El duro camino de pasar de la informalidad a la legalidad

Septiembre 26, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
El duro camino de pasar de  la informalidad a la legalidad

El 85% de los comerciantes sostuvo que las ventas repuntarán considerablemente, mientras que una minoría, el 10%, dijo que persiste la incertidumbre. El 5% restante no es nada optimista y señaló que el panorama será negativo.

De 53.000 establecimientos que funcionan en Cali, alrededor de 23.000 no están legalmente constituidos.

Todo comienza con una vieja camioneta y muchas ideas sacadas de Internet. La historia de Fabiola Lozano y María Eugenia Jaramillo surgió hace tres años cuando crearon Recigrasas, una empresa de reciclaje y recuperación de los residuos grasos. Si bien iniciaron informalmente, sin planta física y sin ningún empleado hoy muestran su progreso.“A mi me liquidaron de la empresa donde trabajada y a María Eugenia la sacaron por recorte de personal”, recuerda Fabiola. Se volvieron amas de casa, pero un día navegando en Internet nació la idea de reciclar aceite de cocina. Con una camioneta y varios planes iniciaron la recolección en restaurantes y panaderías. Hoy, acopian 50 toneladas al mes. Sin embargo, sólo hace tres meses se constituyeron legalmente ante la Cámara de Comercio de Cali. “Los beneficios son múltiples: ya tenemos nuestro primer crédito, hay dos empleados en nómina con todas sus prestaciones, tenemos acceso a ruedas de negocios y ya estamos mirando una máquina que haga el trabajo de reciclaje con más tecnología”, anota Fabiola.Recigrasas es sólo una de las 8.000 microempresas que este año se formalizaron en el Valle del Cauca, de las cuales 3.000 se registraron legalmente en la ciudad, según la Cámara de Comercio de Cali. Las estadísticas de la entidad dan cuenta de que en la ciudad hay 53.000 establecimientos, de los cuales 23.000 son informales. El Gobierno aspira a que por lo menos el 10% de estas se legalicen en virtud de la ley de formalización que estudia el Congreso. El País conoció que 21.929 establecimientos no están registrados en la Subdirección de Rentas e Impuestos Municipales. Entre los negocios que no pagan tributos se encuentran graneros, estaciones de gasolina, supermercados, distribuidoras, discotecas y panaderías. María Leonor Cabal, directora corporativa de la Cámara de Comercio de Cali, CCC, dice que “la informalidad empresarial es un fenómeno cultural. La gente piensa que sin pagar impuestos o no tener registro legal le irá mejor, pero se equivoca. Un negocio informal no crece, no es visible y obstaculiza el progreso de la ciudad. Es un no futuro”.Pros y contrasSegún Rodrigo Salazar, director seccional del Valle de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas, Acopi, el país cuenta con un millón 200.000 empresas, de las cuales el 92% son microempresas y el 60% son informales. “Esto quiere decir que los grandes empleadores de este país son los microempresarios y no las grandes empresas”, asegura. “Las microempresas generan el 63% del empleo en el país”, dice Julián Domínguez, presidente saliente de la Cámara de Comercio de Cali. La mipymes son conocidas como empresas que generan hasta 10 empleos, con activos totales que llegan a los $250 millones. Le siguen las pequeñas empresas, con 50 empleos y sus activos suman $2.500 millones. Para Cabal, una empresa formalmente constituida tiene acceso a capacitación en manejo comercial, beneficios en créditos e ingreso a ruedas de negocios básicos. “Sabemos que los trámites de constitución empresarial a veces frena al microempresario, pero sus ventajas a mediano y largo plazos son grandes”, agrega. María Eugenia Jaramillo, representante de Recigrasas, admite que formalizarse significó costos adicionales, pero lo principal es que pudieron acceder a créditos y pasar de las ‘recicladoras de aceite’ a empresarias de la recuperación de residuos grasos. “Nuestro problema siempre fue que no teníamos flujo de caja”. Sin embargo, a pesar del desarrollo y del aumento de las ‘micros’ en los sectores del comercio y la industria en todo el país, mensualmente se liquida, en promedio, el 16% de las empresas constituidas, según Confecámaras. Pero la mortalidad de las mismas es muy alta. De cada 100 empresas constituidas al cabo de 5 años sólo 2 permanecen, señala la entidad.El director seccional de Acopi sostiene que las cargas tributarias que asumen los empresarios se constituyen en enemigo de la formalidad. Por ejemplo, el impuesto de renta colombiano es el más alto de América Latina con un 33% anual, mientras en Chile no excede el 15%. “Ser informal es no existir legalmente. Los trabajadores no reciben prestaciones sociales y sólo les pagan por horas. Pero las cargas laborales de una empresa son muchas. Por eso, una microempresa informal que no cumpla con las exigencias tributarias es porque no quiere o porque no es capaz económicamente”, dice Salazar. Una persona que gana $515.000 (el salario mínimo) –explica Salazar- a la empresa le cuesta casi $900.000 y eso se debe a los recargos tributarios que asume el empresario. “Hay que buscar flexibilidad en las normas laborales y tributarias. ¿Por qué no rebajar impuestos a las micros”, se pregunta el dirigente.Salazar trabaja en un proyecto, que sería presentado al Concejo Municipal, que busca estimular la rebaja en los impuestos a los microempresarios que se unan a la legalidad o generen empleo para los que están constituidos. Gustavo Vives, representante de la Corporación de Desarrollo Productivo del Cuero, Calzado y Marroquinería, CDP, sostiene que en su gremio hay 650 empresas constituidas legalmente, pero calcula en mil las informales y estas manejan el 50% de la producción del calzado. “Hay que brindar al empresario informal herramientas para que se formalice y si no acata entrar a sancionarlo. Primero hay que invitarlo para que se una a la buenas prácticas y luego ayudarle con herramientas”, dice Vives. Otra opción es cambiar algunas políticas como la que descubrieron las empresarias de Recigrasas cuando se formalizaron: “¿Cómo es posible que nos cobren un impuesto como el de Sayco & Acinpro si nosotros no tenemos sede y sólo reciclamos y recuperamos residuos grasos para que otras empresas hagan jabones. Además, también nos cobran el 16% del IVA por el aceite inservible, que es basura”.

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