El drama de casi 20 mil familias que dependen de los buses que dejan de 'rodar' en Cali

Septiembre 10, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Jessica Villamil Muñoz, reportera de El País
El drama de casi 20 mil familias que dependen de los buses que dejan de 'rodar' en Cali

Crisis. Durante un año, Édgar Ramírez empleó a siete personas en su taller de mecánica. Con el cierre de la empresa transportes Blanco y Negro asegura que su negoció se irá en pique. Tiene un contrato firmado por el lote que se vence en cinco meses y dice que sin trabajo no tiene cómo pagar el alquiler.

Detrás de 1.400 buses que salen de servicio, hay 20 mil familias que quedarían sin sustento. Plantean opciones.

Mil propietarios de vehículos de transporte colectivo y 2.200 motoristas. Mecánicos, lavadores de carros, pregoneros, monta llantas, calibradores, despachadores y personal administrativo de empresas de buses tradicionales. Muchos se preguntan qué pasará con cerca de 20.000 familias que dependen de ese negocio cuando finalmente los vehículos salgan de las calles de Cali para dar paso al MÍO.A principios de noviembre se concretará parte del plan que la Alcaldía estructuró hace diez años. En Transportes La Ermita las incapacidades por estrés, auto lesiones, enfermedades gástricas y accidentalidad en las vías aumentaron en un 60%, según el departamento de Recursos Humanos. En la semana del bloqueo vial, cuentan que una secretaria de la empresa que está en embarazo estuvo a punto de perder su bebé por la preocupación que le generó la noticia.El motorista Jesús Armando Martínez revela que desde que salió la resolución para cancelar 150 rutas conduce “como un autómata”. Explica que mientras lleva y trae pasajeros lo acecha la misma pregunta. “¿Y ahora qué me pongo a hacer?”. Con un dejo de desesperanza se responde: “¡Nada! Ya con 45 años quien me va a contratar”.María del Pilar Rodríguez, presidenta de Metrocali, explica que los operadores (dueños de los buses del MÍO) están recibiendo hojas de vida y que la prioridad son las personas que van a quedar desempleadas. Pero Emilio Rodríguez, presidente de la asociación que reúne a los conductores, señala que son 700 cupos disponibles frente a 2.200 motoristas que se van a quedar sin trabajo.“Nunca nos han cumplido y no creo que nos cumplan ahora. El 80% de nuestros conductores está entre los 45 y 60 años, la mayoría no tiene bachillerato. Soy testigo de que de los 2.100 motoristas que hay en el MÍO sólo 750 eran del colectivo. Los otros, son muchachos que nada han tenido que ver con el negocio”, asegura. La Presidenta de Metrocali contradice esta versión. Sostiene que desde que empezó a rodar el masivo han salido de circulación cerca de tres mil buses tradicionales y la mayoría de sus conductores han sido ubicados en el MÍO. Incluso, asegura que otros hombres que no quisieron seguir en ese negocio se capacitaron en el Sena para incursionar en otras actividades, “lo mismo ocurrirá ahora. Estamos preparando un censo para presentar un plan social”.El alcalde Rodrigo Guerrero asegura que no habrá problema con la edad de los conductores. “El que quiera trabajar puede acercarse a Metrocali. Ya no se pedirán requisitos tan drásticos como el de la edad, que antes era de menos de 45 años”, aclara el Mandatario.Agrega que con el MÍO los conductores dejarán de ganarse un salario mínimo para tener un salario de más de un millón de pesos, prestaciones sociales y estabilidad laboral.Una cadenaAlbeiro atendió durante 22 años y 8 meses la portería de la Empresa Blanco y Negro. Confiesa que llora de vez en cuando mientras hace la ronda por los patios que se convirtieron en un cementerio de latas y neumáticos. Explica que todavía no sabe qué va a pasar con su jubilación, ni con el estudio de su hijo, ni con las deudas que tiene. “Para nosotros no hay un plan”, sentencia. Una empleada de Transportes La Ermita revela que tuvo que vender su carro particular para seguir pagando el estudio de su hijo en el exterior.La mujer aclara que todos sabían que este momento iba a llegar, pero se suponía que pasaría en marzo de 2013. Sin embargo, los desequilibrios económicos en la operación del MÍO por el mismo paralelismo en rutas que le venían haciendo estas empresas no daban más espera. Además, todos estaban avisados hace años del cambio entre un sistema y otro de transporte, advirtió Metrocali.Otra historia, la de don Édgar Ramírez se resume así: fue mecánico de la Empresa Blanco y Negro por diez años. Hace uno fue despedido porque era necesario cambiar buses viejos por los nuevos del masivo y su trabajo ya no sería necesario. Entonces invirtió sus ahorros en un taller cerca de la empresa. Empleó a siete personas y logró sobrevivir. Ahora todos, incluido él, se quedaron sin trabajo porque ya no habrá un sólo bus para reparar.Fernando, el dueño del restaurante que está enseguida, también suma pérdidas. Antes del cierre de la emblemática empresa vendía 250 almuerzos diarios. La bonanza se acabó. Ahora, sólo prepara 25.Javier Fernández y Óscar Jiménez son pequeños transportadores. Lo han sido por más de 20 años. Fueron de los pocos que se atrevieron a participar en la constitución del sistema de transporte masivo. Aportaron sus buses para sumar la cuota de chatarrización que se necesitaba para darle vía libre al MÍO. Pero Óscar sostiene que ahora está peor que quienes no hicieron parte del negocio. “Se suponía que por un tiempo menor a ocho años no se podía reestructurar Unimetro, ahora los mayores accionistas son gente de otra ciudad y nosotros nos quedamos sin nada”, precisa.Javier Fernández, a pesar de las dificultades, insiste que el MÍO trae beneficios ambientales y estéticos para la ciudad, pero sentencia que el costo social lo tendrán que pagar los eslabones de esa cadena del transporte tradicional.¿Precios justos?Además de alegar que el tiempo de cancelación de las rutas fue adelantado cuatro meses, los pequeños propietarios del transporte colectivo de Cali exigen que el pago por la chatarrización de sus buses mejore.Javier Fernández, ex accionista de Unimetro y dueño de dos buses de la Crema y Rojo, sostiene que las negociaciones con Metrocali y la Secretaría de Tránsito “van mal porque se sigue violando el contrato de operación y se permitió matricular buses sin chatarrizar en el parque automotor”. Para el pasado miércoles estaba planeada una reunión entre transportadores y el Municipio que fue cancelada por la Administración local debido a que coincidían con las marchas de educadores que estaban programadas para ese día. El presidente de la Asociación de Pequeños Transportadores de Cali, Miguel Ángel Victoria, pidió que se establezcan tablas de chatarrización con “precios justos”.Los operadores responden que se está ofreciendo el valor comercial del vehículo más el fondo Fresa o la posibilidad de seguir con el bus en otro servicio u otra ciudad.AnuncioLa presidenta de Metrocali, María del Pilar Rodríguez, informó que en las instalaciones de la empresa se están recibiendo las hojas de vida de quienes estén interesados en operar los buses del Sistema de Transporte Masivo.Explicó que el proceso de selección lo realiza directamente cada uno de los operadores de los buses (Blanco y Negro Masivo, GIT, Unimetro y ETM).Entre los requisitos, según ella, está el título de bachiller, el límite de edad que existía fue revaluado y la aprobación de un curso de capacitación. “Quien no lo pase puede volver a realizarlo para que tenga más oportunidad”, precisó.La funcionaria indicó que los conductores aspirantes no pueden tener deudas con la Secretaría de Tránsito por concepto de multas. Los operadores se ofrecieron a pagar las multas de hasta cinco millones, con el compromiso que el conductor salde luego la deuda.Oferta del masivoEl 15% de la operación del MÍO que faltaba por adjudicar fue entregado a Blanco y Negro Masivo y GIT Masivo, dos de los operadores que ya tenían una amplia participación en el sistema.César Vergara, gerente de GIT Masivo, reveló que las dos empresas están dispuestas a vender parte de sus acciones a los pequeños transportadores para que también hagan parte del negocio. Indicó que las acciones se están ofreciendo a $10.000 cada una. Es decir, el mismo valor al que compraron los primeros accionistas.

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