Diez claves para dejar de ser padres gritones

Diez claves para dejar de ser padres gritones

Marzo 17, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Diez claves para dejar de ser padres gritones

Si está enfadado con su hijo, aléjese, respire y luego dígale que su actitud no le gustó. Comparta a diario con él 20 minutos diarios.

Se buscan: madres menos gritonas y más comprometidas con la educación de valores en sus hijos. El diálogo abre puertas y los gritos las cierran.

Después de conversar con mujeres de diferentes edades y circunstancias de vida, Ale Velasco, directora del programa de televisión del canal Discovery Home and Health, ‘Auxilio, tengo hijos’, afirma que “una de las causas fundamentales por las que las mamás gritan es por cansancio y por la doble jornada que realizan en el trabajo y en el hogar”.También asegura que la madre y el padrastro son quienes más suelen gritarle a sus hijos, en especial a los varones.Y según las investigaciones de esta maestra en Educación, licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialización en lenguaje entre padres e hijos y desarrollo humano, “quienes son más irritables son las madres menores de 20 años y las mayores de 40”. Además, Velasco afirma que “cuantos más hijos tenga una mujer, explotará con mayor facilidad, debido al cansancio que implica la crianza y la responsabilidad que está a su cargo. También hay casos de mamás que tienen varios hijos, pero tienen reglas y límites muy claros, y por ello no gritan”. La educadora, quien realiza un programa piloto online para que las mamás dejen de gritar, afirma que la mamá se está dando cuenta de que si ella deja de gritar, su hijo también y se respira más paz. Hablamos con la promotora del ‘Lenguaje del cariño’, quien da los siguientes consejos para los padres de familia:La mayoría de las madres, en lugar de comunicarse con sus hijos, se la pasan dándoles órdenes. Lo que deben hacer es tomarse un tiempo para charlar con ellos.Resuelva situación por situación, para evitar que las peleas crezcan de forma desmesurada. Que sea un problema cada vez. Evite el silencio hostil, pues solo logra aumentar el enojo y el rencor. Algunos padres piensan que dejándole de hablar al hijo harán que escarmiente. No. Así solo lograrán romper la comunicación y resultará más difícil arreglar las cosas. Como madre debe reconocer cómo los miembros de su familia se sienten afectados si está deprimida, en cambio, si está bien, todos se sentirán mejor.Dese cuenta de que a veces habla sin pensar, de que explota ante cierta situación y debido a su irritabilidad, expresa cosas que no quiere, eso la ayudará a mesurarse para evitar herir a sus seres queridos. Mamá y papá deben ponerse de acuerdo en las normas y valores con las que buscan educar a sus hijos. Cualquier desacuerdo entre ellos puede confundir más a los hijos y tornarlos rebeldes. Los niños que son obedientes con los papás, son obedientes con el acosador, porque la obediencia es basada en el temor que se infunde hacia los hijos. Un hijo que no es obediente, sino que “hace caso” porque entiende las normas, solo le hará caso a sus padres, ya que su educación es basada en los valores. Cuando los hijos están pequeños se pueden someter, castigar, pero cuando esos hijos crezcan se rebelerán y su hogar se convertirá en un campo de batalla.Lo que se siembra en la niñez se cosecha en la adolescencia. El diálogo en la familia es esencial para lograr el éxito entre padres e hijos. Esa comunicación debe ser cotidiana, para enfrentar un problema, dar solución a situaciones, elegir entre varias opciones o intercambiar puntos de vista. Evite que sus hijos se sientan rechazados o incomprendidos, que con cualquier pretexto, se les impida hablar o no se les escuche. Esto lo interpretará como un “no tengo tiempo para mi y, para ti, menos”.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad