El historiador Otto Morales habla del bicentenario de Colombia

Octubre 01, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

A sus 90 años, el historiador estuvo de paso por Cali, ciudad que visitó para presentar el libro ‘Nariño y Miranda, vidas paralelas’, del caleño Armando Barona Mesa. Ello fue motivo para hablar del tema del año, la Independencia.

Anduvo por Cali Otto Morales Benítez, a sus 90 años, tan vital, lúcido, jocundo y carcajeador, como si tuviera 20.Vino a presentar el libro ‘Nariño y Miranda, vidas paralelas’, del caleño Armando Barona Mesa. Ello fue motivo para hablar del tema del año, la Independencia, también inspiración de la séptima obra del historiador:¿Cómo vio la celebración del Bicentenario de la Independencia?Ha habido muchas equivocaciones, porque los españoles han sostenido que la Independencia fue una guerra civil entre españoles: los criollos, que eran hijos de peninsulares nacidos aquí, y los hispanos legítimos que gobernaban. Esa es una manera de establecer que nosotros no nos independizamos, si no que nos la dieron generosamente. Muchos historiadores hablan de los criollos como participantes esenciales en la Independencia. Los criollos NO participaron. Ellos fueron enemigos de ese proceso porque tenían los monopolios de la tierra, de los cargos, de los negocios; tenían títulos y compraban los puestos. Nunca tuvieron piedad con el pueblo, ni participaron de sus desvelos y afanes.Entonces, ¿quiénes la hicieron?La Independencia fue de los mestizos y de los indígenas, no de los criollos. Los mestizos reclamaron la tierra, el derecho de gobernar, y establecieron la necesidad de que hubiera curas mestizos, no españoles. De eso poco se habla...El mestizo no ha sido admitido totalmente, incluso hoy. Los españoles los equiparaban a bastardos y les negaron el derecho a gobernar, a tener tierra y portar armas. España estableció 84 categorías de mestizos, para que entre ellos se odiaran y pelearan.Por eso fueron ellos quienes impulsaron el proceso de Independencia. Los movimientos que se dieron antes del Siglo XIX, el de Tupac Amaru, en Perú; el de Tiradentes, en Brasil; el de José Antonio Galán, con los Comuneros en la Nueva Granada, fue la presentación de tesis económicas, sociales y políticas de la región, excluyendo las ideas de España. Algunos historiadores dicen que en 1810 no hubo Independencia.Muchos sectores sociales no tenían conciencia de la rebelión que se estaba incubando. Por eso repetían “que venga Fernando VII”. Antonio Nariño, y ahí lo cuenta Armando Barona Mesa en su libro, dijo “nosotros estamos haciendo una independencia” y tuvo claridad desde el primer momento.Tampoco se ha resaltado la presencia de la inteligencia en esos movimientos. No hubo ninguno que no tuviera el aporte de varios periódicos. Nosotros tuvimos la presencia de don Antonio Nariño con ‘La Bagatela’. No teníamos conciencia de lo que éramos y la prensa empezó a descubrir nuestra realidad. Aún con equivocaciones, el Bicentenario sirvió para que mucha gente tomara conciencia de la historia. Pero la celebración la volvieron una fiesta, una farándula, y los libros publicados sobre el tema son muy pocos. ¿Qué resalta del libro de Barona?Se ve que Miranda y Nariño eran hombres cultos, manejaban varios idiomas, estudiaban las instituciones europeas y las estadounidenses, y eran escritores. Dejaron claro que sin cultura no se puede hacer política ni orientar un país, que es lo que nos ha pasado en los últimos tiempos: toda la ignorancia nacional se posesionó del manejo político. Esa es la importancia de este libro, el examen de dos visionarios que lucharon con gran capacidad crítica de lo social, lo político, lo constitucional. Entonces, lo que muestra el libro de Barona es un proceso intelectual, que no fue sólo en la Nueva Granada. ¿Qué halló que usted no supiera?Hay algo bellísimo, como es la fe de Antonio Nariño en el país y en la independencia. Y la visión continental de Miranda. Es un ejemplo de investigación para seguir las relaciones internacionales de dos personajes que no tenían prestigio ni audiencia, pero la conseguían. Y se da uno cuenta de cómo la Independencia fue interferida por los acuerdos entre las potencias, que debilitaban la independencia.

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