¿Desbordó el fenómeno de la indigencia a las autoridades de Cali?

¿Desbordó el fenómeno de la indigencia a las autoridades de Cali?

Marzo 18, 2018 - 11:45 p.m. Por:
Redacción de El País
Habitantes de calle Pobreza

Comunidad de varios barrios de la Comuna 2 denuncian actos delincuenciales y violencia por parte de los habitantes de calle. Preocupan episodios de demencia.

Andrés F. Martínez y Óscar Ospina / El País

Hurtos, agresiones, actos obscenos y consumo de drogas. Con estos comportamientos conflictivos vinculan muchos caleños a los habitantes de calle que habitan la ciudad. Basta con hacer un sondeo en la página de Facebook de El País para hacerse una idea de ello, y de que hay quienes piden ‘a gritos’ una política pública efectiva para atender a esta población.

La cifra de personas ‘sin techo’ en la ciudad no baja de 6000, según cálculos de la misma Administración Municipal. Aunque de ellos, solo estarían censados alrededor de 4500.

Su asociación con la inseguridad, según Alcira Sánchez, líder de la Junta de Acción Comunal del barrio Granada, no es ‘de gratis’.

“Hace dos años y medio se han disparado los hurtos en el oeste y parte del norte de Cali, y hablando en reuniones con la comunidad se ha evidenciado, con fotos y videos, que esta problemática está generada por la proliferación de habitantes de calle. Son ellos quienes nos están robando”, dice Sánchez.

Además de los atracos, otros episodios de violencia injustificada se han presentado recientemente en el centro y norte de la ciudad.

Lea también: 'Quejas por problemas que habitantes de calle generan en el oeste de Cali'.

El más próximo ocurrió la semana pasada, en el barrio Centenario, cuando una mujer habitante de calle atacó por la espalda a un adulto mayor, provocándole heridas en el rostro al estrellarse contra el piso. La agresora escapó. Otro caso se presentó en el barrio San Bosco, cuando un hombre de calle agredió con una piedra y le causó la muerte a una vendedora de una floristería, después de pedir que le pagara $2000.

Según Darschan Ocampo, vicepresidenta de la Junta de Acción Comunal de Centenario, estos casos están relacionados con cuadros de problemas mentales. “Por eso están agrediendo a las personas. También se ve mucho que anden desnudos o se masturben frente a todos”, indica Ocampo.

"Es habitual que los habitantes de calle pierdan sus condiciones mentales, por el mismo consumo de drogas al que están acostumbrados",
Esaúd Urrutia,
secretario de Bienestar Social.

Para Carolina Montes y Adrián Antía, que respondieron al sondeo realizado por El País, estos sucesos no son propios del oeste de Cali, sino de toda la ciudad.

En ello coincide Esaúd Urrutia, secretario de Bienestar Social de la Alcaldía, despacho que lidera el trabajo institucional en favor de los habitantes de calle. Según él, se encuentra concentración de esta población vulnerable en otros sectores, especialmente en las Comunas 2, 3, 4 y 9; y las 12, 13, 15, en el oriente de la ciudad. Además de corredores como la Autopista Simón Bolívar o Suroriental.

“Todas estas zonas también están directamente asociadas a los focos de consumo de drogas y microtráfico”, señala Urrutia.

Según el Secretario, anualmente se invierten cerca de $6000 millones en atención a los habitantes de calle en Cali. Este dinero es gastado en hogares de paso en San Bosco y Santa Elena, y programas de alimentación, salud y educación.

Habitantes de calle Pobreza 2

Según datos de la Alcaldía, entre el 40% y 50% de los habitantes de calle de Cali tiene algún nivel de escolaridad.

Oswaldo Páez / El País

"Los habitantes de la calle siguen creciendo, sin ningún tipo de atención médica. No solo en el oeste. Las autoridades deberían darse una pasada por La Isla",
Carolina Montez,
usuaria de Facebook de El País.

Gran parte de esos recursos están destinados al convenio con la organización Samaritanos de la Calle, que tiene capacidad para atender alrededor de 600 personas ‘sin techo’ en su sede de San Bosco.

Esa cifra ‘se queda corta’, según el padre José González, que lidera esta fundación, si se considera el total de población en calle de la ciudad.
Sin embargo, González rescata que se debe entender a estas personas “como sujetos de derechos y población vulnerable”, y se debe descartar la exclusión generalizada como actores de violencia e inseguridad.

Posición cercana a la del secretario Urrutia, quien dice que el habitante de calle hace parte de “un fenómeno que obedece a estructuras sociales, económicas y familiares”, y que se requiere el apoyo no solo de las autoridades “sino de la comunidad en general” para brindar garantías a esta población y mitigar sus comportamientos desfavorables.

“Esto es un trabajo de todos. A la comunidad se le ha recomendado no darles limosna ni comida y disponer adecuadamente los residuos sólidos, pues estos factores son un imán para el habitante de calle”, dice Urrutia, quien asegura que para el 2019 se tendría implementada una política pública para esta población, con la que se podrían tomar medidas “más fuertes” para solucionar este ‘dolor de cabeza’.

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