“El periodismo solo atiende bien a mayores de 40 años”: Marcelo Franco

“El periodismo solo atiende bien a mayores de 40 años”: Marcelo Franco

Julio 20, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
“El periodismo solo atiende bien a mayores de 40 años”: Marcelo Franco

Marcelo Franco, periodista argentino y director de la Maestría en Periodismo de la Universidad Icesi.

El director de la nueva Maestría en Periodismo de la Icesi, Marcelo Franco, explica los alcances del programa y opina sobre los retos que deben asumir los periodistas hoy.

Graduados y profesionales en ejercicio de distintas disciplinas que quieran incorporar destrezas de última generación en el desempeño del periodismo. Periodistas con experiencia en soportes gráficos, radiales, televisivos o digitales que deseen afrontar con nuevos conocimientos y capacidades los desafíos culturales, económicos y tecnológicos de la profesión.Para estos grupos de personas está pensada la nueva Maestría en Periodismo que la Universidad Icesi ofrece y que está bajo la batuta del reconocido periodista argentino Marcelo Franco, experto web y docente, quien fuera gerente de contenidos digitales del diario Clarín, de Argentina, y profesor de la Maestría en Periodismo de la Universidad de San Andrés-Grupo Clarín.El curso de posgrado que iniciará en la tercera semana de agosto próximo, tiene una duración de dos años y está organizado en cuatro semestres académicos. Es de carácter presencial, con una intensidad de diez horas semanales de clases distribuidas en dos jornadas. Sobre el programa académico y los nuevos retos del periodismo habló Marcelo Franco con El País:¿Qué ventaja puede ofrecer un programa de posgrado frente a la formación tradicional de pregrado para el periodista?Sea pregrado o posgrado lo que hace la diferencia es la característica del programa. Este hace una diferencia porque tiene un enfoque innovador en lo que es el ejercicio del periodismo: incorpora las líneas clásicas de las destrezas periodísticas y los contextos político jurídicos en los que se ejerce el periodismo a dos líneas de trabajo: la académica y de trabajo de campo que, no contienen, en la actualidad, otros programas ni de pregrado ni de posgrado en Colombia ni en la región.¿Cómo son estas líneas de trabajo?La primera tiene que ver con las nuevas audiencias. La agenda tan demandante de la actualidad no nos permite repensar nuestra estrategia hacia el público, ni poner en valor algunas evidencias de lo que es el paisaje demográfico. Por ejemplo, seis de cada diez colombianos tienen menos de 30 años. ¿Qué quiere decir esto? Que son más hijos de la computadora y el teléfono móvil que del libro y la televisión y buena parte de las matrices con las que hacemos periodismo han sido desarrolladas, mejoradas y resultado muy eficientes en contextos en los que el periódico, el hermano digno del libro, y la televisión, eran las referencias tempranas. Hoy están siendo velozmente desplazadas como puntos para buscar información y esa es una reflexión que el día a día no permite a veces convertir en una agenda de trabajo. Esta maestría tiene como vía de reflexión, de investigación y de producción a las ya no tan nuevas audiencias, porque si estamos hablando de personas de 20, 30 años no estamos refiriéndonos a niños, eso es una diferencia de este programa.La segunda línea en la que se trabaja es en la comprensión del periodismo no solo como un oficio vinculado a la investigación y a la narración sino como un medio de vida. Muchas veces los periodistas no tienen el tiempo o las herramientas para comprender los ciclos económicos de las organizaciones de las que forman parte y estos pueden tener que ver con los presupuestos diarios o con la maduración del negocio o con los cambios de paradigma en el consumo.¿Eso significa que la maestría está un poco enfocada a formar empresarios del periodismo?Está enfocada en devolver a la calle mejores periodistas que incluyan en esta mejoría habilidades como emprendedores, en algunos casos, porque no necesariamente todos van a ser desarrolladores de nuevas empresas periodísticas. También, puedan volver a las empresas entendiendo no solo la lógica informativa sino la comercial, proponiendo un diálogo más activo con la reconfiguración del negocio.Para hacerle frente a esta transformación propongo incorporar al periodismo las nuevas tecnologías, darle sentido social, regenerar nuestra capacidad de ser constructores de agenda. Para mí un periodista hace bien su trabajo cuando instala agenda pública.¿La maestría ofrece herramientas para todas las formas de hacer periodismo (prensa, radio, TV., etc)?Esta no es una maestría donde un experto habla y 20 candidatos a maestrandos escuchan. Quiero una agenda dinámica de generación de pequeños, medianos y grandes proyectos en los cuales se asocien talento experto y talento no experto en el avance de una hoja de ruta. Así que a lo largo de la maestría vamos a ir incorporando docencia e ir desarrollando proyectos, de manera que a su salida, los alumnos hayan atravesado la mayor cantidad de experiencias posibles.Con la inclusión de todas estas nuevas tecnologías en un principio se pensó que la profesión del periodismo iba a desaparecer, porque cualquiera que tuviera un teléfono podía hacer de reportero. Pero ante esta avalancha de información parece hacerse más necesario tener gente que sepa manejar la información y las audiencias. ¿Cómo va a enfocar la maestría esta realidad?En algún momento sufrimos la fantasía negativa que nos arrebataban las agendas los ciudadanos 2.0. En otro momento sufrimos la misma fantasía pero positiva de que este era un mundo en el cual las posibilidades del periodismo se potenciaron. Hay que cuidarse de los dos extremos, es un momento fantástico y difícil. Hay que entender que la profesión periodística no puede salir hoy a la calle con las mismas herramientas con que hacía bien su trabajo hace 10 o 20 años. Ejemplo, en el Mundial de Fútbol había 32 equipos, cada uno con 23 jugadores registrados. Cualquier periodista que estuviera en misión en Brasil, tenía que manejar 736 biografías y performances en tiempo real, para ejercer en forma idónea su trabajo. Ya no le alcanza con sus neuronas. Si no hay una asistencia por computadora o por bases lazos es muy difícil que haga bien su trabajo.¿Y qué nos dice de la reportería ciudadana?Si bien es cierto que la calidad de la reportería ciudadana es mala, es también cierto que en muchos casos llegamos a los acontecimientos cuando ya hay alguien que desde el lugar de los hechos ha dado una primera versión informal. Entonces, ni el volumen de información ni la imposibilidad de la primera versión deberían bloquearnos en nuestra condición de periodistas. Entonces, los periodistas que entran a la maestría van a repensar algunas de sus estrategias, hacer una tarea minuciosa de anticipación de escenarios en los cuales ejercemos el periodismo, de manera que no nos tomen por sorpresa no solo cuando la actualidad se presenta impiadosa sino cuando vayamos a cumplir algo para lo cual nos hemos estado preparando.¿Qué destrezas debe manejar el periodista hoy?No hay buen periodismo si no incorporamos a nuestras destrezas, a nuestros métodos de investigación y de narración algunas novedades que tenemos que saber leer; tenemos que formular encuestas, balances, tener en nuestra agenda de contacto a los más cercanos representantes del asunto en que trabajemos, pero también incorporar desde las estadísticas, desde el análisis de la complejidad, fuentes externas a los procesos a los cuales les dedicamos cobertura.¿Qué le gusta del periodismo local y qué cree que debería mejorarse?El periodismo colombiano es envidiable a nivel región, hay diversidad y calidad, aunque no estemos en la excelencia. Y me parece que, al igual que en Argentina, el periodismo está atendiendo bien a la mitad más grande de la sociedad, la que está por encima de los 40 años, para la cual las agendas de los diarios, de la radio, de la TV. están construidas con precisión. Pero está desatendiendo y renunciando a la oportunidad que representan las audiencias de menos de 30 años.¿Y qué deben hacer los medios para satisfacer a este segmento?Primero, perderles el miedo y segundo, dejar de hablarles desde el pedestal de la mayoría de edad, creo que no hay una posibilidad concreta de hacer periodismo si no armamos equipo y en este, le damos roles protagónicos a quienes por pertenencia generacional hacen parte de ese grupo social. Hay que empezar por ahí, rejuvenecer las redacciones, incorporar bajo criterios de experimentación habilidades con las que no estamos dialogando. Durante mucho tiempo los diarios renegaron de incluir imagen. Haciendo una analogía, hoy no estamos entendiendo que hay tecnologías, como en su momento lo fueron la fotografía o la televisión, que también puedan ser puestas al servicio del buen periodismo. Y se puede hacer bajo el paraguas de una organización académica que investiga, que producirá de ahora en adelante algunas experiencias piloto que incorporen a profesionales en este oficio y que lo sienten en igualdad de condiciones con desarrolladores de programas informáticos o diseñadores tridimensionales o desarrolladores de redes y que veamos juntos qué posibilidad de agenda periodística generan estas empatías.En Colombia hay redacciones muy jóvenes (en promedio, periodistas de 30 años), pero los medios estamos poniendo a los jóvenes a escribir para viejos en vez de que ellos nos enseñen a escribir para jóvenes...Eso es cierto. Es cierto que forman parte de las redacciones, es menos cierto que hagan parte de los equipos de toma de decisiones de la redacción. Y creo que ese es el próximo desafío, ver en un tiempo que no podemos medir en décadas, que esas personas de 30 años asuman no solo responsabilidades en el campo sino también en los niveles de decisión estratégica.Cuando los muchachos piensan en información no piensan en los tradicionales medios de comunicación, si no en Google y otros…Claro, claro, para enfrentar esa indiferencia no solo uno debe dar la batalla, porque la lejanía es tal, que ni siquiera representaríamos volumen para conmoverlos, entonces cuando digo que hay que incorporar destreza, estrategia y hay que darle lugar en decisiones a los Sub 30 -para usar la jerga futbolística- apunto específicamente a eso, no a la renuncia del sumario periodístico, no a la modificación de la metodología de averiguación y verificación de la información, pero sí a cómo logramos conmover con lo que tenemos para ofrecer a públicos a los cuales les resulta indiferente no por motivos de distancia, sino, de atención en otros focos de interés.Por eso hay que poner en la hoja de trabajo de estos maestrandos o de estas empresas y organizaciones estos temas. Que no nos tomen por sorpresa asuntos tan evidentes como la reconversión tecnodemográfica del público, y ¿por qué nos toman por sorpresa? ¿Porque somos muy distraídos? No. Porque estamos muy ocupados haciendo muchas cosas. Entonces, que una parte de la redacción siga haciendo lo que no se puede dejar de hacer, pero que una, dos, tres personas puedan empezar a hacer lo que no se puede dejar de hacer a mediano o a largo plazo.

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