El porqué los videojuegos pueden ser un problema para sus hijos

Diciembre 22, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Colprensa/El Colombiano y Redacción de El País
El porqué los videojuegos pueden ser un problema para sus hijos

En navidad el 39 % de los colombianos adquirirá dispositivos electrónicos portatiles, según una encuesta relizada por Deloitte.

Los videojuegos no son un impedimento para estudiar, dicen expertos y aconsejan a menores organizarse y entender que primero es el deber y luego el placer.

Se acerca la Navidad y muchos padres están pensando qué regalar a sus hijos. Los videojuegos son de los juguetes más solicitados por niños y adolescentes, ya que las novedades están a la orden del día. Estos juegos han evolucionado a tal punto que pueden ser llevados a donde se traslade su dueño. Por eso es que papá y mamá mantienen esas inquietudes de antaño, esa preocupación de que su hijo, por estar pegado de los videojuegos, no haga las tareas y evada sus responsabilidades.Cuenta Jorge Iván Toro o Mephistopheles Sonyer, nombre con el que conocen a este gamer, que en su época de escuela su abuela le administraba las horas de videojuego como si del mercado se tratara. Le decía que ese aparato iba a dañar el televisor, que esas lucecitas iban a acabar con sus ojos y, lo más importante, que si llegaba a perder algún examen en el colegio, era por culpa de ese fontanero llamado Mario Bros y compañía. Aunque nada de eso llegó a pasar, cuenta Mephistopheles que “mucha gente creyó ver en los videojuego un enemigo de la educación, pues los niños y jóvenes podíamos pasar horas jugando y saltando con un muñequito bigotón, algo que los papás no alcanzaban a entender”. El deber y luego el placer Para los expertos el tema es de método, de organizarse y entender que primero es el deber y luego el placer. El sicólogo clínico Juan Carlos Posada sostiene que el tema pasa por tres principios fundamentales: la disciplina, la motivación y la capacidad intelectual del niño o joven. En la primera, los padres deben hacer hincapié en que se debe tener un orden para hacer las cosas. Unas horas para el estudio y después unas para el juego. La segunda tiene que ver con mostrarles y explicarles a los hijos que ir a estudiar es bueno, porque aprenden a diario cosas nuevas. Motivarlos para que no tomen el estudio como castigo.

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