El Valle libra una batalla por superar daños por inundaciones

Enero 17, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

Gracias al desarrollo de la ingeniería nacional, a la mano de obra colombiana, y unas dosis de malicia indígena y sentido común, el Valle del Cauca y otras zonas del país emergen poco a poco del pozo profundo en los que los sumergió el invierno, a finales de 2010.

Gracias al desarrollo de la ingeniería nacional, a la mano de obra colombiana, y unas dosis de malicia indígena y sentido común, el Valle del Cauca y otras zonas del país emergen poco a poco del pozo profundo en los que los sumergió el invierno, a finales de 2010.Nadie estaba preparado para afrontar inundaciones de esta magnitud, pero los profesionales y la comunidad han unido sus saberes y experiencias para trabajar en condiciones extremas. Y así están sacando a flote las obras para recuperar jarillones y extraer el agua represada.La técnica básica es la misma en el río Frayle, en el Distrito de Riego RUT o en el Canal del Dique, Atlántico: anclar pilotes o posteadura, los cuales se cierran o amarran entre sí formando cuadros y se llenan luego con bolsas de arena, tierra o arcilla para ir haciendo una muralla que tapone el boquete por donde sale el agua. Varían los materiales según las necesidades, circunstancias y recursos.Hugo Giraldo, ingeniero contratista de la CVC para la recuperación de los diques del Río Frayle, Piles y obras complementarias, dice que lo más difícil fue ir recuperando el jarillón tramo a tramo e ir nivelándolo a su vez para ir abriendo camino y así poder entrar la maquinaria pesada para movilizar más tierra para avanzar más a lo largo del área afectada.Luego, lo más engorroso fue ubicar bajo el agua las filtraciones hacia los cañaduzales. En esa tarea, los buzos industriales hallaron y taparon más del 80% de las corrientes de agua. “Las demás fugas las sellamos con gente de la comunidad”, dice Fernando Gutiérrez, de Asodolores.Se refiere a cuatro trabajadores de un cañicultor, que se metieron al agua y al barro llevando pesados sacos de tierra y los colocaron en esos sitios estratégicos donde difícilmente cubren los ‘big bags’ (sacos grandes de tierra o arena).En el río Frayle se trabajó con pilotes de pino enterrados y se cerró alrededor con malla electrosoldada para que la fuerza del agua no desacomode los sacos de tierra con los que se rellenó cada estructura en forma de caja. “Lo más difícil es trabajar a contracorriente e hincar pilote por pilote a mano, pues no hay por dónde entrar la máquina piloteadora ni dónde situarla; de alguna manera, lo hemos hecho en forma rudimentaria”, explica Giraldo.El Distrito RUTEl ingeniero Norberto Urrutia Cobo, director de la Escuela de Ingeniería, Recursos Naturales y del Ambiente de la Universidad del Valle, admite el grado de dificultad de estos trabajos porque hay que hacerlos de inmediato y en condiciones extremas como es la inundación.“En el Distrito RUT, Roldanillo, Unión y Toro, como subía el nivel del agua del río Cauca y había peligro de que rebasara el dique, lo que se hizo fue realzarlo con bolsas llenas de tierra, arena, arcilla, hasta concreto –pequeñas para que le dé estabilidad, una sobre otra, hasta alcanzar una altura mínima de unos 40 cms., a lo largo de más de 11 kms.”, explica. Y en la ruptura del dique, el boquete de unos 15 metros se reconstruyó con la técnica de pilotes de madera anclados con máquina piloteadora, amarrados entre sí con acero, y rellenando con ‘big bag’ de una tonelada. Reconstruido el tramo, se le hacen los taludes o caídas en declive hacia ambos lados que soportan y dan estabilidad a la estructura.Extracción de aguaMuchos colombianos vieron en los noticieros de televisión cómo una estación de bombeo flotante instalada en una barcaza que extraía agua en grandes volúmenes y gran velocidad en Santa Lucía, Atlántico, una de las zonas de mayor inundación.El mecanismo es una bomba de gran caudal como aquellas que mueven enormes volúmenes de agua en poco tiempo: por ejemplo, de 1.400 litros por segundo.“Y las hay más grandes, pero para poder succionar deben estar por debajo del nivel agua, por eso técnicamente se les llama ‘sumergidas’ o en términos populares ‘ahogadas’. Lo que se ve por fuera es el motor”, explica el ingeniero Urrutia.Agrega que en el caso de Santa Lucía, la instalaron en una barcaza y la estación de bombeo flotante va sacando agua y la devuelve al Canal del Dique. Así el nivel de la inundación va bajando y la estación también, así que no queda en seco.Ese es un método de drenaje mecánico ideal para sitios donde no hay drenaje natural. Como en Mediacanoa, donde el agua queda encerrada entre el dique del río Cauca y las vías a Buga y a Bolívar, que son otra especie de diques. “Allí haría falta una bomba de gran caudal, seguramente instalada sobre barcazas, para bombear y descargar el agua de nuevo al río Cauca”.Según el ingeniero Urrutia, quien es asesor del distrito de riego RUT, allí operan normalmente tres estaciones de bombeo. Una de ellas es Cayetana, con tres bombas de drenaje, cada una con una capacidad para extraer 1.700 litros de agua por segundo y arrojarla al río Cauca, pero estas bombas están unos diez metros por debajo del nivel del agua para poder succionar.Y si hay inundación, está la estación de bombeo Cayetano, que tiene cuatro bombas de gran caudal (1,7 metros cúbicos por segundo cada una). Es decir, que bombean 6,8 metros cúbicos por segundo, “pero no dieron a basto para drenar la reciente inundación. Entonces fue necesario instalar once bombas más y seguía inundado. "Eran bombas de presión, no de gran caudal o ‘sumergidas’, porque ante la emergencia lo que se necesitaba era sacar agua como fuera, pero debieron ser bombas ‘sumergidas’ para extraer el máximo de agua en el menor tiempo posible”, explica Urrutia.Sin embargo, los ingenieros consultados coinciden en que estas son obras de mitigación útiles por la emergencia, donde lo urgente es tapar los boquetes que dejan los diques destruidos como sea, pero que se deben realizar mayores estudios y obras de mayor envergadura y más a largo plazo que eviten catástrofes futuras.En ese sentido, Juan Bedoya, contratista de maquinaria pesada para la recuperación del dique del río Frayle, dice que “controlado el boquete, es necesario reforzar el taponamiento para cimentar lo que se ha hecho. Estamos esperando el diseño del contradique para construirlo con todas las normas técnicas del caso”.El ingeniero Giraldo coincide en que estas son soluciones determinadas por la urgencia y aunque se ha logrado el efecto esperado, la opción más profesional será la construcción del contradique.El caso es que todo ha servido para devolver todo a su cauce natural. “Aquí se han aplicado desde las experiencias de la gente porque estábamos abiertos a todo lo que nos aconsejaran y si veíamos que era viable, lo aceptábamos. Todo el mundo colaboró”, concluye Giraldo.Volver al río naturalHolanda fue pionera en la técnica de los diques para evitar las inundaciones del mar, pero con el cambio climático se dan eventos extremos (lluvias pico, caudales pico). Holanda ha revaluado esta técnica porque esas obras se han quedado cortas. “Ahora se busca es ‘provocar’ las inundaciones en los sitios donde antes ocurrían en forma natural, abrir más los diques y darle más espacio al río, volver al río natural, que cuando venía la creciente, tenía sus planicies de inundación”, dice el ingeniero Norberto Urrutia Cobo, doctorado en hidráulica y desarrollo de suelos y aguas en Holanda.Por ello, la solución no es sólo construir diques, sino hacerlos con una mirada más integral. “Suponiendo que se construyan todas las obras de mitigación y el Valle no se vuelve a inundar, pero ¿a dónde va a parar esa agua que inundaba aquí? Al Atlántico y allá va a crear problemas mucho más graves”, explica.De ahí que los países desarrollados como Holanda nos están dando esa lección: cambiar el paradigma.

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