El lunático clima le jugó una mala pasada al avistamiento del eclipse en el Valle del Cauca

Abril 16, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
El lunático clima le jugó una mala pasada al avistamiento del eclipse en el Valle del Cauca

En sectores del sur de Cali se pudo apreciar el eclipse lunar. Un equipo de El País captó estas imágenes entre las 12:30 a. m. y las 3:30 a. m. del pasado martes. El fenómeno natural se vio claramente en ciudades como Popayán y Barranquilla.

Nubarrones no dejaron ver el esplendor de la ‘luna de sangre’. Decepción para expertos y aficionados en Cali y municipios del Valle del Cauca.

Fue una decepción total. A Marino Guarín, director de Astronomía Didáctica y docente de Astronomía en la Universidad Javeriana de Cali, se le alborotó ese dolor de garganta que ya lo aquejaba desde hacía muchos días. Dice que quizás la culpa fue del estrés de ver cómo nubarrones ocultaron el eclipse que teñiría la luna de rojo el pasado martes.Ni él ni los más de 80 observadores aficionados de la Escuela de Astronomía de Cali que se juntaron para divisar el fenómeno natural en Amaime, Palmira, esperaban perderse el espectáculo estudiado hasta la saciedad en los libros, pero pocas veces apreciado de manera presencial, como dice Marino. En la madrugada del martes no había viento, de ahí que las nubes no se corrieran. Dice Milena Ambramuro, fanática de la astronomía a sus 70 años, que el clima se puso loco en Amaime porque en su finca, metida en medio de cañaduzales, lejos del ‘smog’ y el ruido de Cali (63 kilómetros los separan), los árboles de mangos, guayabas, mandarinas y limones suelen mecerse por las tardes y las noches al ritmo de ventarrones. Las nubes siempre se corren.Entonces, en el patio de Milena, catalogado como uno de los mejores sitios de avistamiento del Valle, los aficionados esperaban acostados sobre la hierba, a oscuras, arropados protegiéndose del frío y los telescopios le apuntaban al firmamento. Con suerte, y por minutos, las nubes se quitaron para dejar ver las primeras fases del eclipse. Después se juntaron para no dejar ver la luna roja en todo su esplendor.El brillo de Marte se pudo divisar. Constelaciones como La Vela, la Cruz del Sur y la Osa Mayor también se dejaron apreciar, al igual que varias estrellas señaladas en las cartas celestes que los visitantes tenían en sus manos.Jairo Andrés Romero, de 10 años, pudo verle “las rayitas” de la superficie a Júpiter a través del telescopio. También observó a Saturno, pero cuando llegaron las nubes prendió su consola portátil de videojuegos y así mató el tiempo.De ahí que de una a tres de la mañana, los escasos momentos de emoción en los que el cielo se despejaba y lograba atraer la atención de los aficionados, se mezclaron con charlas amenas, sesiones de ‘selfies’ (autorretratos) entre amigos y con los telescopios y el ronquido de aquellos a los que el sueño los venció.El avistamiento en Amaime para muchos, como Manuela Adames, de 59 años, se convirtió en un paseo distinto, motivado por la ola de expectativa frente al fenómeno natural que se desató por redes sociales. Por Facebook, Twitter y medios de comunicación se dejó contagiar del ‘boom’ de este suceso astronómico. La única vez que se interesó por el espacio fue de pequeña, cuando la llevaban al planetario que antaño existía en la Base Aérea de Cali.Óscar Gómez, de 52 años, llegó al campamento sin ni siquiera saber que era posible que la luna se pusiera roja. Para su esposa, Ángela González, de 53, ya era ganancia sentir que el eclipse le renovaba las energías. Dice que lo importante es ver el firmamento y conectarse con él.Porque a quien no le interesa el cielo es un insensible, afirma categóricamente Marino Guarín. Para él, más que la ola de anuncios sobre el eclipse, el enigma natural del ser humano por lo que ocurre en el cielo es lo que hace que sucesos como el ocurrido el martes tuviera tanta taquilla. De ahí que la fiebre de la ‘luna de sangre’ se le pegara no solo a astrónomos, también a físicos, químicos, ingenieros eléctricos, estudiantes de colegios y universidades, jubilados, caleños del común que en su mayoría se quedaron con los crespos hechos porque las nubes también se posaron sobre el cielo de la ciudad.A excepción de las más de 10 millones de personas que siguieron las tres horas de transmisión vía streaming ofrecida por la Nasa, fueron pocos los que en Cali tuvieron la suerte de tomarle una foto a la luna naranja. Los afortunados lo hicieron desde ventanas, balcones y terrazas, sin mucha preparación.Pero con todo y decepción, lo cierto es que el próximo 8 de octubre con otro eclipse total la luna volverá a cambiar de color. Para el 2015, los eventos se presentarán en abril 4 y septiembre 28. Ambos, según la Nasa, se verán nuevamente en el continente americano.La astronomía, dice Milena Ambramuro, es una cosa de paciencia. Seguramente, para los otros eclipses, dice, las nubes se van a correr y la luna se dejará ver.

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