El heredero de ‘Francisco El Hombre’ canta en Cali

Febrero 14, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Dayra Barona Pulzara | Reportera de El País.

Argenis Moscote es el único descendiente de la gran leyenda de La Guajira que permanece activo en el Vallenato. Y lo hace en la Capital Mundial de la Salsa, donde se radicó hace una década para abrirle nuevos caminos al acordeón.

La historia, tantas veces repetida por los caminos de la Guajira y el extenso Valle de Upar, se la contaba su bisabuela cuando todavía era un niño: Francisco Moscote Guerra, el mejor acordeonero del mundo, fue retado una noche por el diablo a un duelo musical. Y poco antes de la madrugada, Satanás huyó despavorido cuando su oponente comenzó a cantar el credo al revés. Fue allí, en ese viejo relato, donde encontró la ruta que seguiría su vida para siempre: la ruta del Vallenato.Se llama Argenis Moscote y vive en Cali. En esta ciudad su apellido es uno como cualquier otro. Pero en su natal Guajira, es sinónimo de tradición, respeto, música y, por supuesto, de leyenda. Argenis, descendiente directo de ‘Francisco El Hombre’ y el único de sus herederos que sigue activo en la música vallenata, vive y canta en la Capital Mundial de la Salsa. Y no desde hace pocos días. Han pasado ya diez años desde el día en que pisó el suelo caleño. Aquí echó raíces y aquí acaba de grabar su cuarto disco, titulado 'Para vivir enamorado', que se lanza oficialmente este sábado durante la celebración de la Gran Noche de Guacherna, que congrega a la colonia barranquillera residente en Cali. Fue la invitación de un grupo local la que lo hizo abandonar su natal pueblo de Villanueva, Guajira, para lanzarse a conquistar un mercado del que no sabía nada y donde la Salsa era indestronable.“Cuando llegue a Cali de alguna manera ya la ciudad estaba impregnada de vallenato, pero quienes empezaron abrir el mercado cuentan que lograr que te pusieran una canción en una emisora o en una discoteca era difícil, en muchas rumbas el casete sonaba hasta la mitad porque la gente abucheaba y no había más remedio que quitarla”.Hoy es distinto. ‘Vallenato Ideal’, la agrupación que creó y lidera, está pegada en emisoras locales y redes sociales con el tema ‘Lo daría todo’, y Argenis no tiene espacio en su agenda para atender todas las presentaciones que le piden en Cali.Ganador de más de 20 trofeos como mejor voz vallenata en La Guajira, su vida ha sido una eterna parranda. En las tardes soleadas de la escuela ya se las ingeniaba para hacer música. De repente, los pupitres se convertían en cajas, un cuaderno con argollas en guacharaca y mágicamente el silbido de un compañero era el infaltable acordeón.La voz por supuesto, la ponía Argenis, quien desde pequeño supo que lo suyo era vivir de frente al público. Su debut como solista lo hizo en el colegio Roque de Alba, en un acto cultural en el que solo pudo complacer con las dos únicas canciones vallenatas que conocía para ese entonces. Pero era solo el principio. Finalizado el bachillerato conformó una orquesta de música tropical y vallenato con guitarra, con la que logró posicionarse en los eventos sociales guajiros. Sabía que de las fiestas debía pasar a los estudios de grabación, por lo que decidió alejarse de las parrandas en Villanueva para enfocarse en la idea de concebir una producción musical que lo llevara a sonar en toda la Costa Caribe.El primer paso de ese proceso fue saltar a Valledupar, donde aprendió los secretos de los acordeoneros profesionales y los 'reyes vallenatos'. Allá, con el apoyo del gremio musical, pudo grabar en el 2003 su primera producción musical titulada 'Para llegar a ti'.Poco después, el destino le puso a Cali en el horizonte. Vino con la idea de probar suerte por un mes, pero seis meses después regresó a su tierra natal para empacar ‘corotos’ y familia. La meta: conquistar la tierra de la Salsa con el Vallenato Ideal, su grupo musical propio.Aquí, con una apuesta renovada, grabó los discos 'Bríndame una Esperanza' y 'Clásicos Ideales'.Y, poco a poco, comenzó a abrirle caminos al vallenato en la escena local, en una lucha tan dura como la que libró su antepasado frente al diablo.Una noche, en una fiesta en Jamundí, Argenis se llevó el aplauso de un consumado salsero que se oponía al acordeón con fiereza. Pero el hombre quedó fascinado cuando Argenis entonó la letra del bolero ‘Madrigal’, matizada con la melancolía propia del acordeón.Apuestas arriesgadas e innovadoras, como esa, son las que definen su estilo. Argenis Moscote se aferra, por tradición y convicción, a una propuesta musical que rescata las raíces del folclor. Esa es su obsesión. Por eso, en su nuevo disco rinde tributo a grandes leyendas de la canción, como Joe Arroyo y Diomedes Díaz. Y no le teme grabar un clásico de la música llanera, como ‘Egoismo’ de Julio Miranda, en arreglo de acordeón.“Ser heredero de la dinastía Moscote es una responsabilidad grande, hoy soy el único cantando en Colombia y sé que debo representar muy bien a mis ancestros porque llevo la batuta”.Está convencido de que es un embajador del vallenato y todas las tradiciones de la cultura del Caribe. Y esa idea es la que lo llevó a convertirse en el impulsor de la celebración del Carnaval de Barranquilla en Cali, que se realiza una vez al año, coincidiendo con la gran fiesta currambera.A pesar de sus raíces, Argenis piensa seguir en Cali, ciudad de la que se enamoró. Y ya sabe que aquí gestará su próximo proyecto: un disco de grandes clásicos, tocado y cantado como se hacía en los tiempos de su bisabuela, la prima de ‘Francisco El Hombre’. Su tarea, lo sabe bien, es mantener vivo el legado, la leyenda, la magia de ser un Moscote.

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