¿Dónde irán a parar los caballos que los carretilleros cambiarán por camionetas?

¿Dónde irán a parar los caballos que los carretilleros cambiarán por camionetas?

Febrero 09, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Los han solicitado para equinoterapia. También para transportar niños en veredas cercanas. Hay 427 posibles adoptantes.

‘Chepelin’ come pasto al borde de un caño. A su lado está Carlos Cárdenas, su dueño, mientras espera el turno para que el caballo sea vacunado contra la encefalitis equina venezolana. Alrededor una veintena de equinos y sus propietarios esperan lo mismo. Se hacen bromas. Todos lucen alegres. Carlos conversa. ‘Chepelín’ está tan flaco que sus vértebras alcanzan a notarse. “Que nos den la camioneta a cambio de nuestros caballos es un cambio de vida. Yo estoy muy contento. Ya llevo 12 años siendo carretillero y creo que trabajar con la camioneta será más seguro. Además descansa uno y también van a descansar los animales, pero tener que entregarlos da nostalgia. Imagínese: 8 años con ‘Chepelín’”. Es la mañana del miércoles 6 de febrero y los carretilleros de la ciudad empiezan a llegar al barrio Antonio Nariño, exactamente a la Calle 42 con 39B. Es una gran calle despavimentada. Los han citado aquí para adelantar una de las fases del proceso de entrega de los caballos – la vacunación - y poder recibir, de parte de la Secretaría de Tránsito, el carro con el que seguirán trabajando. Son camionetas chinas, marca Hafei, con una capacidad de 800 kilos de carga. Según la Secretaría de Tránsito, en este mes se empezarán a entregar las primeras 165 camionetas, aunque aún no se ha anunciado el día exacto. El problema es que el 31 de enero de 2013 venció el plazo que dio el Gobierno Nacional para que las ciudades cambien las carretillas y sus caballos por carros. Es decir que ya se completa un año sin que la ciudad cumpla la ley. Acordar qué tipo de vehículos requerían los carretilleros fue una de las razones para haber tardado tanto tiempo; también censarlos, cerciorarse quién era en realidad carretillero. “Desde que se anunció que en Cali iban a cambiar las carretillas por las camionetas, media ciudad resultó que trabajaba en este oficio”, cuenta Gloria Hidalgo, hija de carretilleros, vocera del gremio. Está al otro lado de donde come ‘Chepelín’. En total, en Cali, son 664 carretilleros censados desde 2012. De ellos, 400 tienen toda su reglamentación en orden. Así como los vehículos particulares deben hacer una revisión técnico mecánica, los carretilleros deben hacer algo parecido. Cada seis meses asisten al Centro de Zoonósis de la ciudad para que los equinos sean examinados. Si están en buenas condiciones de salud para seguir laborando, les expiden un certificado. En Zoonósis se guarda la base de datos tanto de los carretilleros - su nombre, su cédula, desde cuándo está asistiendo a los controles - como del caballo. Es una garantía para que no se le entreguen los carros a impostores. Zoonósis, con el apoyo y vigilancia de las organizaciones protectoras de animales de la ciudad, también es la entidad encargada de manejar el programa de adopción de los caballos. Ese es el próximo destino de los equinos una vez los carretilleros los entreguen para recibir los carros. En total en Zoonósis se han recibido 427 formularios de adopción que suman 585 caballos solicitados. Algunos de los posibles adoptantes han pedido hasta dos caballos. Es lo máximo que se otorga por solicitante. No ha faltado el que ha pedido cien, pensando en que podría utilizar los caballos para cabalgatas. Ese tipo de solicitudes se han descartado. Según Wilmer Caicedo, el director de Zoonósis, exactamente 52 solicitudes han sido desechadas. Los requisitos para adoptar son estrictos. Se debe asegurar que el caballo no realizará trabajos extremos. También se debe demostrar que se cuenta con un lote apropiado donde pueda estar el equino y recursos económicos para mantenerlo. Zoonosis promete hacerle seguimiento a cada caballo adoptado para asegurarse que todo lo exigido se cumpla. Entre los solicitantes que no han sido descartados hay fundaciones dedicadas a la equinoterapia. También particulares que los han solicitado para realizar “trabajos de finca menores”: bajar al pueblo por un mercado, llevar a un niño a una escuela en una vereda. Rubén Darío Domínguez, representante legal del Hogar Juvenil Campesino del corregimiento de El Hormiguero, es uno de los posibles adoptantes. Solicitó dos de los caballos que entregarán los carretilleros para educar niños. En el Hogar Juvenil Campesino, explica, tiene un granja. Hay vacas, hay cerdos, pero no caballos. Y a la granja van niños para aprender sobre la vida de los animales. Con los caballos solicitados se pretende que los estudiantes de los colegios vayan y conozcan su anatomía o la importancia del caballo para el hombre. El mundo ha sido conquistado a caballo, el primer medio de transporte de la historia humana. María Isabel Palau es otra de las solicitantes de adopción. Ella corrige: “feliz solicitante”. Es diseñadora gráfica - quería estudiar veterinaria pero no le alcanzó el puntaje del Icfes - aunque su amor por los animales no requiere calificación. Alguna vez vivió en España y de allá se trajo una perra adoptada. En total ha adoptado 9 caninos. Y ahora, su único fin con los caballos que pretende adoptar, dice, es darles una mejor vida después de todo el trabajo que tuvieron en las calles de la ciudad transportando escombros y lidiando con carros, con maltratos. También con la cabalgata. El 70% de los caballos de los carretilleros los alquilan para eso, dice una fuente que pidió no ser identificada. “Mis abuelos tienen una finca en Jamundí. Y queremos que los caballos terminen su vida comiendo bien, durmiendo bien. Que tengan dónde correr tranquilos, dónde caminar. Que vivan sin el estrés con el que han vivido”, dice María Isabel. Jaime Solarte es el expersonero del municipio de Dagua. En el corregimiento de El Queremal tiene una finca. Es otros de los posibles adoptantes. Como María Isabel, su único fin con los caballos de los carretilleros es darles mejor vida. También, de vez en cuando, que los niños de la familia den paseos por la finca. Nada más. Sin embargo, hay dudas sobre el proceso de sustitución de caballos. Adriana Urresti es subdirectora de Participación Ciudadana de la Personería de Cali. Dice que aunque la Alcaldía está haciendo esfuerzos, “los avances son muy lentos”.Por ejemplo, aún no se ha establecido cuál será el albergue temporal, el terreno, en el que la Alcaldía tendrá los caballos mientras se adelanta el proceso de adopción. Tampoco se han definido quiénes son exactamente los adoptantes. “No está claro si ellos son aptos o no, tampoco si todos los caballos podrán ser adoptados. Los que no, ¿dónde los van a recuperar si no hay un albergue?”. Las organizaciones protectoras de animales también tienen dudas. El miércoles 5 de febrero realizaron un cacerolazo en el Centro Administrativo Municipal, CAM, y repartieron volantes que decían: abolición YA de los vehículos de tracción equina. Liliana Ossa, directora de Paz Animal, era una de las manifestantes. - ¿Cuál es la inconformidad en realidad? El proceso para que salgan las carretillas de la ciudad ya se inició... - No es cierto. Los caballos siguen en las calles maltratados. El decreto 0178 obligaba que esta administración sacara de circulación los caballos el 31 de enero de 2013, y va más de un año y nada. Lo que sí han hecho es sacar comunicados de prensa que no son ciertos. No hay un solo caballo que haya salido de las calles todavía. Nosotros, que tenemos que ser parte del proceso, nos tuvimos que levantar de las mesas de trabajo en junio pasado porque no hay seriedad en esto. No hay un carro entregado, no hay un adoptante definido, no hay un caballo adoptado. Liliana sigue. Está molesta. Se ha hablado de la salida de los equinos de las calles, pero no hay nada concreto, reitera: - Esto es como un asunto metafísico que ha creado el Secretario de Tránsito y el Alcalde, en el sentido de, mediáticamente, crear la noticia, generar la idea de que sí están saliendo los caballos de las calles, pero la realidad es muy distinta. Esa es la incomodidad. Y nosotros como ONG seguimos llevándonos los caballos que se están muriendo en las calles debido al exceso de trabajo. Por el jarillón del río Cauca pasan camionados de equinos moribundos porque por esos lados hay mataderos. Entonces, ¿cómo no considerar a Cali como una de las ciudades más violentas del mundo si ni siquiera - habiendo el recurso económico y pudiendo mejorar la vida de las personas que han usado por décadas a los caballos para trabajar - no se soluciona nada?, se pregunta. Ricardo Caicedo, de Defensa Animal, piensa como Liliana. El cacerolazo, dijo, es una manera de exigirle a la Alcaldía fechas concretas del cumplimiento del proceso de sustitución de las carretillas por carros. - Cada que nosotros tocamos el tema en los medios, nos quejamos, la Alcaldía comienza a enviar comunicados de prensa diciendo que ya van a comprar los carros, que ya hay algunos adoptantes, y hasta ahora no hemos visto el primer carro, el primer adoptante. Tanto Ricardo como Liliana solo estarán tranquilos el día que efectivamente, caballos como ‘Chepelín’ no estén tan flacos como para que sus vértebras alcancen a notarse. Este lunes, a aclarar dudasPara este lunes 10 de febrero, la Personería convocó a una mesa de trabajo para aclarar las dudas que existen sobre el proceso de sustitución de vehículos de tracción animal en la ciudad. Será a las 10:00 a. m., en el Salón de Personeros - piso 13 del CAM, y están citados las secretarías de Planeación, Salud, Tránsito, Zoonósis, así como las organizaciones de protección animal.“Necesitamos aclarar todas las dudas que no solamente tiene la ciudadanía sino también las mismas fundaciones protectoras de animales y nosotros como Personería. Este es un tema de ciudad. El proceso de sustitución de las carretillas es tan importante que nos va a ayudar en el mejoramiento del manejo y disposición de escombros, maltrato animal, impactos que son relevantes”, dice Adriana Urresty, de la Personería.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad