El segundo tiempo del Jardín Botánico, un pulmón de Cali en recuperación

Noviembre 17, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Hace dos años volvió a abrir sus puertas. Hoy conquista a niños y jóvenes expedicionarios.

[[nid:482627;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/11/ep001050171.jpg;full;{El Jardín Botánico de Cali, volvió a abrir sus puertas luego de su cierre hace dos años debido a dificultades económicas. La tarea de recuperar el lugar la tuvo Gloria Arboleda, una arquitecta paisajista que trabaja intensamente por recuperar un pulmón verde para disfrute de los caleños. Fotos: Christian Zúñiga | Especial para El País.}]]

A menos de cuatro kilómetros de la Plaza de Cayzedo hay un Bosque Seco Tropical de catorce hectáreas que ha logrado escapar del frenesí de la ciudad. Lea también: Después de dos años de clausurado, el Jardín Botánico de Cali vuelve a florecer

Es un paraíso verde habitado por guácimos, samanes, ceibas, entre otras muchas especies, y cientos de animales que tienen allí un refugio. Se trata del Jardín Botánico de Cali, un espacio para muchos desconocido, pero desde donde se está trabajando intensamente por recuperar un pulmón verde para disfrute de  los caleños. 

Dos años hace que este lugar, que queda unos metros después de la Hacienda del Bosque y del Zoológico de Cali, volvió a abrir sus puertas.

La tarea la tuvo Gloria Arboleda, una arquitecta paisajista que le encontró todo el sentido a su apellido. Enmontado como estaba, por dos años de cierre debido a dificultades económicas, no parecía que fuera  un jardín. Pero allí estaba. Bajo el abandono y las ramas, cuenta Gloria, se hallaban los caminos, algunas plazoletas y hasta un teatrino.

Afortunadamente la naturaleza jamás deja de trabajar y no le importan los cierres institucionales. La riqueza ambiental  de este rincón bordeado por el río Cali ha permanecido intacta. Hoy, después de readecuaciones (en las que se sigue trabajando) y de construir una oferta educativa, el Jardín Botánico de Cali ya ha recibido 17.000 visitantes este año, la mayoría de colegios públicos y privados.

La fundación que lo administra, cuenta Óscar Peláez, uno de los miembros de su junta, recibe  el apoyo del Zoológico de Cali con una estrategia llamada 2x1: pagan $7000 por entrar al Jardín Botánico y también pueden entrar al Zoológico. Ese ha sido uno de los motores de su recuperación. 

Todas las visitas cuentan con el acompañamiento de ‘intérpretes ambientales’. “No son guías”, aclara Arboleda. Y es que se trata de ambientalistas, estudiantes y hasta vecinos que han sido formados para hacer mucho más que “hablar del bosque”.

Su labor se explica bien con una de las estrategias del Jardín: las Exploraciones Botánicas. Los colegios que piden este servicio conforman grupos de máximo 20 personas. Reciben una carta de invitación dirigida por el ‘mismísimo’ botánico José Celestino Mutis, que los invita y explica todos los detalles de lo que será la expedición.

Al llegar al jardín, cuenta Isabel Muñoz, educadora ambiental, los chicos se encuentran con un líder con ‘pinta’ de expedicionario que les entrega una mochila muy especial. En ella, relata, hay un mapa del recorrido que portará uno de los alumnos, que tomará el rol del ‘navegante’. Uno más, ‘el Mutis’,  llevará una lupa para investigar; el ‘recolector’ recibirá un juego de varitas de madera y piola para cercar el que decidan que será el espacio de investigación, mientras que el ‘relator’ tendrá una tabla, lápiz y papel para recopilar los datos que vayan recogiendo. Por último, el ‘asistente del científico’ será el encargado de la ficha con los datos para ayudarlos a identificar los tipos de hojas y árboles que vayan encontrando. 

“Es toda una experiencia. Investigan a partir de la hojarasca y hacen de la visita mucho más que una caminata, se involucran, aprenden y disfrutan”, afirma Muñoz.

Ir al Jardín Botánico hoy es  otro cuento. Dice Gloria Arboleda que cambiaron cosas tan importantes como la seguridad, pues ahora cuentan con el apoyo permanente de la Policía para cada uno de los recorridos. 

Además, están trabajando en fortalecer las colecciones de plantas existentes, con una labor casi de carpintería. Están en eso con las colecciones de plantas epífitas (que crecen sobre otra planta o árbol, pero no son parásitas) y la colección de plantas del bosque subxerofítico (de zonas con escasa precipitación). Además, ya arrancaron con la conformación de un vivero propio, donde están conservando y reproduciendo árboles tan importantes  para la región como el caobo.

El Jardín Botánico de Cali vive un segundo tiempo. Buscando recursos con la paciencia propia de la naturaleza y recibiendo cada vez a más visitantes, alejará para siempre el fantasma de aquellos tiempos en que las  puertas estuvieron cerradas.

Cómo apoyar: Adopción de espacios  verdes dentro del jardín.Adopción de un jardinero  (patrocinar su trabajo).Financiación  de Proyectos.Bonos de  siembra.Donaciones.Voluntariado.Comprando  árboles.
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