El “pum, pum” no deja dormir a los residentes de Granada

Marzo 17, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de Cali Norte
El “pum, pum” no deja dormir a los residentes de Granada

El bar Nuvo Club, que se encuentra ubicado en la Avenida 9 Norte con Calle 10, tiene tres pisos, el último de los cuales es una terraza.

Se trata de Nuvo Club y Maguey bebedero, que, según los denunciantes, provoca un escándalo insoportable, que no les permite conciliar tranquilamente el sueño. Vea más sobre las quejas de los vecinos de este sector, al norte de la ciudad.

Desde hace varios meses las noches de los moradores de la Avenida 9N con Calle 10 están acompañadas de bulla, llamadas a la Policía y hasta discusiones con el dueño de uno de los bares ubicados en este sector de la ciudad.Se trata de Nuvo Club y Maguey bebedero, que, según los denunciantes, provoca un escándalo insoportable, que no les permite conciliar tranquilamente el sueño.“Este lugar está conformado por tres pisos, cada uno con diferente tipo de música: salsa, vallenato y ranchera y electrónica. Esta última es la que más molesta, porque se escucha en la terraza del bar y por ende la bulla sale libre por todo el barrio, interrumpiendo nuestra paz. Estoy a dos cuadras, pero parece que el bar estuviera en mi propia casa”, afirmó Carlos Barrera, residente en Granada.Similiar opinión sostuvo Carmen Elena Aparicio, quien aseguró que cada ocho días las ventanas de su casa no dejan de vibrar con el “pum, pum” que provoca este tipo de música.Además los afectados aseguran que la movilidad se ha visto afectada, pues invaden el espacio público con los carros.A pesar de que el lugar cuenta con permisos del POT y del Dagma para su funcionamiento, los afectados sostuvieron que excede los límites de decibeles permitidos.“Puede que a mucha gente le guste la electrónica, pero para uno, que ya tiene ciertos años, es demasiado molesto oir toda la noche ese sonido tan fastidioso que parece un tambor retumbando en el oído”, indicó José Luis Almario, vecino de la zona.Por su parte, Jhon Camacho, propietario del establecimiento, aseguró que “somos conscientes de que el hecho de estar en una terraza hace que el sonido salga más, pero lo que menos queremos es causar incomodidad a la comunidad, por eso, a raíz de las quejas, este fin de semana llamamos al ingeniero de sonido para que calibrara el volumen y así evitar molestias”.Sin embargo, la comunidad de Granada reclamó que las autoridades hagan más controles al lugar, para que puedan recuperar su tranquilidad.Ante esto, Mónica Londoño, coordinadora del grupo de impactos del Dagma, sostuvo que “constantemente la entidad está haciendo controles en todos los establecimientos nocturnos de la ciudad para que cumplan con los decibeles permitidos”.

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