El 'ángel' que asesora a las caleñas para que tengan una lactancia exitosa

Junio 15, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Jean Ann Matallana recorre Cali con la Liga de la Leche, asesorando a las madres para que tengan una lactancia exitosa. En la ciudad, la lactancia exclusiva, que debería durar seis meses, es de menos de un mes.

[[nid:432498;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/06/jean-ann-matallana.jpg;full;{A Jean Ann Matallana, de la Liga de la Leche, se le puede conseguir en el celular 3178236601. Foto: José Luis Guzmán | El País}]]

En una ciudad donde  el promedio de lactancia materna exclusiva está por debajo de un mes (cuando el nacional es de 1,8 meses y la recomendación de la Organización Mundial de la Salud es seis meses), caen bien los ‘súper poderes’ de Jean Ann Matallana. Lea también: Cali tendrá banco de leche materna

Ella es en Cali la representante de la Liga de la Leche. Suena a cuartel de super héroes y aunque de cierta forma ella lo es, se trata  de un trabajo que  hace en cientos de hogares de todos los estratos,  asesorando a las madres para que puedan lactar  a sus hijos.

En esas está desde hace 25 años, cuando su propio drama de no poder alimentar a su primera hija la hizo buscar esa ONG de la que le hablaba su hermano pediatra: la Liga de la Leche. Cuenta que  se fue a Bogotá a buscar a esas señoras y cuando regresó no solo trajo respuestas a sus problemas sino que se convirtió en la embajadora de este grupo en Cali. 

Aunque en la capital del Valle solo está Jean (y una madre que se unió hace un par de meses), la Liga funciona desde hace 39 años en Colombia y 60 en todo el mundo.

Nació en Franklin Park, Illinois, donde un grupo de siete mujeres empezó a compartir experiencias sobre cómo amamantar a sus hijos. Rápidamente esta información se propagó hasta convertirse en una organización que ya está en  85 países.

Y es que la lactancia, un acto natural que a simple vista no tiene ciencia, es para muchas madres todo un desafío. Mucho más en tiempos modernos, confiesa Jean.

Las cifras hablan solas: la última Encuesta Nacional de la Situación Nutricional de Colombia, Ensin, que se hace cada cinco años, revela cómo en el primer semestre de vida desciende rápidamente: 63,6 % de los niños se alimentan de leche materna de manera exclusiva los dos primeros meses, mientras que entre los seis  y los siete meses solo 6 % lo hacen. 

Para Matallana esto tiene una explicación simple: el ingreso de la mamá al trabajo tras la finalización de los 98 días de la licencia de maternidad. En su experiencia en Cali, la mayoría de las mujeres llevan la lactancia hasta los tres meses y, en la mayoría de los casos, por falta de información, suspenden el suministro de su leche.  Este dato, asegura, se deriva de un sondeo practicado hace cinco años en la ciudad con la Sociedad de Pediatría.

“Hace falta trabajar mucho más en la formación para que cada mami pueda hacer su banco de leche en casa.  Allí entran factores definitivos como el apoyo del papá”, dice.

A esto se suman creencias que, afirma, están muy arraigadas en esta ciudad. Se refiere a la estética y el temor a que los senos “se dañen”.

“Es una idea recurrente en Cali y pesa a la hora de tomar la decisión de si continuar o suspender la lactancia, pero en realidad es solo un mito”. 

Esta administradora de empresas asegura que la lactancia comienza en la mente y lo demuestran casos como el de abuelas que han debido hacerse cargo de sus nietos y han terminado lactando. Cuenta que en Zipaquirá trabajó justamente con una abuela que, tras morir la madre del bebé, se empeñó en alimentarlo. La máxima aplicada por Jean fue: estimulo a través de la succión por parte de la bebé y esto generaría producción.  Esto se hizo con la ayuda de una pequeña sonda que, mientras tanto y pegada al pecho de la abuela, llevaba leche de fórmula a la boca de la niña. En dos meses el milagro de la leche se hizo realidad.

Aquello del estado mental juega, entonces, en todos los sentidos. Dice que nada frena tanto a una madre como las frases de quienes la rodean diciendo que “seguramente es seca” o “seguro no será buena lechera”.  A esto se suman el dolor y las enfermedades que muchas veces aparecen y las recetas fantásticas que, afirma, solo son un placebo. En Cali, dice,  las más populares son el agua de hinojo, la bebida de malta con  cáscara de plátano, agua de panela y hasta pasto de alfalfa. 

 “Si usted de verdad deposita su fe en que algo de esto le sirva, tómelo, pero lo que en realidad necesita es líquido, agua, y disposición”, concluye.

La mayoría de las madres que buscan el apoyo de Jean llegan a través de otras mamás. Tal fue el caso de Ana Ocampo, quien buscó ayuda hace seis meses, luego de que su hijo recién nacido fuera hospitalizado por una baja de peso, producto de una lactancia inadecuada por mala postura y succión débil. En ese caso el apoyo se dio con una visita domiciliaria y una lista de tareas que terminaron en una lactancia exitosa. Otras madres acuden a sus talleres gratuitos en su casa, en el barrio San Fernando, los sábados en la mañana. Unas más le hacen consultas por intenet a través de contacto@lllcolombia.org. 

Con ‘pijama’ de enfermera, su maletín al hombro con libros y fotocopias, Jean Ann Matallana recorre toda Cali. 

La mañana la puede sorprender en Potrerogrande, donde trabaja con adolescentes, y la tarde en Ciudad Jardín, en la casa de una mamá. Es una vocación, explica, porque de esto no se vive. Quienes pueden le hacen donaciones que se emplean en transporte y material didáctico y que subsidian las visitas a otras pacientes. En MÍO , en taxi o caminando, a donde lo llamen llega el ángel de la leche.

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