados por hurto, por ende, invitó a la comunidad para que denuncie a los infractores.

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