El río Lili, en el sur de Cali, aún no se recupera de las consecuencias de la minería

El río Lili, en el sur de Cali, aún no se recupera de las consecuencias de la minería

Septiembre 27, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
El río Lili, en el sur de Cali, aún no se recupera de las consecuencias de la minería

Cerca a la vía a Jamundí se aprecia cómo las aguas negras tienen convertido en caño al río Lili. En su margen izquierda está el barrio Valle del Lili, donde incluso algunos de sus vecinos desconocen su nombre e importancia.

Los rastros de la minería aún permanecen a lo largo del río Lili, que recorre parte del sur de Cali. Además, las aguas negras abundan en su parte baja.

Al preguntarle a una de las habitantes del barrio Valle del Lili cuál es aquél río que pasa justo detrás de su casa, ella responde: “no es un río, es un caño que baja del Meléndez”. Parece una broma, pero ella lo dice en serio. En realidad es el río Lili. Y sí, parece un caño.El mal olor y el color café son, seguramente, las razones por las que la mujer lo confunde con un conducto de aguas negras. Lo que es cierto es que el Lili recibe las descargas de aguas negras de varios sectores del sur de la ciudad.Según Emcali, hay al menos 900 conexiones erradas (tuberías que han sido instaladas sin supervisión de Emcali) que depositan aguas residuales directamente al río.Lo que pocos saben es que el río Lili nace en el Alto del Otoño, a 2.600 metros sobre el nivel del mar, al sur de la ciudad, más arriba del corregimiento de La Buitrera. Que en esta zona hay nacimientos paradisiacos a los que pocos visitan, porque para llegar hay que recorrer más de una hora de camino. Y tal vez pocos lo saben, porque desde que el Lili llega a la ciudad, desde su parte rural, se contamina. Además de las aguas negras que caen al río hay un factor más: la caparrosa (óxido de hierro producto de la minería). Es de color naranja y se evidencia en las rocas y el suelo del río. Hoy ya el agua no baja tan naranja como antes, cuando las minas de carbón proliferaban ocultas en el monte. No obstante, esta sustancia permanece en el río.“Es que las minas siguen destilando estos líquidos por mucho, muchísimo tiempo”, explica Diego Escobar, director de proyectos de Corpocuencas. Aunque la CVC y Gobierno han cerrado muchas de las minas del sector, históricamente afectado por este problema, e incluso han sembrado más de 40 hectáreas de bosque para reforestar y disminuir el daño, el río tendrá las consecuencias de la minería por varios años, no se sabe cuántos. María Idalí Titimbo Trujillo, habitante de La Buitrera, quien afirma que se dedicó a la minería hasta el 31 de enero de 2010, asegura que sí se han cerrado muchas de las minas. Al recorrer la montaña señala lugares llenos de plantas y árboles. “Allí antes había un socavón. Allá, otro más”.Otro de los aspectos donde se ve la intervención en la cuenca del río es a través de las obras para mejorar la capacidad hidráulica del río. Emcali realiza obras en el sector de Ciudad Jardín para evitar posibles inundaciones en época de invierno.Pareciera que el río se recupera lentamente, pero a paso seguro, a diferencia de otros en la ciudad.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad