El crimen de Monseñor Isaías Duarte Cancino sigue impune

El crimen de Monseñor Isaías Duarte Cancino sigue impune

Marzo 11, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos | Reportero de El País
El crimen de Monseñor Isaías Duarte Cancino sigue impune

Monseñor Isaías Duarte Cancino es recordado en Cali como un gran líder que defendió a las víctimas del secuestro y gestionó decenas de obras sociales.

Este 16 de marzo se cumplen diez años del asesinato de monseñor Isaías Duarte Cancino. Su crimen, atribuido a las Farc, aún deja cabos sueltos.

IV: ImpunidadEl padre Gersaín Paz explica lo de la campaña que promoverá la Arquidiócesis de Cali. Se llama ‘Doy mi vida, nadie me la quita’. La idea es insistir en esta ciudad, una de las más violentas de Colombia, en la importancia del respeto por la integridad propia y del otro. La campaña se lanza a propósito de los diez años de la muerte de Isaías Duarte Cancino. Precisamente, sobre el asesinato, el padre Gersaín tiene una teoría: aún es un crimen impune. Es lo mismo que piensan los sacerdotes José González, Darío de Jesús Monsalve, Efraín Medina Flórez, columnistas de prensa como Luis Guillermo Restrepo, abogados. En enero de 2012, el juez Segundo Penal Especializado de Cali condenó a 25 años de prisión a los integrantes del secretariado de las Farc como determinantes del homicidio de monseñor. Según la sentencia, los condenados son Rodrigo Londoño Echeverry, alias Timochenko; Noel Mata, alias Efraín Guzmán; Jorge Torres Victoria, alias Pablo Catatumbo y Luciano Marín, alias Iván Márquez. La condena se sustenta en testimonios de reinsertados de las Farc y la denuncia que había hecho Edilberto Ceballos Orozco, el conductor de Monseñor. Según Edilberto, tres meses antes del homicidio, Isaías Duarte le confesó que había recibido una amenaza por parte de la guerrilla.El mismo día del crimen Monseñor le reveló otro dato: “la guerrilla tiene ganas de secuestrarme”. Dijo que detrás del plan estaba ‘Pablo Catatumbo’. Los reinsertados de las Farc también aseguraron que habían escuchado a los altos mandos decir que “hay que quebrar al padre porque estaba hablando mucho”. Sin embargo, a pocos convence la sentencia. La defensa de los acusados denunció que no se investigó otra de las teorías del homicidio: el narcotráfico habría mandado a asesinar a Isaías Duarte después de que denunciara que sus dineros financiaban campañas políticas. El presidente de la época, Andrés Pastrana, le exigió a Monseñor entregar nombres concretos de la denuncia. El columnista Luis Guillermo Restrepo escribió además que “uno tiene que preguntarse qué razón indujo al juez a sindicar al tal ‘Timochenko’, cuando los que mandaban eran ‘Tirofijo’ y ‘Raúl Reyes’, y por estos lares se sabía del tenebroso ‘Pablo Catatumbo’, pero nadie mencionaba al hoy condenado”.Lo único claro del homicidio, entonces, son las identidades de los sicarios: Alexánder de Jesús Zapata, alias El Cortico y Carlos Augusto Ramírez, ‘El Calvo’, asesinado en la cárcel de Palmira. El padre Darío de Jesús Monsalve piensa que la sentencia contra las Farc fue un hecho político más que de justicia. En el crimen de Monseñor aún hay cabos sueltos por dilucidar en un país que, reflexiona el padre Efraín, destruye a sus líderes, los condena a la muerte trágica. Hace la lista: Jorge Eliécer Gaitán, Bernardo Jaramillo, Luis Carlos Galán, monseñor Duarte Cancino...

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