El hombre que halló la felicidad en el avistamiento de aves

Febrero 13, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Jorge Enrique Rojas | Editor Unidad de Crónicas
El hombre que halló  la felicidad en el avistamiento de aves

Juan José Arango, en un avistamiento. Generalmente, en cada salida, va acompañado de su esposa, la cirujana Anabel Vanín, también avistadora. “A veces la veo en las fotos y pienso: otros llevan a la esposa a Miami; yo, a que vea pájaros en el monte...”

En Cali, donde hoy comienza la Feria Internacional de Aves, un hombre halló la felicidad observando aves. Se llama Juan José Arango y es un médico retirado que cree que a nadie que le gusten los pájaros, le cabe maldad en el corazón.

"A nivel profesional se me conoce como cardiólogo intervencionista. En Youtube, como profesor de Medicina y Electrocardiografía. A nivel más personal, como un sobreviviente de secuestro y enfermedades serias. Y entre los pajareros, entre los pajareros, se me conoce como fotógrafo. Pero yo, lo que realmente soy, es un hombre con la firme decisión de ser feliz. Y lo soy. Los pajaritos me han ayudado a alcanzar esa felicidad que hoy confieso. Por eso vine a decirles que yo creo que si las personas de vez en cuando suspenden su rutina y se van a fotografiar pajaritos, van a ser más felices. (...) Yo creo que fotografiar pajaritos nos regala una profunda sensación de serenidad y realización que supera, opaca, disimula, mejor dicho, se superpone, a los otros estados emocionales que siempre se nos cruzan en el camino. Esa sensación coincide con una muy conocida definición de felicidad. Los siguientes minutos van a servir para explicar mejor lo que acabo de decirles, si logro hacerlo, habrá una estampida de fotógrafos por los bosques colombianos…”Así empieza ‘fotografiar aves para ser feliz’, un video que Juan José Arango subió el pasado 13 de diciembre a su cuenta de Youtube. Allí, bromea, no es una celebridad como Beyoncé pero tiene un número de seguidores nada despreciable para un médico retirado: hasta la media tarde de este jueves, 5.320 usuarios estaban suscritos a su canal. En un invierno, cuando el Río Cauca estuvo cerca de desbordarse en Cali, colgó un video explicando en qué consiste la obra del dique que contiene sus aguas y al día siguiente comprobó que el post había sido visitado 3.000 veces y que en su bandeja de entrada tenía correos de desconocidos que le agradecían por haberles ayudado a entender. Entonces colgó más. Y luego más. Otro día, después de darle un curso intensivo de Electrocardiografía a su hija, que también es médica, sintió la necesidad de compartir la información e hizo lo mismo. Colgó un video. Y luego más y más. La mayoría, explicaciones y cursos sobre física y medicina. En las cuentas del médico, sus videos, que suman más de cinco millones de minutos en reproducción, han sido vistos por tantos alumnos que si quisiera darles clases presenciales a todos tendría que ser profesor durante los próximos 400 años. Ya hizo el cálculo, dice riéndose.Hace tiempo el médico, cardiólogo antiqueño de la Universidad Bolivariana y durante 18 años director de la Unidad Cardiovascular de la Fundación Valle del Lili, dejó a un lado la medicina para ser feliz de otra forma. “Yo no entiendo la felicidad como un estado completo. Aunque es muy difícil de medir, es más una suma de momentos gratos. Si uno tiene muchos momentos gratos se siente mejor. Es como reírse: si uno se ríe mucho parece feliz. Y hasta se lo termina creyendo”. Una de las felicidades del médico es el avistamiento y fotografía de aves silvestres. Era una deuda pendiente desde cuando era niño y veía los pájaros volar; desde cuando soñaba tener una cámara y la economía de la familia ponía el sueño muy arriba, más arriba que los pájaros. Por eso cuando pudo organizar su tiempo y su vida para cumplir con la asginatura aplazada de convertirse en avistador lo hizo sin excusas. Esa es la razón de los videos hablando del tema. Aunque dice que es apenas un aficionado, en Flickr, la vitrina virtual de fotos más popular del mundo, seis millones y medio de usuarios lo siguen. Las capturas visuales de sus pájaros son pues casi tan perseguidas como las curvas de Beyoncé. ***“Los pájaros tienen magia. Yo no tengo recuerdo de un pájaro que en mi niñez me haya llamado la atención de forma especial, los he admirado siempre a todos por su concepto de libertad porque me parece que la representan en una expresión muy importante. Cuando uno toma la foto de un pajarito de alguna manera le pide un permiso, le pide el regalo de ese instante para poderlo guardar y mostrárselo a otras personas. Cuando uno logra ese momento siente la recompensa por el esfuerzo, que no es pequeño: a veces hay que ir a lugares difíciles, someterse a caminatas largas, plagas; los pajaritos no están en la oficina. Es un instante de conexión y eso tiene algo de magia. Yo trato de tomar fotos bonitas de pajaritos, capturar esa expresión y guardarla me parece una maravilla absoluta y eso es lo que yo trato de hacer. Las pongo en Flickr para que las vean: si ocurre y con eso alguien se sale un momentico de su rutina y de las cosas que lo envuelven para decir ¡qué pajarito tan bonito!, yo con eso estoy pagado. En este momento de mi vida, donde solo tengo motivos para ser un agradecido, es un deber compartir con los demás”. Juan José Arango también es piloto de ultralivianos y hace trece años, cuando volaba con un grupo, fue secuestrado por las Farc en Bahía Solano. Durante los cinco meses que duró su cautiverio no recuerda haber visto pájaros a pesar de la selva. “La selva solo produce ruidos tenebrosos, el secuestro es una experiencia horrorosa, uno no ve nada, ni siquiera pajaritos”. La casa donde el médico vive en Pance tiene un jardín con un árbol altote del que cuelgan bebederos para las aves. A ratos, dice él vestido de camisa manga larga, bajan nubes emplumadas buscando agua fresca. Ayer a las diez de la mañana, un cuarteto de colibrís tornasolados calmaba la sed bajo la sombra. El médico cree que a nadie que le gusten los pájaros puede albergar maldad en el corazón. “El día que salí del secuestro perdoné a mis captores”. En el estudio de su casa, el médico tiene un computador con la pantalla extendida a tres monitores y al tiempo que conversa va con el mouse de uno a otro. Aunque asegura que no se dedica exclusivamente a fotografiar aves, allí un día cualquiera puede pasar ocho horas. “Esta es mi oficina”. Hace poco se empecinó en hacer el listado de clasificación de todas las especies de aves existentes el país y ya lleva seis meses afinando el inventario más completo que en ese sentido se haya hecho. Además, fue fotógrafo antes que avistador de aves y la imagen lo apasiona: en Flickr, donde cada día son subidas entre dos y tres millones de fotografías, se ha ganado 34 veces el premio Explore, un reconocimiento que diariamente es concedido a las mejores fotografías de cada jornada.***“Cali es un paraíso para el avistamiento de aves: Colombia tiene más de 1900 especies y en el Valle se pueden ver de 700 a 800. La ciudad está junto a lugares realmente especiales, como el kilómetro 18, que es soñado por pajareros del mundo. Allí hay cientos de especies, muchas muy especiales como la Tángara Multicolor . Y si sigue un poquito, el Queremal, que es maravilloso, y si sigue, Anchicayá, con todo el Chocó Biogeográfico. En Cali está toda la zona base de Los Farallones, el bosque seco que es espectacular. En la Feria de Aves habrá una salida en el Club Campestre, que es un lugar donde se encuentran tres especies endémicas de Colombia: la Guacharaca, un Carpinterito y un Atrapamoscas Apical muy bello. Todavía no veo la estampida de fotógrafos, pero sí cada vez más afición al avistamiento. En Colombia hemos venido solucionando un conflicto de tantos años, que creo que apenas el país está despertando para poder observar todas sus maravillas. Colombia de hecho tiene guías de aves muy profesionales, muy cotizados, que tienen turismo internacional todo el año de gente que vienen a perseguir los pajaritos que hay aquí en el jardín de mi casa”.Un hombre que estudia para aprender a reparar corazones maltrechos y que luego renuncia para dedicarse a tratar de ser feliz, puede ser visto como un ejemplo de romántica valentía. Pero a los 53 años, el médico Juan José Arango no cree que el romanticismo sea el rasgo más exacto para definirlo. Él dice que más bien es un tipo pragmático: “Con sentimientos, pero pragmático”. Aun así, como si fuera la gramática gestual de la felicidad que predica, cada que habla del avistamiento, las pausas, las comas, los acentos y los puntos finales del discurso del médico vienen acompañados por sonrisas blancas y alargadas. El insiste en que es un pragmático. Hasta su última respuesta, yo insisto en lo contrario: “Pajarear es buscar: pajarear es una búsqueda. Nunca comprendí a los pescadores hasta que empecé a fotografiar pajaritos, ahí entendí lo que siente un señor sentado en una piedra remojando una lombriz durante once horas, entendí cómo se siente la paz”.Vea aquí contenido especial sobre avistamiento de aves

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