El Juli salió por la puerta grande

Diciembre 28, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Por Víctor Diusabá Rojas
El Juli salió por la puerta grande

El Juli salió por la puerta grande en la tercera de abono, luego de cortar tres orejas.

El Juli salió por la puerta grande en la tercera de abono, luego de cortar tres orejas. Cayetano dejó detalles. Santiago Naranjo entró en la galería de los toreros nacionales. Crónica.

De nuevo, la manzana partida por la mitad. Y otra vez, el mejor bocado por delante. Así fue la tercera de abono de la Feria de Cali, en la que la nobleza de los toros de Ernesto González hizo posible los dividendos para los toreros en los turnos iniciales, mientras que la bronquedad de la segunda mitad apagó el entusiasmo y cerró la puerta a más trofeos.Con esa materia prima, El Juli puso su sello y lo estampó en cada una de las faenas, para dejar en claro que, hoy por hoy, en la cúspide del toreo hay un nombre que se escribe en el firmamento, el suyo, ese que todas las plazas y públicos reclaman.Y resulta curioso volver a comprobar que de un repertorio básico, como lo es el suyo, salgan tantas cosas para sorprender y para deleitar. Con el capote, en el segundo de la tarde, templó a placer, mientras los pies juntos le daban a la escena un toque de majestad.Luego, y también se necesita ser maestro para hacerlo, hizo el quite, no de la Feria sino de muchas Ferias, cuando sacó de carrera al toro que tenía en la mira a Álvaro Montes, con la suerte de la toalla, vaya nombre, un recorte providencial.Después, vino lo suyo, eso de citar, dando de comer, con la manita y la muleta por delante, para enseguida tirar del toro hasta llevarlo adonde pocos alcanzan.¿Hay en la actualidad, se pregunta uno, quien pegue muletazos más largos que los de El Juli? Y ese detalle sería apenas una cuestión de longitud, si no llevara cada pase la emoción y el arte en el mismo envase.Hubo un natural que debió sacarle un ¡ole! al propio Julián. Con él, recorrió un largo trecho de hondura. Y mientras el toro parecía tener justas las embestidas, el otro Juli, que es el mismo Juli, el técnico, le daba distancias y tiempos exactos para que durase lo que tenía que durar.Mató con esa suerte que se ha inventado. Mezcla de volapié, habilidad y eficacia, para cobrar dos orejas.En el cuarto, cuando la suerte de la tarde comenzó a cambiar, encontró un señor en apariencia mucho mayor a sus hermanos. Le limó los defectos hasta donde fue posible, porque la punta de violencia y la decisión de no romper se hicieron barrera infranqueable. Quedaba una oportunidad y El Juli no la dejó ir: mató de colección y cobró otro trofeo.Cayetano dejó detalles en su primero. Una verónica con la que trazó una semicircunferencia, mientras su cintura acompañaba a cada instante el viaje del toro, fue más que una pincelada. Un quite también sacó algún ¡oh! Después emergió el hombre ganoso, dispuesto a no irse en blanco, frente a un animal que repetía a media altura. Una buena estocada cerró la faena y la gente pidió una oreja, pero la Presidencia se guardó. Saludo.El quinto trajo consigo los mismos defectos del que le antecedió y del que le iba a suceder: mal estilo y reserva. Dos veces estuvo a merced de su enemigo, pero el toro le perdonó. Palmas de cariño.Santiago Naranjo entró en la galería de los toreros nacionales que han recibido la alternativa. Las estadísticas dicen que es el número 155, él querrá ser el primero. Por ahora, muestra valor. Le faltó temple en el del doctorado y eso tiene precio alto con los santacolomas. Mató con dificultad a un toro que salía distraído de los muletazos. Saludo. En el sexto, también difícil, trató de convencerlo a media altura, con resultados relativos. Palmas.

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