"En diez años, Bogotá hizo 80 colegios; Medellín, 54 y Cali, 2": Secretaria de Educación

Noviembre 13, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Luz Jenny Aguirre Tobón | Editora de Cali

Luz Elena Azcárate, secretaria de Educación de Cali.

Ese dato evidencia el rezago de la educación oficial en Cali, donde el 80 % de los edificios se encuentra en mal estado, dice la secretaria de esta cartera, Luz Elena Azcárate. Se necesitarían $2,4 billones para solucionar esta situación. En este cuatrienio habrá $400.000 millones de recursos propios y de gestión.

Si Cali quisiera poner ‘al pelo’ toda su infraestructura escolar pública, necesitaría $2,4 billones.  Es decir, tendría que destinar a esta labor casi el 100 % del presupuesto que el Municipio tiene estimado para la totalidad de las necesidades de la ciudad (para el 2017 es de $2,8 billones). De ese tamaño es el atraso. Por eso, dice Luz Elena Azácarte, secretaria de Educación, a esta tarea irá una buena porción de la plata de la Alcaldía y de las gestiones que se hacen con el Gobierno Nacional. Responde a las críticas por los seis mil niños que salieron de la ampliación de cobertura y que hoy no se sabe siquiera  dónde están.

¿Cómo será el plan de inversiones en educación?

Hay que  levantar el sistema educativo de la ciudad. En infraestructura no es solo pegar ladrillos, sino que también es un tema de calidad, de ambientes escolares, de opciones de espacios cómodos y competitivos para los niños. Cali tiene un rezago inmenso. Contamos con 91 instituciones educativas y 342 sedes, de ellas el 80 % presenta un deterioro lamentable en su infraestructura. Eso nos ha ocasionado dificultades para consolidar programas como jornada única, que nos exigen tener mínimo una cocina y un restaurante escolar, baterías sanitarias dignas para que los niños puedan quedarse ocho horas.  

¿De cuánto es el atraso?

Creo que son por lo menos los últimos 30 años y doy un comparativo odioso: en la última década Bogotá construyó 80 colegios; Medellín, 54, y Cali, 2. Eso nos llevó a un rezago en la oferta pública que ha llevado a que la matrícula oficial disminuya y la contratada crezca.

¿Hay zonas crónicas?

Absolutamente. En la Comuna 21 hay solo un colegio público. La Comuna 14 tiene tres instituciones educativas públicas, pero no hay la oferta suficiente. Están la 13, la 15 y la 18, donde hay muy pocas. Esto llevó a que la “estrategia temporal” de contratar a los privados para suplir esa oferta creciera cada vez más.

La estrategia será construir colegios nuevos y agrandar otros…

Primero está  ver cómo mejoramos la infraestructura nuestra. Nosotros   dimos el 30 %, ponemos a disposición el lote o la institución saneada y la Nación pone  el 70 %. Hicieron  una licitación y ya tienen  contratados los diseños, la construcción e interventoría de 34 obras. Son 410 nuevas aulas y mejoramiento de 158 para 568 salones que tendrán las condiciones para jornada única.

¿Cuándo estará lista esta etapa?

Esta etapa tendrá una inversión e $110.000 millones, tienen cuatro meses para presentar los diseños aprobados y diez meses de construcción, esperamos que en un año estemos entregando los primeros colegios remodelados. La segunda etapa son  22 predios que estaban en estudio y tienen la viabilidad técnica, estamos en el saneamiento de la parte jurídica. Esperamos que en enero podamos arrancarla. En total estamos hablando de $160.000 millones en ambas etapas.

Pero el Alcalde ha hablado de colegios nuevos, ¿dónde estarán?

Tenemos evaluados para presentar a crédito BID ocho colegios nuevos, ya sea porque los construiremos o los compraremos (hay uno identificado en la Comuna 18) o porque son nuestros sitios donde  vamos a tumbar y  a hacer todo nuevo. Se está hablando aquí de cien millones de dólares, pero no para hacer estas obras sino que se está priorizando infraestructura en territorios TIOS, que ahora incluyen la parte rural. Allí se están identificando 80 sedes que tendríamos que mejorar. El total de la inversión, teniendo en cuenta lo del Municipio, la Nación y lo que entraría por BID serían $400.000 millones en un periodo de tres o cuatro años, en obras que se entregarán y que  quedarán en curso. Esperamos que sea un esfuerzo que se mantenga.

¿Cuánto alcanzan a recuperar del retraso con esa inversión?

Cuando llegamos se hizo un plan maestro de infraestructura para saber en qué estado estaba cada sede y qué se necesitaba. Si quisiéramos hacer una inversión para arreglar todo, necesitaríamos $2,4 billones, eso demuestra el abandono en el que estábamos.

A la par de este proceso está lo que pasa con la ampliación de cobertura. El año pasado, por cuenta de la decisión de la Nación que impide contratar con ciertos colegios  por baja calidad, ustedes tenían que reubicar a 25.000 niños, pero hoy no saben dónde están 6000…

Aquí estamos hablando de actores que no solo son el Estado sino la familia y la necesidad de esa familia, que muchas veces es desplazada o con dificultades económicas. No por eso tenemos que conformarnos con que los niños tengan que una educación sin calidad. Pero llevarlo a la práctica  es complejo cuando ve uno que una mamá lo que se rebusca es lo del día, a ella que le hablen de percentil o de competencias no es su necesidad diaria, lo que le interesa es saber que a las dos cuadras le cuidan el niño. Tenemos que entender la parte social, pero poco a poco también ver cómo se exige que se mejore la calidad. 

Pero es muy preocupante ese dato de los seis mil niños que la Secretaría no sabe siquiera si están estudiando…

Como Secretaría tenemos una obligación: garantizar el derecho a la educación. Lo hacemos con el cupo con gratuidad, con alimentación escolar y el transporte cuando están fuera de su comuna, pero no podemos desconocer que el acto voluntario de ir a matricular a un niño es de sus padres. La estrategia que hemos implementado es buscar al Icbf y a Familias en Acción para que nos ayuden a ubicar a 5559 niños que no se nos matricularon ni en colegios privados ni públicos. Estuvimos haciendo un llamado permanente, no hay la disculpa para que esos niños estén en la calle, sí les tenemos el cupo, les estamos garantizando la alimentación y el transporte, muchas veces es el desconocimiento o desinformación de los papás, que piensan ‘para tanto problema, no lo mando’, pero es un trabajo que hay que hacer, no podemos sentirnos satisfechos con decir: les ofertamos los cupos y no llegaron, hemos buscado estrategias.

La situación vista desde las familias no es tan sencilla, a los niños hasta los once años les dan transporte escolar, pero después de los 12 les entregan una tarjeta del MÍO para que vayan al colegio, que puede quedarles muy lejos. A muchos padres esto les parece inseguro y arbitrario... 

La edad de 12 salió porque así se estaba tratando. A raíz de la consideración que usted hace, y que yo la hice y dije: subamos a 14 años.

Desde el Concejo se escuchan muchas críticas por falta de contundencia de las acciones para dar con los muchachos que están en ese limbo, dicen que la Secretaría de Educación no se puede sentar a esperar que los padres los matriculen... 

Hemos hecho varias estrategias como el volanteo, ahora vamos a salir con una campaña muy agresiva. Tenemos los nombres de los niños, en el Simat tenemos sus direcciones, hemos mandado avisos dirigidos a los padres diciendo su hijo estaba en tal colegio y tiene cupo aquí. Pero eso es cierto, no nos hemos sentido conformes, sino que permanentemente hemos hecho el llamado a través de los medios y perifoneo, hemos ido a poner en sus escuelas el listado de los niños reubicados para que sus padres sepan a dónde llevarlos y lo estamos haciendo con correo certificado. 

Hay colegios privados con los que ustedes ya no contratan, que han conservado a los niños a la espera de que jurídicamente suceda algo que reverse su salida de la ampliación de cobertura, ¿qué pasa con eso?

Es una responsabilidad muy grande que tienen que haber asumido los rectores y docentes porque esos niños quedan bajo su responsabilidad, nosotros no cerramos los colegios, pero ellos los dejaron allí, tienen que darles gratuidad, no como sabemos ahora que después de diez meses de estar en el colegio les están cobrando o condicionando la entrega de calificaciones si los papás no pagan. A esos padres los invitamos a que, si quieren, tenemos los cupos para recibirlos, saliendo los jóvenes de 11 grado tenemos 44.400 cupos en el sector oficial.

Cupos y desayunos“Cali desafortunadamente es una de las ciudades en las que la matrícula oficial ha decaído, mientras que sube la contratada. Entonces nos han estado pagando por unos cupos disponibles que no se están usando. Debemos trabajar porque esos cupos oficiales se llenen o por lo menos tengamos 176.000 niños matriculados”."El 2 de noviembre recibimos un premio muy chévere del Ministerio de Educación, el primer puesto como el Municipio que en su gestión administrativa,   con recursos propios, garantizó los 180 días de desayunos escolares”.
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