El gran aliado de las mujeres quemadas con agentes químicos

El gran aliado de las mujeres quemadas con agentes químicos

Febrero 22, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo | Editora Equipo de Domingo
El gran aliado de las  mujeres quemadas con agentes químicos

"El lenguaje no verbal: una mirada, un gesto, las lesiona más que otra cosa”: Alan González Varela, médico de la Universidad Nacional.

Desde 2009 el cirujano plástico Alan González ha operado a diez víctimas de este delito completamente gratis.

Alan González Varela, médico de la Universidad Nacional, especializado en cirugía plástica en la Universidad de La Habana, Cuba, se ha convertido en el ángel de las mujeres agredidas con agentes químicos. Este bogotano de familia vallecaucana, que tiene consultorio en Bogotá y Cali, opera de manera gratuita a estas víctimas de la violencia de género desde hace cinco años, luego de que Guillermo Arturo Prieto, Pirry, quien investigaba para su programa periodístico sobre esta problemática, lo invitara a intervenir, gratis, a una chica de 16 años que, al parecer, fue agredida por su exnovio. Diez mujeres quemadas han sido operadas por González, para ello ha hecho más de 50 procedimientos, en varios tiempos quirúrgicos.¿Su trabajo cuándo empieza?Cuando estas mujeres sufren este tipo de agresiones, en las entidades del Estado hacen lo humanamente posible por salvarles la vida y reconstruirles la mayor cantidad de defectos que dejan estas secuelas, pero como los recursos y las capacidades instaladas en las instituciones públicas son limitadas y como los especialistas tienen sus limitaciones para poder seguir los procesos reconstrucctivos en esas entidades, entonces yo intervengo en esa fase final, en la que ya las instituciones públicas no tienen nada más que ofrecerles y en la que yo considero que de una u otra manera, desde el punto de vista estético, se les puede ofrecer algo más, para que vuelvan a encontrar algo más de esa cara que se les perdió después de la agresión y a partir de eso, generarles una mayor posibilidad de vida y ¿por qué no?, un nuevo futuro.¿De esas víctimas que ha operado cuál llamó mucho su atención?Una señora que sufrió quemadura facial que le afectó el ojo, la nariz, la boca y el cuello y ella nunca más volvió a sonreír porque quedó con la boca ocluida. Ya llevamos cuatro tiempos quirúrgicos con ella y hemos podido verla sonreír, consiguió trabajo y acaba de tener un bebé, me lo llevó a presentar hace unos días. Esto lo que hace es fortalecerme y recibir como pago una cantidad de cosas maravillosas que ellas me pueden transmitir a partir de la recomposición de sus vidas. Ellas, por ejemplo, me dan el mayor ejemplo de perseverancia. Otra que llamó mi atención fue una que tuvo una quemadura en toda la mitad de la cara y se le colocó un pedazo de piel de otra parte de su cuerpo y se veía con características faciales diferentes a los demás. Con todo y eso creó su propia microempresa. Cuando la conocí, dije, si ella, así como se ve tiene semejante altivez y capacidad, pues la voy a comenzar a ayudar. Su vida ha cambiado y es una de las personas que junto a Gina Potes está trabajando para que la fundación que las reúne pueda consolidarse y así ayudar a más mujeres con este problema.¿Colombia es un país comprometido con este tipo de víctimas?Nuestra sociedad no está preparada para ver personas con deformidades y no somos lo suficientemente tolerantes ante ellas, lo cual les genera mucha más sensación de rechazo, de frustración ante la incomprensión. Porque primero, no saben por qué las agredieron, segundo, por qué la vida les pone una prueba tan difícil a ellas y sus familias, y tercero, no entienden por qué no les dan una oportunidad laboral. No entienden por qué la gente las mira como si ellas hubieran cometido un crimen o su aspecto hubiera sido el pago a su crimen. Entonces, hace falta más sensibilidad por parte de la sociedad civil, mucha mayor aceptación para que ellas puedan reincorporarse de manera rápida a su vida. Y esto no solo es con ellas, esto produce afectación a sus hijos, a su familia, porque increíblemente, a muchas, hasta sus propios familiares las rechazan después de esas agresiones. Este es un camino que requiere compromiso de todo un país para que no volvamos a ver mujeres con esas deformidades y para que quienes ya fueron agredidas se reincorporen y puedan tener una posibilidad y estabilidad laboral, que les permita ofrecer un futuro a sus hijos.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad