Elsa Lucía Arango, la doctora que trae mensajes del más allá

Elsa Lucía Arango, la doctora que trae mensajes del más allá

Abril 24, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo | El País.

La doctora hablará mañana en Cali sobre las experiencias de personas que murieron clínicamente, y regresaron para contarlo.

La médica bioenergética Elsa Lucía Arango Escobar tiene un don especial, que cree,  podría ser hereditario, pues varios miembros de su familia lo poseen, entre ellos, un tío y una de sus hermanas. Ella puede lograr una comunicación con las almas que han partido de este mundo.

En su libro Experiencias con el Cielo, la manizalita de 56 años cuenta, entre otras, sus vivencias y la de algunos de sus pacientes con esos visitantes invisibles como llama ella a esos seres que han dejado este mundo, pero que se comunican con su familia, con las personas más queridas desde otra dimensión.

En el libro, uno de los más vendidos en Colombia, abarca también temas como la muerte, el duelo, el viaje al cielo, las experiencias de personas que han estado clínicamente muertas, han visitado el cielo, pero han regresado porque aún no es su hora y tienen una misión qué cumplir en la Tierra.

Para compartir sus conocimientos con los caleños sobre esta temática, la doctora estará mañana sábado en el  Centro Cultural Comfandi dictando la charla Hablemos con el Cielo, de 9:00 a.m. a 12:00 del día. Y el próximo 30 de mayo desarrollará el taller ‘El cielo de ida y vuelta’ en el Hotel Marriot, de 8:30 a.m. a 5:00 p.m.  

Desde Bogotá, ciudad donde reside, la doctora Arango habló con El País.

Es y va a seguirlo siéndolo porque a la gente se lo enseñaron como tabú. Yo tuve la fortuna que  mi mamá  me enseñó a no ver la muerte como tabú porque cuando murió  su padre,  mi abuela manejó muy distinta la historia.  Pero  la mayoría de la gente no habla de la muerte  como si al hablar sobre ella  se le atrajera, como si fuera algo realmente malo, cuando es lo único seguro. Yo entiendo que la salida de la dimensión espiritual de un cuerpo físico es muy dolorosa, pero para la mayoría de nosotros debe ser un descanso al buen trabajo.

Es un talento que aunque pequeño, me da la posibilidad de tener un poco de visión  o percepción síquica. Ese es un talento parasicológico, lo tengo en pequeña cantidad si lo miro delante de otros  grandes del mundo  o de mi tío. Esto se volvió una bendición en mi tarea en la consulta.

Después. Lo atribuí a mi trabajo de meditación, que ayuda a abrir esos canales de percepción del otro mundo y muchos meditadores van teniendo una percepción espiritual que les permite ver esas otras dimensiones. Pero en mi caso es también que en mi familia había antecedentes.

En el mundo terrenal vemos solo lo físico, en la dimensión espiritual tú puedes sentir sensaciones de las otras personas. De las cosas que más destacan las personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte y que regresan es que allá pudieron ver todas las emociones que le han ocasionado las otras personas. Pueden recibir el amor que alguien les brinda, empezando por Dios, todo ampliado. Allá nos quitan un velo y podemos ver los colores de las emociones del amor, de la ternura y también, que es lo interesante, las emociones que hemos ocasionado negativas, cuando alguien se hace consciente de eso ya no quiere hacer daño a los demás.

Mis colegas trabajan en medicina alternativa, la mayoría y me han dicho, oiga, usted es una valiente porque  aunque a nosotros nos pasa no lo hemos contado, como  lo ha dicho el doctor Santiago Rojas.  Y de los otros médicos no he escuchado ninguna crítica, siempre han sido muy respetuosos.  Por lo menos, los que he tenido cerca.

Ya en el mundo este es un tema que está sobre la mesa. Los libros más vendidos en Estados Unidos hoy tienen que ver con experiencias de personas que fallecieron clínicamente y volvieron. Hay libros  como La Prueba del Cielo, o Ida y Vuelta al Cielo. Ya se ha pasado la página de ese oscurantismo. Uno de mis hijos me decía, mami cuando saques ese libro cuídate porque te van a llevar en camisa de fuerza. Y ha pasado lo contrario.  He  encontrado respaldo, gente contando historias muy parecidas,  han dicho: a mí me pasó lo mismo, a mi tío, a mi mamá… Ha sido una puerta para que la gente cuente relatos  que mantenían ocultos.

Yo creo que todos nos podemos comunicar, lo que no creo es que todos los puedan ver y escuchar.  Si tú cierras los ojos y tienes a alguien en el cielo, piensas en él, eso es como si abrieras un chat  con la persona que quieres y le puedes enviar tu mensaje.  Lo que pasa es que puede que tú no te hayas entrenado en verlo y oírlo, pero si lo haces con un poco de frecuencia vas a aprender a sentir la compañía, la presencia y muchas personas van desarrollando la capacidad de comprender el mensaje a través de la intuición. Pero mi libro no pretende que la gente se entrene en verlos ni en escucharlos, sino en comunicarse, en hablar de nuevo con ellos, en  incluirlos en la vida familiar, en perdonarlos o pedirles perdón.

Lo más común en la gran mayoría es la sensación de paz,  que se fueron a una dimensión donde se sintieron completamente amados, perdonados, incluidos y no juzgados descalificadoramente. La mayoría siente que  tiene que mejorar sus actitudes con los otros y  algunos que van más allá comprenden qué otras finalidades tiene su vida y que por eso deben volver y regresan.

Es llamativo que a las personas que pasearon  por el cielo, que narran experiencias de campos y flores y otros elementos del cielo, al regresar les da depresión, porque  es como si hubieran perdido un paraíso, entonces venir a la tierra les cuesta, pero con el tiempo se adaptan y comprenden que aquí tienen que hacer algo útil. Otras personas que simplemente se sintieron en ese lugar de paz sin haber visto el cielo como tal, sino que sintieron un momento de amor, de felicidad, lo que tienen es una experiencia muy linda, pero ya le pierden el miedo a la muerte.

Sí, hace poco salió un artículo de una doctora María Coruna relatando que ella estuvo en paro y que cuando el cerebro está sin oxígeno,  no puede alucinar. El doctor con una prueba le mostró que su cerebro no podía estar alucinando porque  no tenía movimiento eléctrico. Entonces cada cual  querrá creer o no creer en eso, mi  libro no pretende convencer a nadie, ni dar pruebas científicas, son mis experiencias y las experiencias de mucha gente en el mundo que ha tenido eventos similares en su vida.

Es como si en tu mente se atravesara una imagen clara, o sea que es nítida, entiendo qué detalles tiene y los veo generalmente cuerpo completo, con mayor o menor grado de luz  y con detalles. En el libro narro, por ejemplo, de alguien con gafas muy gruesas y yo decía, ¿cómo va a usar gafas?  Resulta que aquí en la tierra él usaba unas gafas que llamaban vidrio de botella y esa fue la forma para dar una clave de su identidad. Otras veces los he visto con barbas, otras veces con falda, para que claramente vea que es una mujer. 

No sé,  yo creo que es porque con un tiempo mayor ya tiene su cuerpo de luz mucho más configurado. Esa es mi experiencia personal,  puede que haya otros médiums que los vean muy  bien desde el instante en que se van.

Yo no soy una excelente médium, pero médium es cualquier persona que puede mediar entre las dimensiones espirituales y esta, porque puede comunicarse con ellos. Entonces en una forma muy elemental soy médium porque alcanzo a verlos, pero no es mi profesión, mi profesión es ser médico, pero a veces haciendo consulta tengo el regalo lindo que ellos se manifiestan en la consulta para dar un mensaje a mis pacientes, pero no es cuando yo quiero, sino cuando ellos quieren, no es cuando yo los llame o los quiera ver, es cuando ellos aparecen.

Sí, claro, claro, era de alguien que le estaba enviando un mensaje a la mamá y a mí me daba pena decírselo a ella. Yo me decía: ¿ella qué va a pensar, cómo voy a decirle que su hijo está acá?  Pero yo veía el esfuerzo que hacía el muchacho por decirme que él estaba contento por un cumpleaños. La mamá era una paciente que estaba llorando la pérdida de su hijo y me decía que dónde estaría, que si estaba atento a ellos.  Cuando se me aparece el muchacho con una bomba de cumpleaños, diciéndome que está ahí por un cumpleaños, yo no tenía otra alternativa que decirle a la mamá ‘mira, aquí está tu hijo sonriente, contento, diciéndome que está por un cumpleaños’. Al principio pensé que sería por el cumpleaños de él y luego la mamá me confirma que era el cumpleaños de la hermana de este joven.  Fue un momento muy hermoso porque ella pudo comprobar que su hijo estaba atento, incluso a los detalles familiares más cotidianos.

Es frecuente que cuando es por muerte accidental la persona siente que no se ha muerto, que sigue viendo a los demás y él no entiende por qué no lo ven. Por eso es tan importante que en las muertes accidentales recordarle, decirle a la persona, ‘tu cuerpo en este momento no puede ya tenerte a ti, recuerda pasar al cielo, busca la luz, allá te explicarán todo’. Es como si uno llamara una ambulancia a recoger a alguien, los seres de luz que existen le pueden ayudar a la persona a pasar a un nivel superior y allá encontrará la paz y la comprensión de lo que le ocurrió.

Depende de la cultura que tenga la persona y de la preparación que tenga para la muerte.  Si alguien sabe, como deberíamos saber todos, que la muerte nos puede sorprender en cualquier momento y que apenas nos quedamos fuera del cuerpo nuestro oficio es buscar la luz inmediatamente, la persona va a un viaje sin escala. Pero si se queda observando ¿qué pasaría? ¿Qué  hizo mi pareja? ¿Qué hizo mi mamá? ¿Qué habrán hecho con los negocios?, se va a quedar un tiempo pegadito acá y no va a lograr tan fácil pasar al cielo. ¿Entonces, cuál es el consejo? Pasen a la luz fuera cual fuera su vida, allá encontrarán qué hicieron bien, qué les faltó por hacer o qué no hicieron tan bien. Y hay opciones de ir reparando lo que no se logró hacer acá. Y desde allá, si la persona hizo ya un trabajo de servicio, pues como mínimo de ser bondadoso y servicial, puede venir y luego en esos puertos de luz ayudar y acompañar a su familia.

Este es un estado interdimensional en el que no estás en el cielo, pero no estás en tu cuerpo y está construido por las emociones que construye día a día la persona. Una persona que viva con mucha rabia,  culpa o envidia, sed de venganza, de crueldad, esas emociones son muy pesadas e impiden ascender a un  estado espiritual mayor. Entonces lo mejor para ir al cielo es una buena vida, que no es ser perfecto sino obrar  con amor, no hacer daño. Actuar con bondad, con pasión, amabilidad. Claramente alguien pudo haber tenido equivocaciones, pudo haber sido violento, agresivo, hacer algo que en algún momento no estuvo bien al momento de morir y cuando pase al otro lado si está realmente arrepentido, lo dicen todas las tradiciones, se le va a permitir reparar lo que hizo pero ya en una atmósfera de paz, de consuelo consigo mismo, de arrepentimiento correcto.

Es para consolarlas, envolverlas en su amor, ellos quieren decirles que están bien, pero casi ninguno de nosotros tiene la cultura de  hacer silencio para escuchar lo que nos dicen. Lo que veo es que ellos a través de mí  puedan decir, ‘mamá estamos bien, estamos en paz, gracias por todo lo que hiciste, perdóname lo necio que fuimos, pero era parte de la adolescencia, ¿no?’.

De acuerdo, pero ellos saben que parte de la labor de servicio en el cielo es venir a acompañar, es algo que es amable para ellos. Pero cuando  ven que en la familia nadie se conecta con ellos pues se van solos al cielo y no vuelven. Pero, yo por ejemplo, tengo muchos pacientes que saludan a su papá, a su mamá, a los hijos, están en diálogo frecuente con ellos, como cuando uno tiene a un hijo en el extranjero, que se chatea o se habla por teléfono con él, eso deberíamos hacer todos. 

Ellos tienen que seguir su proceso evolutivo. El cielo no es una nube donde van a tocar arpa. Ellos siguen evolucionando y aprendiendo, eso es lo sorprendente, que no tenemos claro que aquí pocos salen en perfección al cielo, sino que allá se aprende, como cuando uno va a la universidad   que uno aprende de alguien que sabe más. Las personas pueden aprender más de lo que quieran  de música, de arte, de relaciones humanas, porque cada uno de nosotros se va con un carácter que todavía puede mejorar allá, si quiere hacerlo, porque incluso en el cielo hay libre albedrío de crecer, de mejorar o simplemente de descansar.

Por ejemplo, tú estás manejando  y de pronto sientes que tienes que dirigirte a otro lado, salir por otra carretera. He tenido pacientes que dicen que estaban caminando  y de pronto alguien los jaló, se dieron cuenta que pasó un carro y estaban distraídos. Ese que los jaló luego sabemos que fue el papá o el hermano. También pueden inspirar: de pronto alguien que estaba triste puede sentirse llamado a leer un libro que nunca leía, lo abre y exactamente ahí está la respuesta que necesitaba,  esas inspiraciones nos las pueden dar nuestros seres queridos.

Uno no puede depositar en ellos la vida que uno tiene que vivir, no puede estar pidiéndoles consígueme trabajo o tal y tal cosa.  Pero uno sí les puede pedir consejos, consuelo, ánimo, buen humor.  Uno le puede decir, ayúdame si es posible que me ayudes, siempre y cuando uno se esté responsabilizando de la tarea que cada uno tiene que hacer.  Lo mismo ocurre con Dios y con los santos. Cuando la gente asume que solo con rezar Dios va asumir toda la responsabilidad que uno tiene en la vida, está equivocado.

Los esfuerzos grandes los hay para que yo los pueda ver, porque para ellos materializarse no es fácil. La mayoría de ellos pronto se da cuenta que su familiar no los puede ver ni sentir, pero saben que sus vibraciones ayudan.  Eso sí lo tienen claro. Es como cuando tú sales a caminar en un día de sol y te sientes mejor  y no sabes por qué.  Muchas veces uno siente  mucha paz porque los seres queridos mejoraron la atmósfera emocional alrededor de uno. Me comentaba alguien hace poco que a varios miembros de la familia su tío abuelo los asustaba porque lo veían de verdad y alguien se animó a decirle  que les dijera  qué quería. La persona se apareció a través de una pared y cuando rompieron la pared, allí había una guaca. Pero eso es mucho más difícil, que logren manifestarse en una forma tan evidente.

Me impactó mucho el de Francisco, porque él llegó a mi consultorio a pedirme que lo enseñara a morir, que rara vez lo hace alguien. Al poco tiempo de fallecido fue él quien me señaló en dónde estaba un dolor de la esposa, que pensaba que tenía un cáncer.  Yo no lo sabía, era la primera vez que veía a su esposa después de que él había muerto y me señaló el sitio exacto donde tenía el dolor y era precisamente donde le estaban buscando un tumor. Y bueno, por fortuna yo creo que gracias a la ayuda de él, esto no pasó a mayores.

No, no, ese es uno de los mensajes. El gran mensaje es que actuemos con conciencia y con amor, sin herir a otro.  Tener una vida correcta, ayudar y no destruir.  Con respecto a la adversidad lo que digo en el libro es que cuando hay alguna uno se deprime, se mete como en un hueco emocional y ahí es cuando ellos con frecuencia vienen a decirnos, ‘mira, esto es pasajero, estas adversidades son para que tú aprendas, para que comprendas, para que desarrolles un talento, para que te desapegues de algo’, pero este es un mensaje secundario, el principal es que aprendamos a tener vidas correctas, amorosas, amables, buscando hacer el bien y no destruir.

Sobre todo cuando alguien está en duelo que procure tener espacios de paz, un poco de aislamiento, que pueda manejar sus sentimientos con paz, sabiendo que puede llorar, pero no desde el lamento trágico sino desde la nostalgia. Aprender en esos silencios a reconocer que esa persona está cerca, acompañándola.

Se me han presentado unas dos veces nada más, han sido muy bonitos. Hay otra gente que es a través de los sueños como se comunican sus seres queridos.

Para nada, al contrario, para mí ha sido  una gran bendición porque puedo compartir, le doy consuelo a muchas personas al saber que sus seres queridos están cerca y sobre todo  ver la muerte  y la vida bajo otras perspectivas, mucho más positiva y esperanzadoras, con más consuelo, con más sentido. 

Interesados en asistir a la conferencia de mañana y al taller del 30 de mayo con la médica Elsa Lucía Arango, llamar al 315 661 8824.
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