El deseo inhibido es el mayor motivo de consulta médica de las caleñas con el sexólogo

Octubre 22, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera, Reportera de El País

La anorgasmia o dificultad para llegar al orgasmo, también es uno de los motivos más frecuentes por los cuales las caleñas consutan a profesionales de la salud en este campo.

La mayor razón de consulta de las caleñas tiene que ver con el deseo sexual inhibido o hipoactivo y la anorgasmia o dificultad para llegar al orgasmo. Otra causa son los problemas de excitación, pero en menor cantidad, que se manifiestan por sentir dolor y/o ardor durante la penetración (disparemia). Pero estas tres dificultades en la sexualidad femenina (deseo, excitación y anorgasmia) están estrechamente conectadas. Si una mujer inicia con poco deseo sexual (ver gráfico), ya va en déficit para la segunda fase. Y nuestra cultura, va en contra de la excitación de la mujer. “Mientras el hombre sí fue educado para disfrutar el sexo y aprendió a erotizar su conducta desde todos los estímulos sensoriales y allí está el empoderamiento de su ego sexual, a las mujeres nos mutilaron para pensar en sexo, para imaginar en sexo, para recrearnos sensorialmente con lo erótico”, dice Ana Lucía Paredes, psicóloga con maestría en sexología y sexualidad de Profamilia.Como la mujer aprende con el hombre, si le va bien, aprende a erotizar, pero si la experiencia no es placentera, bloquea la capacidad de fantasía y de imaginación erótica para acceder positivamente a los estímulos. Así, difícilmente logran un nivel suficiente de excitación y muchas aceptan tener penetración sin estar lo suficientemente listas desde lo biológico y menos desde lo psicológico. Por lo tanto, es imposible que llegue a la tercera fase, la meseta y mucho menos, al orgasmo. Y como este cumple una función motivadora de la actividad sexual, si la mujer nunca ha tenido un orgasmo, afecta su deseo sexual. Y si no hay deseo, no habrá orgasmo y la situación se convierte en un círculo vicioso que las lleva a consulta.En esa falta de deseo influye que la mujer no conoce su cuerpo ni cómo responde. Por ejemplo, todavía busca orgasmos vaginales y no explora posiciones que permitan el roce del clítoris, el órgano responsable del orgasmo femenino. “Así, ese placer no llega nunca o se demora muchísimo. Lo importante es tomar la iniciativa, usar la imaginación, y que la mujer se asuma como sujeto de derechos sexuales”, concluye la psicóloga.Abuso sexualLos casos de abuso sexual son de menor consulta, pero no porque no existan sino porque se ocultan sobre todo en los estratos medios y altos. “Allí también hay abusos, chantajes, acosos y hasta violaciones, pero se manejan de manera soslayada”, dice la médica Liliana Arias. La solicitud es de la víctima o la madre de ésta y hay casos en familias de profesionales, con buen nivel de escolaridad.El más común es el del padre que acaricia a la hija, ya sea desde muy niña, o cuando ya está entre los 10-12 años. Son situaciones muy delicadas que rompen la estructura familiar y causan problemas severos en la personalidad de la menor.“A una niña abusada por su padre se le desmorona ese líder que encarna las leyes morales; además, en su inocencia, ella sabe que eso es prohibido por la sociedad y se llena de culpa llevándola a infringir más normas en su vida adulta, por ejemplo, caer en las drogas”, dice el psicoterapeuta Lucio David González.Las religiones‘Sino es con alcohol no funciono bien’. ‘Con Viagra me siento más seguro’. Estas expresiones, que no son de adultos sino de adolescentes y jóvenes, generalmente cristianos, que inician su vida sexual, son cada día más comunes en consulta. Muchos crean dependencia con el alcohol por la disfunción eréctil y por la eyaculación precoz, y hasta con el Viagra, así este medicamento sea para lo primero y no para lo segundo. La causa es la ansiedad y la culpa que les genera una relación sexual porque los hombres se enfrentan hoy a mujeres más deseantes y demandantes que les resultan intimidantes, dice la psicóloga Ana Lucía Paredes.Por su educación se sienten intimidados y fracasan al no tener erección o al eyacular rápido, y a la siguiente relación va inseguro y vuelve a fracasar y cae en ese círculo vicioso. “Un adolescente se enfrenta a la fuerza biológica de sus hormonas enloquecidas; a la fuerza psicológica de estar construyendo identidad, autonomía y libertad, y si además hay una tercera fuerza en contravía: la cultura, la sociedad y la religión, es lógico que presente disfunciones sexuales”. Ese joven que despierta con su pene erecto y le gustan las chicas, pero su religión le dice: ‘es pecado, demoníaco’ o si se masturba o tiene sexo con su novia, y si va al culto, el pastor canta: ‘Aléjate del demonio que te tienta...’, ese mandato le genera culpa, vergüenza y miedo en su intimidad.“Sería mucho más constructivo si se aprovechara su energía para hacerle entender qué es la sexualidad, la construcción de su identidad, cómo puede ser un agente responsable y positivo de su vida, cómo se establecen las relaciones y los vínculos de pareja, de hacerle comprender que la vida erótica es impensable sin la vida afectiva... si en vez de reprimir educáramos...”, manifiesta la especialista.Vea también:Primera parte: Estas son las mayores preocupaciones sexuales de la población caleña Tercera parte:La eyaculación precoz se camufla

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