El ciberacoso, un fenómeno que crece a la velocidad de la internet

Junio 22, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | Reportera de El País

La intimidación por redes sociales y teléfonos celulares no es tan oculta como parece. La agresión virtual entre niñas es diferente que entre niños. Pruebas Saber, el medidor.

El matoneo escolar por redes sociales y celulares es el reflejo de la sociedad en la que los niños crecen. Especialistas dicen que esas conductas son el espejo donde se ve lo que el niño recibe en su casa, mira en los medios de comunicación y aprende en el entorno.La Red de Padres y Madres, Red PaPaz, revela que a marzo de 2014, van 6.898 denuncias por ciberacoso en Colombia. Y el portal del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, MinTic, registra 3.793, de ellas, el 5 % son por el matoneo virtual.Son cifras muy altas, pero lo que no tiene medición es el daño emocional causado a quien sufre el acoso virtual. El impacto es tan fuerte, aseguran los expertos, que las víctimas guardan silencio, no buscan ayudan, caen en el pozo profundo de la depresión hasta tomar decisiones fatales.Eso le ocurrió a una chica en Bogotá, a quien le tomaron una foto en el colegio mientras se ponía el traje de baño. Cuando abrió su Facebook y vio su imagen y frases tan destructivas, no lo soportó. Al otro día tomó el arma de dotación de su padre, un policía, y en el colegio le dijo a quien ella sabía era la autora del daño: “Toda la vida tendrás que vivir con el peso de mi muerte” y apretó el gatillo. La agresora aún está en tratamiento siquiátrico. En Cali no se sabe de esos extremos. Pero un estudio que realizó la Personería Municipal entre 280 estudiantes de 42 instituciones educativas constató que el 17 % (47) había visto a algún compañero utilizar las redes sociales para mostrar o decir cosas de otros; el 81 % (226) no y el 2 % (7), no respondió.El fenómeno crece rápido: 33 % (93) dijo conocer compañeros que han sufrido acoso escolar virtual. Como la chica de 14 años, de 8°, a quien le subieron fotomontajes en Facebook con palabras soeces y frases irrespetuosas que dañaron su imagen.El ciberbullying tiene dos salidas: la depresión y el aislamiento, o la reacción y el enfrentamiento. Y a ella la invadió la tristeza, no quería salir de casa, su rendimiento académico bajó. Actitud que llamó la atención de la maestra, quien la abordó de tal forma que la joven le confió lo que durante un mes soportó en silencio.Los directivos del colegio activaron el operativo antibullying: las autoridades lograron rastrear el origen de los mensajes e identificar a dos compañeras responsables, que a su vez, delataron a dos chicas vecinas. Todas peleaban por un novio.¿Por qué querer herir a otro? Martha Elena Jurado, sicóloga del ICBF regional Valle, explica que “son niños pertenecientes a familias en las que también se presenta maltrato físico, sicológico o por negligencia (abandono). Crecen sin orientación, sin guía de sus padres, sin límites, involucrados en otros problemas escolares de conducta, de atención, de rendimiento”.Y los afectados son niños con tristeza, inestabilidad, ansiedad, sentimientos de minusvalía y rechazo, alteraciones del sueño y de la alimentación, bajo rendimiento y deseos de no ir al colegio. Pero sobre todo, son niños que al llegar a casa, no tienen a quien contarle lo que les está pasando.O si les cuentan a los padres, estos reaccionan negativamente, dice la experta. Ya sea minimizando el problema o revictimizando al niño con frases como ‘y porqué se deja’, ‘usted lo permite’. “No le dan relevancia al asunto ni el apoyo que necesita para poder contar lo que le pasa”, dice la sicóloga.Lina Saldarriaga, Ph. D. en sicología de Concordia University, Canadá, enfatiza en que lucha contra el mito de que el ‘ciberbullying’ siempre termina en suicidio, porque son los casos que tienen difusión mediática. “En RedPaPaz, donde trabajo, les explicamos a los padres que hay casos que pueden acabar así, pero si hay un grupo en Facebook o en Twitter que diga ‘detestamos a Juan’, o ‘niñas gordas, feas’, eso también tiene un efecto grave y merece tanta atención como los casos de suicidio”.Hugo Alberto Lozano, rector de la IE Ciudadela Educativa Nuevo Latir, dice que los conflictos entre alumnos siempre han existido, pero admite que en los últimos cinco años el fenómeno ha migrado a las nuevas tecnologías, Tics. “La reciente incorporación de las Tics a las aulas de clase, ha propiciado otra forma de expresión de esas rencillas. Y es más fuerte, más agresiva”, dice.Para Lozano, el creciente uso de celular y de computadores con textos e imágenes por WhatsApp, Blackberry y las redes sociales Facebook y Twitter, facilitan la expansión del fenómeno, pero no son la causa del problema, sino el uso que se está haciendo de las Tics.“Los jóvenes usan lenguajes tan duros que es evidente que cargan un conflicto no resuelto”, explica el licenciado en ciencias sociales por la Universidad del Valle y señala que una causa puede ser que antes las líneas del comportamiento estaban bien definidas, pero hoy son muy difusas. La gente está confundida sobre lo que es correcto y lo que no.Un ejemplo: para muchos agresores, es divertido pegarle al otro o ‘sanearlo’, dicen ellos. Pero la esencia del juego, que para jugar los dos tienen que estar de acuerdo, se desfiguró. “No entienden que ‘yo no soy juguete de nadie, yo también soy sujeto que juega y no puedo ser el balón de ellos’”, explica Lozano, también invitado de la Mesa Municipal de Convivencia de la Secretaría de Educación de Cali.Cosa de niñasCuriosamente, el ciberacoso escolar se presenta más en la población femenina y el mayor número de víctimas y de generadoras del conflicto son niñas.La razón de este fenómeno, explica la sicóloga Lina, es que entre los hombres es más común la agresión física, mientras que las niñas acuden más a la relacional: hablar mal de la otra o a espaldas de ella, inventar un chisme.El caso recurrente es el correo electrónico donde utilizan muchísimo el ‘eres fea’, seguido de palabras obscenas. Y siempre agreden en términos de grupo y masifican la autoría: ‘no te queremos en la clase’, ‘el grupo te rechaza’, ‘no vuelvas al colegio’ y otras frases intimidantes, descalificadoras. Otra modalidad es exponer en Facebook fotos de una niña diciendo que presta servicios sexuales o que tiene muchos compañeros sexuales y hacen comentarios hostiles y destructivos. “Esto lastima, humilla y no permite un sano sicodesarrollo de la adolescente”, dice la sicóloga Martha Elena Jurado.Javier Fernando Quintero, docente de Sicología de la Fundación Universitaria Ciencias de la Salud, de Bogotá, añade que las filiaciones por gustos como pertenecer o no a grupos de tendencias de moda o música, lleva a niñas a “crear grupos que expresan esa intolerancia a la diferencia”.El sicólogo ha identificado que los hombres alimentan la rivalidad más por temas de fútbol y de barras bravas, musicales (si es reggaetonero o rockero), si le quita la novia a un compañero o si un docente genera cierto malestar en el universo académico.Sin embargo, un niño de 13 años que no hizo bien su parte de un trabajo en grupo, en 7°, sufrió las burlas en Facebook y en mensajes de texto con expresiones despectivas como ‘incompetente’, ‘bruto’. El lío se agravó porque el acoso se salió de red y se extendió al aula. El joven no quería asistir a la clase y el sicólogo identificó alteraciones en su autoestima y al relacionarse con sus pares. “El ciberacoso genera estados en los que el menor se siente incapacitado emocionalmente para contar qué le pasa”, dice Quintero. Sean niños o niñas, para el profesional es más grave cuando a la burla adhieren más personas y se involucran desde padres de familia que reaccionan a la ofensa a sus hijos, hasta amigos y profesores. Con cada ‘me gusta’, ‘compartir’ o comentario la bola de nieve va creciendo, incluso hasta volverse viral.Lo que más impacta, incluso a los sicólogos, es el ataque a la integridad física. “Expresiones despectivas y violentas como ‘eres obesa’ o ‘el flaco’, seguidas de la grosería, lastiman mucho al niño o adolescente y dañan su autoestima”, señala Quintero.Otro mito por revaluar es que el ciberbullying no es tan oculto como parece. Las redes sociales sí son su escenario preferido para dirimir sus conflictos “porque les evita el encuentro y el diálogo, que en últimas permitiría resolverlo”, opina Lozano. Pero es la forma de matoneo más visible por la capacidad que tienen los chicos de escribir y hacer clic para lastimar a alguien a la velocidad de internet. Y se presenta más en los colegios privados que en los públicos. No porque en estos no existan líos, sino porque los alumnos de los privados fueron los primeros en tener acceso a las ‘tics’, tanto en la casa como en el aula, mientras que las instituciones oficiales apenas están entrando en el uso de esas herramientas.Aún así, solo salen a la luz los casos de los públicos. “Los colegios que atienden población de estratos 4, 5 y 6 han tenido situaciones muy delicadas, pero se resuelven de puertas para adentro por el daño que le pueden causar a la imagen institucional”, dice Lozano.Privacidad vs. familiaridad- Evite conductas que generen más violencia en las redes sociales. Si a una agresión un padre, familiar o amigo responde con otra agresión, se genera más violencia.- Conoza y acérquese más al mundo de los niños y de los adolescentes, porque cuando no existe ese espacio de confianza, facilita la existencia de la ley del silencio. -Mantenga una comunicación abierta con sicólogos, profesores, directivos y con los chicos sobre lo que ocurre en su mundo cotidiano.- No deje que los chicos se encierren en sus habitaciones con el portátil o los celulares. No los prohiba, pero sitúelos en la sala de estudio, donde usted pueda estar pendiente y pueda monitorearlos.- Las víctimas de intimidación escolar pueden tener mucho miedo y sentirse observados. Un signo de alerta es que los chicos no tengan amigos. Hay que motivarlos a que tengan amigos, porque eso no solo los hace menos vulnerables ya que no están solos, sino porque tienden a tener mejores relaciones sociales.-Cuando los chicos son tan reservados frente al uso de las Tics, hay algo que no quieren que otros vean. No entre a atropellar la confianza y la intimidad, intente decirles ‘no estoy tratando de invadir tu privaci- dad ni ser grosero contigo, pero me ocupo de ti como papá y tengo que estar pendiente’.- Establezca conversaciones amables y firmes y dígale ‘aquí estamos, te amamos, pero hay reglas que cumplir y se puede negociar para que todos salgamos ganando’.- Exprésele que ‘frente a la intimidación no es probable no hacer nada, hay que hacer algo, no se puede callar. Lo que podemos negociar es cómo lo podemos hacer para que tú te sientas mejor’.-Es importante hacerles saber a los hijos las consecuencias de no hacer nada o de quedarse callado ante el matoneo. Evite el discurso de ‘yo te dije’, opte por escuchar.- Dígale ‘entiendo que tengas miedo, que no quieres que se sepa, que quieres guardar tu privacidad, es importante y quiero respetarlo. Sin embargo, tenemos que hacer algo y vamos a buscar una estrategia que me permita a mí estar tranquilo y seguro a ti, pero no estoy invadiendo tu privacidad”.Cuando el hijo es el intimidador, que es lo más difícil de manejar, se debe asumir que es el maltratador pero no un antisocial y hay pautas para que los papás le ayuden a salir de esa situación.Encuentre aquí la segunda parte de este informe: Ley de Convivencia, un avance significativo contra el matoneoConozca la historia de Yadira, el primer caso de matoneo a juicio en el país

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