El trancón del sur de Cali esta vez fue por las elecciones

El trancón del sur de Cali esta vez fue por las elecciones

Mayo 27, 2018 - 11:45 p.m. Por:
Redacción de El País
Cali Elecciones

De 8:00 a.m. a 4:00 p.m., dominó esta imagen: ciudadanos entrando y saliendo del Colegio Bennett, en Ciudad Jardín, en un constante fluir para ejercer su derecho al voto en estas elecciones presidenciales.

José Luis Guzmán / El País

La congestión vehicular y hasta peatonal en el sur de Cali este domingo fue casi igual a la que se presenta en semana. Ese fue el mejor indicador de que los caleños se volcaron en masa a los puestos de votación.

Como si fuera una final de fútbol o un concierto de un artista famoso, la multitud parecía un río humano agitando su paso desde la Estación Unidad Deportiva para llegar al Coliseo El Pueblo, una de las mayores concentraciones de votación, ya que los carros no podían circular por la congestión.

En la Avenida Cañasgordas, el escenario era similar. Parecía que la misma cantidad de población escolar de colegios y universidades, se hubiera dado cita en el Colegio Bennett, para ejercer su derecho al voto.

Puestos de votación como la Unidad Deportiva Hernando Botero O’Byrne, presentaban una afluencia de público permanente, en la que entrar y salir era un constante fluir de gente circulando.

Gente como Ruth Zapata, madre de la actriz Marilyn Patiño y de la campeona suramericana y centroamericana de natación, Daniela Gutiérrez, se fue con el sol de la mañana a votar, pero también en compañía de dos de sus diez mascotas.

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En las concentraciones menores como en la Normal Superior, ubicada en el barrio Olímpico, hacían fila muchos ciudadanos desde las 7:30 a.m. esperando la apertura del sitio para sufragar. En efecto, cuando sonaron las campanas que indicaban el inicio de la jornada electoral, la Policía empezó a dar entrada a la gente, en su mayoría, adultos mayores.

Y en el Liceo Departamental Femenino, también hubo un tránsito permanente de personas que ingresaban a votar y salían con la sonrisa del deber cumplido.

Al mediodía, el ingreso al Colegio Bennett, en la Comuna 22, en Ciudad Jardín, era un hervidero. Pese a que había que caminar desde la Avenida Cañasgordas con el sol a la espalda, la multitud de adultos se agolpó y con ellos, llevaron niños, ancianos, personas en discapacidad, en muletas, en sillas de ruedas, y hasta sus mascotas, todos con su deseo de decidir quién quieren que los gobierne.

El Coliseo del Bennet estaba lleno con las 40 mesas que se instalaron allí. En una de ellas votó Juliana Orozco, hija del asesinado diputado de la Asamblea del Valle, Nacianceno Orozco, inmolado por la extinta guerrilla de las Farc. La joven ejerció su derecho e igualmente su señora madre, Ruby Jaramillo de Orozco, con su mascota, un hermoso labrador de nombre Bart.

En el Coliseo El Pueblo, las filas fueron enormes, pero fluían con rapidez. La Policía hacía las requisas de protocolo y siempre repetían: “Cédula en mano y bolsos abiertos”. No hubo demoras en el ingreso.

Pero antes del mediodía, empezaron a llegar a esta concentración personas de otras ciudades como Buga o poblaciones del Cauca, que creían que podían votar en ese sitio. Los motivos eran varios: “Yo nunca he votado, quiero votar por primera vez”, pero su cédula no era de Cali, por ejemplo. “Yo votaba aquí, pero hace diez años me fui a vivir a Buga, voté allá, pero no alcancé a inscribir la cédula en Cali otra vez”, dijo un anciano.

“Yo siempre he votado en el Cauca, pero me dijeron que si estaba en Cali, viniera al Coliseo El Pueblo, que aquí todo el que no ha inscrito la cédula podía votar”, dijo una de cuatro mujeres que vieron frustrado su deseo de sufragar. Una de ellas dijo que iba a viajar al departamento vecino para ver si alcanzaba a votar allá.

Era tal la cantidad de estas personas desinformadas, que tuvieron ocupados todo el día a los funcionarios de la Registraduría Nacional, que no daban a basto ni tuvieron descanso, en los siete puestos de información instalados en las afueras del Coliseo El Pueblo.

Pero la verdadera carrera fue la de muchos caleños que no aprovecharon las horas de la mañana y el día soleado que predominó toda la jornada, y llegaron corriendo a última hora a intentar votar.

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Cuando faltaban ya 30 minutos para el cierre de las votaciones, desde la Calle 5, frente a la Estación de Cañaveralejo, la gente se bajaba de los carros particulares o de los taxis, que no podían circular por la congestión vehicular, y se iba corriendo hacia el puesto de votación.

La Policía facilitó el ingreso de ese pelotón de gente que llegó minutos antes de que se escuchara el Himno Nacional, que indicaba el cierre de la jornada. Pero no todos los que entraron sobre las 4:00 p.m. alcanzaron a votar. “Si el jurado tiene la cédula del ciudadano en la mano antes de esa hora, alcanza a votar, pero si no se la alcanzan a recibir, no puede votar”. Esa persona ya tiene que esperar hasta las próximas elecciones y madrugar un poco más.

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