El Club Campestre está cumpliendo 80 años

El Club Campestre está cumpliendo 80 años

Noviembre 11, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
El Club Campestre está cumpliendo 80 años

La riqueza de especies de flora y fauna es una de las características del club, donde hay uno de los ocho bosques secos de Cali, según señala el Plan de Ordenamiento Territorial.

El Club Campestre cumplió años recientemente. Historia y labor social de un lugar que nació por cuestiones de supervivencia y que se convirtió en un ícono de la ciudad.

El Club Campestre nació por cuestiones de supervivencia, ni más ni menos. Para entender esta poderosa razón hay que empezar por la historia de Thomas Fargan, californiano de ojos azules que llegó a Cali a finales de los años veinte para gerenciar el National City Blank.Y es que Thomas tenía muy claro que perseguir una pelotica blanca a lo largo de 18 hoyos era una práctica perfecta que garantizaba la salud e, incluso, evitaba la vejez prematura.Tal vez por eso, por su desesperado amor al golf, los días de este norteamericano en Cali sólo empezaron a tener sentido cuando, un día de octubre hace ochenta años, creó el Club Campestre.De ser cierta la hipótesis del banquero, hoy gran parte de los 1.350 socios de esta institución tendrán al menos aseguradas unas gotas del elixir de la eterna juventud. Aquellos añosSi con motivo de este aniversario se invita a la memoria, Antonio Obesso bien podría ser el vocero de muchos recuerdos que tienen como escenario la antigua hacienda San Joaquín.A sus 96 años dice con orgullo que es el socio más antiguo del club, al que ingresó cuando la institución sólo tenía cuatro años de fundada. Su padre le regaló la acción, la numero 150, que en ese entonces costaba cien pesos. Entre los episodios memorables recuerda, por ejemplo, que en ese entonces el campo de golf sólo tenía nueve hoyos y que la piscina se nutría del agua del río Cañaveralejo, por lo que a veces lucía de aguas achocolatadas. Sin embargo, los orígenes del campo de polo son los que le arrancan más sonrisas. Cuenta que un fragmentario grupo de amantes de ese deporte logró convencer a la asamblea de adentrarse en esta obra, la cual fue contratada con Julio Fajardo por $10.000.“Pero resulta que hicieron otra asamblea y pidieron echar para atrás el proyecto, porque no había dinero para hacerlo, pero eso ya no se podía. Así que a los promotores, Paco Hoyos, Gabriel Garcés, Álvaro Garcés Giraldo y yo, tuvimos que prestar la plata, que nos devolvieron descontándonos la cuota varios años”, complementa.De esos años dorados de Cali y de esta institución casi centenaria, Alberto Zuluaga, socio desde 1970, recuerda el esplendor de las fiestas de disfraces de los 28 de diciembre.Relata que había comparsas de hasta 30 personas que dedicaban dos meses a su preparación y un baile de premiación que hacía retumbar el Salón del Lago.Este odontólogo también evoca momentos duros, pero que sacaron a flote el espíritu de lucha de los socios. Como los vividos en los años 90, cuando la entidad pasó por una aguda crisis económica.“El club se salvó el esfuerzo de la gente”, enfatiza.Todo ese trabajo ha valido la pena. Al menos así lo asegura María del Socorro Bermeo, gerente de la institución, quien precisa que además de los servicios que se prestan en el club, hoy se hacen cosas muy valiosas, como la labor social.Explica, por ejemplo, que a través de la Fundación Club Campestre, que funciona desde el 2002, se benefician 209 personas, entre ellos 96 caddies de golf, y 86 boleros.“El compromiso de quienes trabajan hoy en el club y el impacto de la labor social es uno de nuestro orgullos”, afirma Bermeo. Sara Sofía Castaño, quien está al frente de la fundación, precisa que esta desarrolla 44 programas, entre los cuales se destacan el apoyo en salud y en educación, que comprende, entre otras cosas, respaldo económico para terminar el bachillerato o realizar estudios universitarios. Un grupo de cerca de 30 de estos jóvenes ya accede a educación superior gracias a este soporte.“Incluso tenemos un programa muy lindo, que es la Universidad del Golf, donde se apoya a caddies que participan en torneos y tienen niveles profesionales”, precisó Castaño.La mayoría de quienes integran las actividades de la fundación hacen parte de zonas como Meléndez, Alto Jordán, Polvorines, Nápoles y Distrito de Aguablanca, en los estratos 1 y 2. Es así como este cumpleaños no sólo recuerda ocho décadas de historia, sino que pone de manifiesto los pasos dados en el sentido social y lo mucho que se sueña con hacer.

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