El sistema de salud, en el papel, es de los mejores: Directora médica de Valle del Lili

El sistema de salud, en el papel, es de los mejores: Directora médica de Valle del Lili

Octubre 04, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
El sistema de salud, en el papel, es de los mejores: Directora médica de Valle del Lili

Marcela Granados, directora médica de la Fundación Valle del Lili.

Marcela Granados, directora médica de la Fundación Valle del Lili, habla de los desafíos de haber sido calificados como la clínica con mejor reputación del país.

Esta semana se conoció el resultado de una medición adelantada por Monitor de Empresarial de Reputación Corporativa, Merco, que ubicó a la Fundación Valle del Lili como la institución prestadora de salud con mejor reputación del país, por encima de clínicas como  Shaio y del Country (Bogotá). 

Marcela Granados, directora médica de la fundación, habló con El País sobre lo  que significa esta calificación y dio su visión sobre la crisis de salud que vive actualmente la ciudad,  con la situación del Hospital Universitario del Valle y la Clínica Rafael Uribe Uribe. 

¿Qué significa para ustedes eso de la  buena reputación?

Significa que el esfuerzo que hacemos por tener una institución que busca la excelencia realmente se ve reflejado en que los usuarios y la comunidad sienten que el servicio que reciben es adecuado. Recibimos con mucho entusiasmo el reconocimiento, que a la vez es un reto importante, porque es mucho más difícil sostener esa reputación que alcanzarla.   

¿Cómo se hace esa medición?

Es una medición independiente. Nos sorprendimos igual que todos cuando la conocimos, porque no sabíamos que se estaba haciendo. En la ficha técnica uno puede ver que distintos actores  fueron encuestados: médicos, asociaciones de pacientes y usuarios finales.

Según Merco, la Fundación obtuvo 10 puntos de 10 posibles. ¿qué revelaron los indicadores investigados?

Se evaluó, por ejemplo, la oportunidad en la asignación de citas, lo que seguimos a través del Sistema Integrado de Gestión. El promedio nuestro es de ocho días. Sin embargo, es importante  que los pacientes sepan que en algunas especialidades  no es posible cumplir con ese tiempo, no quiero que la gente piense que estamos diciendo mentiras.

¿Cómo está la tasa de mortalidad hospitalaria de la clínica?, otro factor calificado...

Durante 20 años hemos logrado sostener por debajo del 5 % la tasa  de mortalidad hospitalaria después de 48 horas del ingreso del paciente.   Para un hospital general como el nuestro hay rangos internacionales  que indican que debe estar  entre el 5%  y el 16 %. Eso se logra con un cuerpo médico especializado que ingresa por hojas de vida impecables, que tiene posibilidades de educación médica continuada. La fundación tiene un programa de becas para los médicos especialistas que les permite entrenarse en los mejores hospitales del mundo. Eso está acompañado de unos procesos asistenciales de mucha calidad.

¿Y el indicador de infección intrahospitalaria?

Un limite internacional dice que para un hospital de un nivel 3, académico, la tasa debería ser inferior a 9 casos por cada mil días de paciente atendido. Estamos en 4,06. 

Es común escuchar que la Valle del Lili es una clínica para gente que tiene dinero, ¿qué dice usted frente a esto?

Eso se puede desmitificar fácilmente, si miramos que solo el 20 % de la facturación es de pacientes de medicina prepagada, el 51 % se hace  a las EPS del contributivo y un 20 % a EPS del régimen subsidiado. Eso quiere decir que la mayoría de nuestros pacientes pertenece al sistema de salud, cuyo estrato va del 1 al 6. Trabajamos con contratos con casi todas las EPS y con entidades del régimen subsidiado también.

¿Qué pasa con ustedes frente a los pagos de las EPS, que se demoran tanto en ponerse al día con  muchos hospitales?

Dentro de los desafíos más importantes en cuanto a la sostenibilidad está  el flujo de recursos. Es muy importante que una institución tenga una gestión administrativa eficiente y transparente que permita que las facturas sean presentadas en la forma y momento adecuado, con un porcentaje de glosas muy bajo y ese es uno de nuestros indicadores. Eso hace que en los estados financieros haya una rentabilidad positiva. 

Pero entonces sí son demoradas en pagar...

Tenemos una cartera que sí se ha aumentado, que es de más de 90 días, en la mayoría de los casos. 

¿Cómo los ha impactado la crisis del HUV, que ha venido trabajando a media marcha, y la Clínica Rafael Uribe Uribe, que ya está cerrada?

Cali está pasando por un momento crítico en cuanto a la disponibilidad de camas hospitalarias. La situación de ambas instituciones produce una sobredemanda especialmente en el servicio de urgencias, donde los pacientes llegan a una institución y no hay otro sitio que los pueda atender. Por lo tanto, los debemos asumir por lo menos en el manejo de la urgencia inicial y eso ha ocasionado que en estos últimos días tengamos ocupaciones de más del 200 % en urgencias. Sí nos impacta, definitivamente, con un problema adicional y es la escasez de hospitales de segundo nivel que puedan recibir a los pacientes que no son necesariamente para un nivel de complejidad alto como el nuestro.

Desde su óptica, ¿qué tiene que pasar en la ciudad para poder superar esta crisis?

Cali tiene instituciones muy importantes que necesitan estar integradas en una red de servicios que haga que los pacientes sean atendidos en el nivel de complejidad que realmente necesitan. Creo que se necesita una reorganización  donde cada uno de los actores haga el papel que le corresponde. 

Con lo que le está pasando al HUV en este momento ustedes han pasado a ser el centro de referencia de la región...

Sí, porque recibimos los pacientes con enfermedades complejas y estamos seguros de que no tenemos hacia dónde más remitirlos, no hay disponibilidad de otros centros en este momento que nos permitan compartir cierto tipo de pacientes. En este momento tenemos una responsabilidad muy grande y si el flujo de recursos nos restringe, estaría la ciudad en un riesgo grande.

¿Qué significa eso?

Que si el flujo de recursos del sistema de salud no permite que podamos tener la caja suficiente para mantener el capital de trabajo, la restricción de servicios sería muy delicada para la ciudad.

Con esa situación muchas voces hablan de la necesidad de una  nueva reforma a la salud, ¿usted qué piensa?

El sistema de salud colombiano, sobre el papel, es uno de los mejores del mundo. La Ley 100 permitió que la cobertura pasara del 40 % al 96 % de los colombianos. El problema está en que los recursos necesarios para financiar un sistema de una cobertura tan amplia son  difíciles de lograr, probablemente inalcanzables dadas las posibilidades económicas del país. Necesitamos hacer acuerdos sociales para saber qué debe estar incluido dentro de ese sistema de salud y qué servicios deberían no estar cubiertos por el sistema sino otro tipo de recursos. Probablemente se necesita más la reglamentación de la ley que  una nueva ley.

La Ley 100 puso a competir en condiciones de mercado a instituciones que no estaban listas para eso...

Es clarísimo que sí. Algunas instituciones estaban previamente enfocadas en la atención médica, pero la gestión administrativa de los hospitales probablemente no estaba preparada para enfrentarse a la competencia que se inició con la Ley 100.

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