El eterno problema de las invasiones en la ciudad

El eterno problema de las invasiones en la ciudad

Junio 17, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
El eterno problema de las invasiones en la ciudad

Brisas del Nuevo Amanecer. En el jarillón del río Cauca hay 236 familias instaladas ilegalmente. Carecen de agua potable, pero se surten del afluente. Dicen que son desplazados por la violencia.

Se estima que en la capital del Valle del Cauca hay cerca de 16.000 viviendas ubicadas en asentamientos ilegales. Secretaría de Gobierno continuará con operativos para erradicar estas invasiones.

Tan sólo pasaron dos horas desde que un grupo de funcionarios de la Secretaría de Gobierno y Policía de Cali desalojó una invasión en el Mortiñal, al Oeste, para que los ‘desplazados’ levantaran otra vez sus cambuches. Ellos lo advirtieron desde temprano: “Ustedes lo que están haciendo es limpiarnos el terreno”, decía una señora, mientras un hombre agregaba que “más se demoran en tumbar los cambuches, que nosotros en armar otros”. Fue cierto.A las 3:00 p.m. de ayer, los invasores ya tenían encerrado el lote. Fortunato García, titular de la dependencia, asegura que “estas personas no tienen razones que justifiquen su invasión”, por lo que solamente se les informó cómo adquirir un plan de vivienda.Hay quienes dicen que los desalojados son “invasores profesionales”, que son familia de los que habitan el barrio, que llegaron a reclamar en carros finos y que tienen casas propias en otro lado, pero que usan esos lotes para alquilarlos a quienes sí los necesitan. Como en un carrusel, de esos que giran en toda la ciudad.En Brisas de un Nuevo Amanecer, en el jarillón del río Cauca, el problema se repite. El País ha visitado la zona en varias oportunidades. Hace cuatro meses sacaron 950 familias de las 983 que habitaban las riberas, es decir, quedaron 33. Hoy, según Fidel Vargas, líder del asentamiento, hay 236 hogares.Insiste que son desplazados del Pacífico chocoano, caucano, nariñense y vallecaucano. Manifiesta que viven en condiciones infrahumanas, que no tienen agua y tampoco luz. “Ninguno de los que estamos aquí tiene casa propia. No somos dueños de este terreno y lo único que queremos es una oportunidad para tener vivienda digna”.Pronto tendrán que irse. Así lo advirtió Fortunato García, quien agregó que el próximo gran operativo será en la Comuna 18, porque la orden del Alcalde es que “el desarrollo de la ciudad sea armónico y legal”.En cuanto a la invasión Lomas de Quintero, en el Oeste, el funcionario precisó que no han podido iniciar el desalojo porque los invasores aseguran que tienen títulos del predio, por lo que se debe desarrollar primero un trámite jurídico.En La Fortuna se están adelantando conversaciones con un grupo pequeño de invasores que no quedaron incluidos en el censo inicial, pero los demás también tendrán que tumbar sus cambuches y buscar un nuevo sitio de residencia.El sociólogo Fernelly Domínguez dice que el problema en Cali es que no existe una política eficaz que pueda remediar la “enorme presión” que hay por el espacio para vivienda.“Por un lado, no hay planes que permitan que personas de escasos recursos se hagan a una casa y por otro lado, sigue llegando gente por la guerra que no se detiene y vienen buscando espacio aquí”, explica. RadiografíaEl último censo adelantado por la Administración Municipal arrojó que en la capital del Valle del Cauca doce de las 21 comunas tienen asentamientos subnormales.Las más afectadas son la Comuna 13, en el Distrito de Aguablanca, con 27 invasiones y la 15,18 y 20, con once asentamientos cada una. Las laderas de las comuna 1 y 2, suman en total doce invasiones. En la zona rural 21 sectores encontraron dueños ilegales.

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