El alumbrado público de Cali, un contrato que sigue prendiendo polémica

Octubre 15, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
El alumbrado público de Cali, un contrato que sigue prendiendo polémica

La iluminación de Cali ha mejorado en los últimos años gracias a la expansión y repotenciación de luminarias en sectores como Alameda de Desepaz. Hace diez años se pasó del mercurio al sodio y hoy la idea es sustituir estas bombillas por luces LED, más ahorrativas.

El alcalde Rodrigo Guerrero dijo que el impuesto del alumbrado sólo se usará para mejorar la iluminación de 83 parques y espacios públicos de la ciudad.

En 146 meses que lleva el polémico contrato de alumbrado público suscrito con la empresa privada Megaproyectos de Iluminaciones S.A., los caleños a través de Emcali le han pagado a esa firma $232.494 millones, un promedio de $1.592 millones mensuales.Según la interventoría del contrato, con esos recursos se ha ampliado la cobertura del alumbrado en un 36,4% en doce años, dado que se pasó de 107.000 a 146.000 luminarias en Cali, sobre todo en el Distrito de Aguablanca y la zona rural.Pero según otros analistas, de haber manejado Emcali directamente esos recursos, la cobertura y repotenciación del alumbrado habría sido mucho mejor. Se habría ahorrado el costo de la concesión.Hoy, cuando la realización del alumbrado navideño del 2012 en Cali está en veremos, los ojos se han vuelto sobre el contrato del alumbrado con Megaproyectos que hacía la iluminación decembrina con recursos del impuesto del alumbrado.Sin embargo, la Contraloría General de la República desautorizó esa inversión. Mediante una circular advirtió que los recursos del impuesto del alumbrado no se pueden ejecutar en iluminaciones temporales como las de la Navidad. Que deben aplicarse al servicio permanente de alumbrado público en vías y espacios comunes. Siguen las dudasLa historia de la concesión del alumbrado público de Cali está llena de dudas y cuestionamientos, ya que hasta el año 2000 Emcali nunca había cobrado el alumbrado público a sus usuarios. Hoy aún el 15% de los municipios del país, entre ellos Bogotá, no lo hacen.En lo que algunos consideran una jugada maestra de la administración de entonces, el Municipio firmó un convenio por 30 años con Emcali para que operara y cobrara el impuesto del alumbrado público. Con base en dicho convenio, Emcali concesionó el servicio a un particular para que hiciera su operación y mantenimiento. Así, en julio del 2000, durante el Gobierno de Ricardo Cobo, se entregó el manejo del alumbrado público de la ciudad a Megaproyectos de Iluminaciones S.A., luego de un polémico proceso licitatorio que estuvo plagado de cuestionamientos. El argumento fue que Emcali no tenía plata para invertir $21.000 millones en el cambio de 93.000 luminarias de mercurio a sodio y que requería del capital privado para hacerlo.La concesión fue por 15 años. Pero como si ese tiempo no fuera suficiente, el 26 de julio del 2006 se firmó sin ruido una prórroga por 12 años más, aduciendo que el concesionario estaba invirtiendo $8.500 millones más en la iluminación de los carriles del MÍO y en la subterranización de las cuerdas de energía. Que por esa razón necesitaba recuperar esa inversión en ese tiempo, aseguró Carlos Alfonso Potes, gerente de Emcali en ese entonces.Pero poco después, al llegar Sabas Ramiro Tafur a la Alcaldía y Eduardo José Victoria a la gerencia de Emcali, en 2006, echaron para atrás dicha prórroga.Tafur dijo que se hicieron los cálculos y se concluyó que Megaproyectos recuperaría su inversión con ganancias racionales hasta el 2017. Es decir, que le sobraban 10 años al contrato y por eso se rescindió.Pero eso no es todo. El ingeniero Fernando Contreras, interventor del contrato, dijo que cuando revisó el modelo financiero de la concesión encontró un error que le pudo haber costado al Municipio alrededor de $9.000 millones más.El análisis inicial señalaba que Megaproyectos recuperaría su inversión en el año 2014 y en el 2015 obtendría dividendos. Sin embargo, Contreras encontró que en realidad la inversión se recuperaría en el año 2009, ante lo cual el Municipio terminaría pagando cinco años más de intereses al concesionario por su inversión inicial. Eso también se revisó.Lo curioso es que el capital inicial que aportaron varias empresas en su momento, entre ellas Roy Alpha y Celsa, ha quedado en manos de dos personas, una de ellas el inversionista antioqueño Willian Vélez que tiene la mayor participación en el negocio, según se conoció.El contralor de Cali, Gilberto Hernán Zapata, indicó que tiene dudas sobre la ejecución de este contrato sobre todo en la aplicación de los recursos del impuesto del alumbrado público y anunció que entrará a revisarlo con lupa.El recaudo anual del impuesto es del orden de $70.000 millones. De esos recursos a Emcali le quedan unos $5.000 millones en caja que, según la interventoría, son para apalancar el pago de un mes del recibo de energía del alumbrado que es del orden de $2.500 millones y para financiar proyectos de expansión del servicio que vienen de años anteriores.No obstante, algunos concejales expresaron dudas sobre el manejo de este remanente y no descartan que en el pasado haya sido utilizado con fines distintos a los legalmente previstos. Tanto Contreras como Tafur aseguraron que ese no es el caso de la actual administración de Emcali. Pero la Contraloría quiere investigar.“Es un contrato lleno de incertidumbre y su manejo debe ser revisado por el Concejo para que se nos explique qué ganancias le ha dejado al Municipio”, dijo Fernando Tamayo, presidente del Cabildo.El País intentó hablar con Germán Villegas Londoño, gerente de Megaproyectos de iluminaciones sobre el desarrollo de la concesión, pero no fue posible.De todas maneras a la concesión le quedan cinco años. La deuda con el concesionario está saldada y durante el tiempo que falta está recogiendo dividendos.Emcali, por su parte, dice estar lista para reasumir la operación y mantenimiento del servicio en el 2018. Entre tanto, aún hay penumbras sobre algunos aspectos de la concesión. Y, mientras EPM le regala un alumbrado navideño de $12.000 millones a Medellín y Bogotá vincula a empresas privadas para hacerlo, en Cali ni la empresa de servicios públicos ni el concesionario del alumbrado se meten la mano al bolsillo para iluminar la Navidad.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad