El mejor árbitro comunitario está en la Comuna 17, según el premio Farallones de Cali

Octubre 04, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Juan Carlos Moreno Urán / Especial para Vivir Limonar

Carlos Fernando Rancruel fue reconocido con el Premio Farallones de Cali como el ‘Mejor árbitro y juez comunitario’ entregado en el marco del ‘Día del Deportista’ por la Secretaría Municipal del Deporte.

Los árbitros no son los personajes más queridos en los estadios, pero Carlos Fernando Rancruel sí es muy apreciado por un centenar de niños y jóvenes de la Comuna 17. Ellos pertenecen al Centro de Iniciación y Formación Deportiva en Fútbol, liderado por él desde hace cinco años.Ahora también lo admiran porque, entre 35 nominados al Premio Farallones de Cali, recibió el título a ‘Mejor árbitro y juez comunitario’ entregado en el marco del ‘Día del Deportista’ por la Secretaría Municipal del Deporte. Este reconocimiento se debe a su participación activa en su comuna y en otras cuyos habitantes padecen los flagelos de las pandillas y las drogas.Este réferi caleño nació el 6 enero de 1969 y fue el segundo de cuatro hermanos. Hace catorce años vive con su esposa, con quien tiene un niño y una niña. Con orgullo dice que el de 10 años pertenece a la escuela deportiva, mientras que a la pequeña de 2 años ya le encanta correr y saltar.Con todos ellos disfruta cuando sale de paseo en busca de los hermosos parajes del Valle del Cauca. Actualmente, Carlos Fernando estudia entrenamiento de fútbol en la Escuela Nacional del Deporte, buscando validar su trabajo social.Y es que desde hace dos décadas ejerce la pedagogía “con los muchachos” para que aprendan sobre el fútbol y su trabajo técnico. Ha pitado en varios torneos realizados en la ladera y el Distrito de Aguablanca, pero la cifra exacta de partidos se sale de sus cálculos, puesto que en el año participa de al menos cinco torneos, cada uno de tres o cuatro meses.“Nos exige bastante en el fútbol, pero es un buen profesor”, cuenta con una sonrisa Andrés Felipe Paredes, antes de agregar que su relación con los demás compañeros es buena y que se divierte mucho mientras juega.“Uno puede ver cómo a los jóvenes llamados entre comillas de alto riesgo los hemos involucrado en este proyecto, alejándolos de las drogas, la calle y la delincuencia", comenta ‘Cococho’, como le dicen cariñosamente sus pupilos.A los más grandes también se dirige con la autoridad de un padre, pero con la paciencia de un profesor, por lo que ellos saben el momento exacto en el que deben dejar de bromear para comenzar el entreno.Los de la categoría pre-juvenil, de entre 15 y 16 años, participan actualmente del ‘Torneo de la fe’, en el que se enfrentan a equipos de todas las comunas de la ciudad. “Este equipo es de los dos mejores de los 36 que están en el campeonato”, comenta con orgullo.Rubiel Morales es un padre de familia que opina “estos espacios deportivos no se deben perder, porque incentiva a los jóvenes a estar en cosas sanas”.A la labor de este dedicado árbitro todavía le faltan muchos partidos por pitar y muchos niños por entrenar.

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