“El problema del agua no es por el Fenómeno del Niño”: personero de Cali

Octubre 13, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Zulma Lucía Cuervo Plazas | Reportera de El País

El personero Andrés Santamaría dijo que falta una política y coordinación para cuidar este recurso. Hoy habrá audiencia sobre el tema.

Este martes la Personería presenta un informe sobre la situación del suministro de agua en Cali. El titular de este despacho, Andrés Santamaría, asegura que la ciudad no tiene una política para este tema, lo que no permite un manejo interinstitucional coordinado. Lea también: ¿Cuáles son las principales causas de la crisis del agua en Cali?

 El Personero también habló de otros temas que afectan o mejoran la calidad de vida de los caleños, como las megaobras,  el ruido y la preparación de la ciudad para un escenario de posconflicto.

La Personería realiza hoy una Audiencia por el Agua, justo en esta época en que el verano tiene con racionamiento a dos comunas. ¿Cuáles son las causas para que Cali, que tiene siete ríos, padezca de desabastecimiento?

La problemática del agua no se le puede achacar al Fenómeno del Niño, es claro que hay una afectación por la disminución de los niveles de los ríos, pero hace tres años la Personería expresó que Cali se iba a quedar sin agua. En el caso del río Cauca, lo que se ve es una falta de articulación entre las corporaciones del Cauca y Valle del Cauca y esto termina afectando a los caleños, porque muchas de las suspensiones de agua de la zona plana se dan por las empalizadas de los ríos Palo y Desbaratado. Pero además tenemos dos Conpes sin ningún tipo de ejecución, donde las autoridades regionales no lo han hecho cumplir.

El Dagma tampoco cuida las cuencas en los ríos que pasan por la ciudad, muy afectados por vertimientos de viviendas e industrias. Y ni hablar de la falta de control de los asentamientos irregulares, que terminan en los alrededores de las cuencas. 

 El tema de la minería ilegal, especialmente para el río Cali, es muy preocupante: pasamos de 252 hectáreas afectadas en el 2014 a 644 áreas en el 2015. Teníamos 62 socavones en el 2014 y pasamos a 148 este año. Los campamentos en área protegida aumentaron el 400 %, teníamos 13  en el 2014 y  en el 2015 hay 65. 

Frente a la calidad, para casi todos los ríos, el agua entra a la ciudad en regular estado y sale  mala, a excepción del río Pance, donde su calidad es aceptable. 

Las comunas 18 y 20 son las más afectadas con el Fenómeno del Niño, son las que siempre se quedan sin agua...

Es que no es una novedad que en las fuertes temporadas de calor, el caudal del río Meléndez disminuye. Lo que Emcali debió hacer fueron las obras para llevarle a la ladera el agua desde el río Cauca, que tiene suficiente capacidad. Pero nos esperamos al verano para hacerlas. Por eso es que hoy hay complicaciones, Emcali ha respondido tardíamente a las soluciones.

¿No le parece que hay muchas instituciones con competencias frente al agua y eso termina complicado su cuidado?

Aquí nadie le está prestando cuidado real al tema del agua. Nadie tiene un liderazgo importante para que haya una estrategia articulada, lo que existe es una ineficiencia para proteger los recursos hídricos  y lo que no hemos entendido es que nos vamos a quedar sin agua de seguir así. En las reuniones que tenemos, lo que uno ve es un grado de incompetencia y grandes debilidades de entidades como el Dagma, la CVC, la Secretaría de Gobierno y la Policía, se nota la descoordinación, no hay política pública de protección del agua en la ciudad. El Fenómeno del Niño agrava la situación, pero es un tema coyuntural, lo estructural no lo estamos atacando: sigue la deforestación, la minería ilegal, las conexiones irregulares. Y ni hablar del agravante de que Emcali tiene unas pérdidas en su producción de agua potable del 56 %, que son muy altas.   

 ¿Le parece suficiente el plan de contingencia de Emcali con los carrotanques, para suministrarle agua a la gente de la ladera? La empresa dice que  cumplen entregándole el líquido a sus clientes... 

 La Corte Constitucional ha sido muy clara, en su sentencia T381 del 2009 dijo que el agua es un derecho humano, así que el Estado tiene la obligatoriedad de suministrarla de forma continua, es decir que la suspensión del agua no es aceptada constitucionalmente. El derecho al agua es tanto para los suscriptores del servicio como para  los que no. Es cierto que la obligación, en los casos de los no suscriptores, está en manos del gobierno de la ciudad, pero la Alcaldía se lo delega, lo materializa a través de Emcali. Si Emcali no lo quiere hacer, entonces el Municipio debe atender el tema.

 ¿Pero Emcali le está llegando a la gente con el agua? Porque lo que dejan ver los desmanes en la ladera es que hay desesperación por obtener el líquido...

Emcali tiene un gran problema de articulación interna, de informar bien las horas de suspensión. Los ciudadanos en vez de buscar a Emcali directamente para informarse buscan a los medios de comunicación, pero la fuente primaria debería ser la empresa, en la página web no se encuentran los horarios de corte, en las redes sociales tampoco se dice nada, por eso es que la gente no sabe que se le va a ir el agua y terminan dándose esos inconvenientes. Por otro lado, es cierto que la ladera tiene problemas para el traslado de los carrotanques, pero eso no se le puede trasladar a la gente, es algo que tiene que vencer Emcali. 

Otro tema que la Personería le ha hecho seguimiento es a las megaobras. ¿A qué se debe que haya obras que tienen más del 100 % de costos adicionales a los presupuestados?

Las obras en Cali tienen malos ejercicios de planeación y hay debilidades en los estudios preliminares. En últimas, quienes afrontan esas debilidades son los caleños por los costos adicionales y las demoras. Pareciera que en Cali existiera una cultura de aceptación de que las obras cuesten más de lo que realmente estaban proyectadas. La costumbre en el país es que hayan unos costos adicionales del 10 % y hasta si acaso el 20 %, pero aquí los encontramos del más del 100 % si se evalúa por obras y no por paquetes, que fue como se contrató. Por ejemplo, el Bulevar de la Avenida Colombia tenía un presupuesto inicial de $34.000 millones y se entregó con un costo de $69.000 millones, la rehabilitación de las vías de Versalles estaba presupuestada en casi $6000 millones y terminó siendo contratada por $14.000 millones, el incremento fue del 162 %. La ley de contratación habla de que los costos adicionales no pueden superar más del 50 % de lo inicialmente pactado, pero como se colocaron en grupos, los incrementos promedios son del 10 % al 30 %. Pero esto no es solo con las megaobras sino con muchas de las contrataciones que se hacen en la ciudad. Con el estadio, el incremento fue de más del 100 %.

  Estas obras de las que habla fueron  contratadas por el exalcalde Jorge Iván Ospina. ¿Con las megaobras contratadas por este gobierno siguen teniendo esos problemas?

Siguen teniendo algunas debilidades. Pero es que además faltan por contratar muchas de las megaobras que se aprobaron por acuerdo como la ampliación de la Vía al Mar, el puente de la Calle 25 con Carrera 100, la alameda de la Avenida Roosevelt, la apertura de la Calle 36 Norte, el puente vehicular de la Autopista Sur con Carrera 66, entre otras.

Tres megaobras del Sur completaron dos períodos de gobierno  y nada que las terminan. ¿Qué opina de esta situación?

Eso es extremadamente grave y lo que genera es una cultura de no credibilidad y legimitimidad del ejecutor que puede afectar en un futuro el recaudo de impuestos para hacer obras.

¿Usted cree que a la Secretaría le ha faltado ‘apretar’ al contratista de las megaobras del Sur?

  Yo creo que el apretón es para la Secretaría de Infraestructura, ellos han sido lentos y por eso es que les falta apretar al contratista.

La ampliación de la vía a Pance, que contrató esta administración,  presenta demoras porque los predios no están listos. ¿Qué dice la Personería de este caso?

Que se repiten los mismos problemas de planeación, que no se estiman los tiempos de compra y trámites de traspasos ni se sabe con certeza cuánto van a costar los predios o qué  problemas legales  tienen. 

Además del informe, ¿se abren investigaciones disciplinarias para que los responsables respondan por las demoras y los costos adicionales?

Tenemos cinco investigaciones de tipo disciplinario en este despacho. Hay otros procesos que fueron trasladados a la Procuraduría General de la Nación, por ser de su competencia. Esperamos que el informe que estamos presentando sea un insumo para la Procuraduría.

Ustedes acompañan los operativos que hace el Dagma sobre el ruido. La autoridad ambiental dice tener menos quejas, pero la gente se sigue quejando de no poder dormir por el abuso del volumen en bares, discotecas y restaurantes.

Las comunas 2, 3, 16, 17 y 19 son las que tienen mayores problemas de ruido de día y de noche. Los barrios con mayor afectación en la noche son los barrios de Ciudad Jardín, Alameda, El Guabal, Juanambú y Granada. Este año si bien ha habido una disminución, se han recibido hasta el momento 623 quejas, es decir, la problemática continúa. Dos elementos fundamentales: primero, Cali ha tenido una forma tradicional de emisión de los usos de suelo de manera no regulada, donde no se preguntaba al Dagma sobre los impactos negativos de un negocio, hoy en día eso se tiene en cuenta.  El proceso de verificación de la actividad que se autoriza es muy débil y eso sucede mucho con las licoreras, que en vez de tener solo el expendio terminan siendo bares y discotecas. El otro tema es la atención oportuna de las quejas, cuando se verifica que hay incumplimientos, el procedimiento es tan lento que la sanción se demora en llegar al establecimiento de comercio y los ciudadanos siguen con las afectaciones. En resumen, seguimos perdiendo la pelea contra el ruido, porque hay barrios donde la gente no logra dormir. 

¿Qué opina sobre la extensión de la hora de cierre el día jueves para los negocios de diversión nocturna? En los sitios donde se aplicó la ampliación son  los que siguen teniendo problemas de ruido.

Nosotros hemos planteado que debe haber un ejercicio pedagógico con los dueños de los establecimientos nocturnos y una conciencia mucho mayor de los dueños de tener más responsabilidad de que si bien están en su derecho de tener su negocio, de generar oportunidades laborales, nunca tendrán el derecho de afectar a las comunidades, es que muchos no realizan la insonorización de los establecimientos, no les preocupa que sus clientes salgan haciendo ruido cuando salen de su bar o discoteca. Los dueños de los establecimientos nocturnos  hacen muy buen ejercicio de ‘lobby’ con la ampliación de la hora de cierre, pero esto debería estar sujeto a hacer las adecuaciones en sus establecimientos.  Otra preocupación  es la ilegalidad en la prestación de casas para eventos sociales, especialmente en Ciudad Jardín, aquí debe haber un mayor control policivo, pero también existe la complicidad del ciudadano, que contrata con casas de eventos ilegales que no tienen seguros, que no cumplen las normas, que no pagan impuestos y que contaminan con ruido sin importarles los demás. Es muy triste ver que son los propios clientes los que agreden de forma violenta a quienes hacen los operativos de control del ruido. En Cali debemos pasar de la cultura de la ilegalidad a la de la legalidad.

Sobre el posconflicto ¿Cómo está Cali en un escenario de posconflicto?  Desde Fenalper, apoyamos el proceso de paz porque es el mejor negocio que puede hacer Colombia.  En Cali pueden llegar a convivir más de 2000 desmovilizados de las AUC  con 170.000 víctimas del conflicto armado.   Para lograr la paz necesitamos tener ciudadanos plenos de derechos, que tengan salud, educación, que se puedan reincorporar al modelo económico de la ciudad.  Del mismo lado, debemos lograr que los excombatientes no se vuelvan a armar, tanto los actuales como los que vendrán. Nosotros tenemos la debilidad de que hay grupos armados al servicio de bandas del narcotráfico y  criminales que funcionan como una aspiradora, así como sucedió con el proceso de desmovilización de las AUC. ¿Qué tanto debe colaborar la Nación con recursos porque los del Municipio son límitados?  Yo le he planteado al presidente Santos que si queremos un país en paz debemos tener una institucionalidad local mucho más fuerte, con mayor capacidad para mejorar las condiciones de la población desde su territorio y las debilidades de Cali son por falta de recursos. El sistema general de transferencia tiene que cambiar, debe generar mayores ingresos a las regiones porque el Valle del Cauca tributa $10 billones pero le devuelven $4,6 billones tanto en transferencias como en las obras cofinanciadas. Y se tienen que desconcentrar los procesos, no puede ser posible que nos toque enviar las declaraciones a Bogotá, allá las evalúan y después la envían, ahí tiene que darse una desconcentración. En las condiciones actuales, las regiones no son capaces de afrontar los procesos del posconflicto.
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