El Gran Limonar espera respuesta de autoridades frente al problema de la rumba

El Gran Limonar espera respuesta de autoridades frente al problema de la rumba

Septiembre 27, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Heinar Ortiz Cortés | Reportero de Elpais.com.co

Aunque el exceso de ruido e invasión del espacio público no son nuevos en la Carrera 66, el panorama se agrava ante denuncia de amenazas a líderes comunitarios de este barrio del sur de Cali.

La situación en el barrio Gran Limonar ya pasó de castaño a oscuro. La razón: dos líderes comunales fueron amenazadas de muerte.Es por eso que ninguno de los habitantes del vecindario quiso dar su nombre cuando Elpais.com.co llegó hasta el sector para indagar sobre lo que ocurre allí. En realidad, este es un nuevo capítulo de la problemática de un sector que pasó de ser un tranquilo vividero del sur de Cali a ser una zona de rumba agitada, donde peleas entre borrachos, invasión del espacio público, ruido, venta de drogas y hasta escenas públicas de sexo se han convertido en una constante.Según relataron a El País varios habitantes del barrio que pidieron reserva de su identidad dos líderes de la comunidad que abanderaban la lucha contra los desórdenes que se viven en el sector, fueron amenazadas de muerte en reiteradas ocasiones. Cuentan que una de ellas tuvo que salir del barrio después de que la llamaron a la parroquia y le dejaron el mensaje de que si no dejaba de "molestar", la mataban a ella y a su familia.Ello, sin embargo, no significa que la comunidad se haya resignado a sobrevivir en medio de los desórdenes. Desde hace 15 días, los vecinos de la Carrera 66, cansados de tener que soportar cada fin de semana las mismas escenas, comenzaron a actuar por cuenta propia. Según cuenta el señor Rogelio*, todos los fines de semana, de jueves a domingo y de siete de la noche a una de la mañana, se reunen en la esquina de la cuadra a espantar los carros que pretendan parquear frente a sus antejardines. Los andenes de su cuadra han sido acordonados con improvisados bolardos hechos de tarros, guaduas, cinta preventiva y arena, que ellos mismos han construido.Entonces, armados con el coraje de la compañía y varios termos llenos de café, pasan el tiempo sentados, hablando de cualquier cosa, mientras la vida nocturna que se gesta en los alrededores de sus casas muere. Sólo en ese momento, cuando las cuadras del barrio Gran Limonar vuelven a ser las gargantas del aliento frío de la madrugada, pueden ir a dormir. Don Pedro*, habitante de la zona desde hace 35 años, cuenta que lo que acabó con su paciencia fue encontrarse varios condones usados tirados en el parque vecino, que él barre voluntariamente todos los días. Según cuenta Pedro, entre la nostalgia y la indignación, las noches se le pasan en vela, escuchando de gratis las rancheras que retumban desde los carros que algunos “desconsiderados” ubican en el Parque Javier Abad, cuando ya los 24 establecimientos comerciales ubicados sobre la Carrera 66, entre calles 10 y 13, han sido cerrados.Porque el parque del barrio se ha convertido en el 'rematadero' favorito para quienes consideran que la rumba no puede acabar a las tres de la mañana. Así lo confirmó Julio*, quien vive en Gran Limonar desde hace 23 años. “Nunca había sentido ganas de irme, pero realmente ante esta situación, he pensado en irme varias veces”, dice Julio, quien aún no se atreve a desarraigarse del vecindario. Para otros vecinos fue más fácil tomar la decisión.En los alrededores de la Calle 11 con Carrera 66 se ven aproximadamente diez avisos de “Se Vende” o “Se Alquila”. Uno de esos es el que puso Don Javier* en su local.Javier comenta que “los vendedores ambulantes y la venta de drogas en el sector ha aumentado. También ha aumentado el robo de carros y el parqueo indiscriminado”. Por ello, y por el impacto que genera la situación de ocupación del espacio público en la zona, es que desde hace varios meses no alquila el sitio. Doña Renata*, líder de la Comuna 17, manifiesta que es tal la cantidad de vehículos que se estacionan en las calles del Gran Limonar, que en dos casos las ambulancias han tenido que esperar para brindar los primeros auxilios a personas del barrio.“Fue casi imposible prestarle los primeros auxilios a un adulto mayor, porque un carro estaba parqueado frente a su casa. Otro día, un señor tuvo que ir de discoteca en discoteca buscando el dueño de un carro que estaba parqueado frente a su casa, para sacar a un enfermo”, relató la mujer.El negocio es parquear carrosEl País comprobó que en las noches el espacio público deja de ser público y pasa a ser explotado económicamente por un joven universitario que controla a 14 personas dedicadas a recibir los carros de los clientes y cuadrarlos. ¿Dónde? sobre los andenes, las zonas verdes, la calle y cuanta esquina sea posible.Al ser consultado por El País, este hombre admitió que realiza la misma labor desde hace cinco años en la zona, aunque sabe que ocupar el espacio público es indebido.Pero señala que ni él ni sus “muchachos” cobran. Lo que hacen en la zona, dice, es recibir propinas por organizar los vehículos. “Así sea ilegal, no hay lío. Hasta en los hospitales hay un 'trapito' afuera. Ese no es el problema. El problema es que acá hay muchos negocios”, afirma.Entre la Calle 10 y la Calle 13, sobre la Carrera 66, hay más de 24 establecimientos nocturnos. Pero, aunque la gente los identifica como bares o 'rumbeaderos', la mayoría figura como 'Restaurante' en los papeles que legalizan su funcionamiento.Entre todos atraen cada fin de semana a por los menos tres mil personas y más de 900 carros que convierten a el Gran Limonar en un gran caos.Petición sin respuestaY frente a todo, ¿qué han hecho las autoridades? Casi nada. Por lo menos eso es lo que sienten los líderes barriales que redactaron y enviaron un Derecho de Petición ante el Dagma, la Secretaría de Tránsito, la Secretaría de Gobierno y la Policía Metropolitana de Cali.Dicho documento se titula 'Derechos de Petición de Intervención para evitar ruidos, desórdenes, violencia y perturbación a la tranquilidad, protagonizada por los clientes de bares y establecimientos públicos nocturnos ubicados en el barrio El Limonar de la ciudad de Cali', y consta de un recibido por parte de los despachos mencionados, entre el 2 y el 11 de agosto.Este Derecho de Petición, firmado por alrededor de 100 habitantes del sector, expresa, básicamente, la solicitud de dicha comunidad para que las autoridades municipales visiten el sector, verifiquen la situación y tomen medidas al respecto.Pero, contrario a lo que estipula la Constitución y a lo que esperaba la comunidad, sólo una de las autoridades respondió el Derecho de Petición en el tiempo esperado.Diez días después de recibido el Derecho de Petición, el general Miguel Ángel Bojacá, comandante de la Policía Metropolitana de Cali, respondió con una carta en la cual da cuenta de la situación e informa que compulsará copias del documento al encargado de la Estación de Policía del barrio, a la secretaria de Gobierno Eliana Salamanca, y a Alexander López, secretario de Tránsito.Hasta este momento, la Secretaría de Tránsito no ha respondido oficialmente al Derecho de Petición instaurado por los vecinos del barrio Gran Limonar. Elpais.com.co intentó comunicarse reiteradas veces con el titular del despacho, Alexander López, pero no fue posible obtener sus declaraciones sobre la problemática de tráfico y parqueo sobre la vía en la Carrera 66 y sus alrededores.Por su parte, el Dagma respondió la Petición ciudadana sólo hasta el 14 de este mes, sobrepasando los 15 días permitidos para responder dicho documento. En la respuesta, el Dagma asegura que periódicamente hace presencia en esta comuna para realizar el control a establecimientos nocturnos, atendiendo a las quejas de la comunidad.Y a través de un comunicado enviado a Elpais.com.co, el Dagma explicó que de las 848 quejas que se reciben por ruido, 109 son en la Comuna 17. Por ello, según el Dagma, en lo que va del año han realizado 14 operativos en la comuna.Esperanza Sandoval, subsecretaria de Convivencia y Seguridad ciudadana, de la Secretaría de Gobierno Municipal, expresó al respecto que sí tiene conocimiento del Derecho de Petición y que ya se realizan operativos de control en la zona.“Estamos haciendo todo lo posible. El Derecho de Petición debe ser respondido en 15 días, pero tenemos 15 mil quejas en nuestro despacho, de todas partes de la ciudad, por problemas similares en sectores como La Flora, El Caney, Juanambú, Versalles, Parque del Perro, Ciudad Jardín y La Hacienda. Además de las que llegan de los corregimientos”, expresó Sandoval.A pesar de estos pronunciamientos de las autoridades, la comunidad de Gran Limonar interpondrá acción de Tutela contra dichos organismos en los próximos días.¿Una solución al problema?Los habitantes del barrio Gran Limonar han sostenido varias reuniones con los representantes de los negocios que generan el desorden en la Carrera 66 y con el hombre que maneja el negocio del parqueo. A veces cuentan con la presencia de la Policía, como garante.En dichas reuniones, después de mucho discutir y concertar, surgió la propuesta del dueño de un establecimiento nocturno aledaño, quien señaló que el problema podría solucionarse con un servicio de 'valet parking' y un parqueadero financiado por ellos.El parqueadero estaría ubicado en un lote que se alquilaría en los alrededores de la Calle 13B con Carrera 68. Ahí serían llevados todos los carros que visiten los establecimientos nocturnos ubicados entre la Calle 11 y Calle 13 con Carrera 66, según contó el empresario.No obstante, hay un pero. Dice el dueño del establecimiento que uno de los inconvenientes es que muy pocas aseguradoras brindan una póliza de seguro que cubra a los carros en el trayecto entre los establecimientos nocturnos y el parqueadero.En efecto, Juan Carlos Restrepo, asesor de seguros de Sura, confirmó que no es común una póliza como la requerida para el servicio de 'valet parking'. "Lo habitual es que se asegure el parqueadero con una póliza de Responsabilidad Civil para Parqueaderos y Talleres, que no cubre los vehículos en la calle", explicó Restrepo. Sin embargo, el empresario de la Carrera 66 aseveró que “ya tenemos una cotización de lo que nos puede costar la póliza de seguro. Además de eso, el proyecto del parqueadero nos demandaría una inversión de más de 15 millones de pesos, por gastos como son el de contratar gente, comprar uniformes, conos y legalizar a los trabajadores con sus debidas prestaciones sociales. En los próximos días nos reuniremos para definir cómo proseguir. Pero lo que sí es un hecho es que el interés de nosotros siempre ha sido minimizar el impacto en la sociedad”.Del mismo modo, el dueño del establecimiento nocturno, quien prefiere guardar su identidad por seguridad, hizo el llamado a las autoridades para que apoyen la propuesta del parqueadero, ya que, según él, no brindan las garantías para que no se violen las normas de espacio público.La solución parece viable para Javier, habitante y propietario de un local de la zona que se ve afectado por el parqueo indiscriminado sobre la acera. “Ya que las autoridades no han hecho nada para solucionar la situación, nosotros como comunidad deberíamos apoyar esta solución” señaló.Más allá de todo, lo cierto es que cada fin de semana el caos de la rumba está allí, sin que nadie, salvo los pocos habitantes que salen a defender su trozo de espacio público, haga algo para remediarlo. ¿Hasta cuándo?* Nombres cambiados para proteger la integridad de quienes hablaron para este informe.

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