"En Colombia se pierden hasta 50 días de clase": Exdirector del Icfes

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Daniel Bogoya, exdirector del Icfes, habla sobre los retos de la educación en Colombia, de cara a unas nuevas pruebas Pisa.

"En Colombia se pierden hasta 50 días de clase": Exdirector del Icfes

Abril 23, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Diane Palacios | Especial para El País.

Daniel Bogoya, exdirector del Icfes.

Daniel Bogoya, exdirector del Icfes, habla sobre los retos de la educación en Colombia, de cara a unas nuevas pruebas Pisa.

Mañana, en la Universidad Autónoma de Occidente se realizará un foro de reflexión sobre las pruebas Pisa, en las cuales Colombia volverá a participar este año. Será a partir de las 8:00 a.m. y uno de los invitados especiales  es Daniel Bogoya, experto en educación y exdirector del Icfes, quien habló con El País sobre las tareas  de Colombia en materia de educación. Aprovechar el tiempo en el aula de clases, una de las claves. 

La prueba se aplicó  en el 2012 y sus resultados fueron publicados en el 2013. Esos resultados son el estado de la región, que compartimos con países como Perú y Argentina. Sistemáticamente lo que hay son unas brechas que hemos mantenido. Digamos que estos resultados son los normales para un país donde todavía tenemos  un número gigante de problemas.

Primero, hay dificultades respecto a la escolaridad. En  los países donde los resultados son más altos, esta está en el orden de 1500 horas al año y  en Colombia a duras penas llegamos a  900. Aquí se pierden anualmente  40 o 50 días de clase. Eso sin contar lo que ocurre en el aula de clase, donde  de una hora   programada para durar 50 minutos, por ejemplo, se dictan a veces apenas 30,  25 o 20  minutos. Hay estudios que señalan que en algunas de nuestras clases  no se alcanza a utilizar siquiera el 25% del tiempo en la instrucción propia a los niños. La mayor parte de ese tiempo se dedica  a   otro tipo de cosas que no son la clase o el profesor no está. Es de suma gravedad que nuestros estudiantes tengan una escasa escolaridad.

En muchos colegios no hay ni siquiera baños decorosos, no hay bibliotecas, no hay laboratorios, no hay espacios donde el estudiante pueda desarrollar o practicar un deporte o un descanso. No hay sitios donde puedan jugar, no hay espacios para que los profesores puedan tener una sala de reuniones e incluso para atender a los padres de familia.  Es decir, hay una carencia grande en la infraestructura en la mayoría de colegios públicos de Colombia. Algunos privados de élite tienen unas instalaciones formidables, pero igual hay en el sector privado  gran cantidad de instituciones que operan en una casa, en un garaje y que difícilmente brindan los espacios requeridos para una educación de buena calidad.

Hay que trabajar fuertemente en ese tema. Nosotros estamos en este momento forzados a hacer un pacto social por la formación de los docentes para que sean personas idóneas en sus campos y desde luego, también en la pedagogía que se implementa. Es un tema crucial. 

Muchas veces se compara nuestro modelo educativo con el de otros países, como Finlandia ¿Adaptar esos modelos es una buena opción o cuál es el camino?

En el  horizonte actual hay modelos más efectivos que el de Finlandia. Están los de  Shangái,  Singapur, Corea, Taipéi y Japón, y digamos que tampoco son los modelos a seguir. Colombia tiene la capacidad de desarrollar su propias estrategias, desde luego,  apoyándonos en el estado del arte del cómo se logra esa escala de efectividad en esos países. Yo creo que Colombia tiene en  sus manos las herramientas para armar un plan propio, muy genuino de lo que es nuestro contexto, sin olvidar que existen experiencias importantes de las cuales también podemos aprender. Hay que tener muy presente en todo momento que debemos ser constructores de nuestro propio destino.

En la experiencia que yo conozco es demasiado pobre ese aprovechamiento. El Gobierno hace esfuerzos, pero no son eficaces, son esfuerzos un poco aislados y veo que hace falta que el gobierno se preocupe por llegar a esas zonas tan alejadas de los centros urbanos y llegar a esas escuelas con grandes dificultades que no tienen baños, una biblioteca o un patio de recreo. Lo que hace falta es una preocupación efectiva por parte del Gobierno. Hemos escuchado a los ministros hablar bellezas y fantasías,  pero a la hora de la verdad las instituciones están en un abandono total. Al mismo tiempo se necesita también un compromiso de los docentes, que asuman  su papel al interior del aula con  una gran vocación y una gran inspiración de un mejor futuro.

Hay que elaborar unos proyectos de aula que  despierten la vocación y el interés de los niños, teniendo en cuenta lo que ellos quieren, lo que ellos sienten, lo que anhelan,  lo que  significan para ellos  las cosas. Sobre la base de esos proyectos hay que instalar los elementos para su aplicación, en unos contextos  que son muy variados, que van desde lo personal y familiar, a lo social  y lo político, hasta lo universal y lo abstracto. De tal suerte que a lo largo de un año, el estudiante se ha dispuesto a la aplicación de esos conocimientos en los distintos aspectos de la vida. Es importantísimo asumir una estrategia de educación por ciclos.

En los grados se llega a una atomización en el aula de clase, en donde los profesores normalmente reclaman qué pasó en el grado anterior. Nosotros pensamos que podemos reunir ciclos, que hoy son tres: primaria, media y secundaria, pero podrían ser   cuatro. Y se debe conformar una comunidad de docentes alrededor de cada ciclo, no alrededor de cada grado. Así, toda la comunidad es responsable de la formación del estudiante, o sea que ya el profesor  de noveno no puede atribuir una falla sólo al profesor de octavo.

Colombia en las pruebas PisaColombia ha participado tres veces en las Pruebas Pisa,  en las versiones 2006, 2009 y 2012. En las tres  el país ‘se rajó’ frente a los estándares de las naciones  que conforman la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).  Las Pisa evalúan tres áreas: lectura, matemáticas y ciencias. En la primera, el promedio de los estudiantes colombianos en el 2012  fue de 403 puntos, 493 menos que los países miembros de la OCDE.La mayor brecha del país se encuentra en el área de matemáticas,  lo que lo ubicó en el puesto 60 de 64 en el  2012.El próximo 5 y 6 de mayo, 15000 estudiantes  representarán a Colombia en las pruebas; 5927 más que en la versión pasada. Los resultados de la última prueba pusieron en desventaja a Cali,  que obtuvo frente a Bogotá, Medellín y Manizales los peores puntajes, principalmente en matemáticas, con 379 puntos.Una de las principales conclusiones  de la prueba es que quienes cursan un año más de prescolar tienen mejores resultados.   
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