Desalojaron invasores en el corregimiento de El Saladito

Marzo 17, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Desalojaron invasores en el corregimiento de El Saladito

Las viviendas estaban construidas con madera, esterilla, guadua, barro y hasta cemento. Los residentes realizaban vertimientos de aguas negras al río Cali.

Tres viviendas hechas artesanalmente en zona de reserva natural de Cali, en la vereda Montañuelas, fueron desmontadas.

Tres viviendas hechas artesanalmente en zona de reserva natural de Cali, en la vereda Montañuelas,  del corregimiento de El Saladito, fueron desmontadas y desalojadas por funcionarios de la Secretaría de Gobierno.

Las construcciones, hechas en madera, guadua, esterilla y tejas de zinc, se identificaron en diciembre del año pasado después de una visita de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, y autoridades del corregimiento.

“En diciembre se hizo un llamado de atención a las familias que estaban construyendo para que cesaran actividades, pues esta es una zona de reserva forestal y es protectora de la cuenca de los ríos Cali y Aguacatal. Sin embargo, el 22 de febrero ya estaban las casas listas, con conexiones fraudulentas de agua y haciendo vertimientos. Esta zona no se puede dejar invadir ni impactar ambientalmente”, aseguró la corregidora de El Saladito, Marlene Angulo.

No obstante, desde hace siete años están asentadas 76 familias en esa zona que, asegura la funcionaria, deben ser reubicadas por la Secretaría de Vivienda Municipal. 

 En los últimos cuatro años se han desalojado 19 familias de la zona de reserva natural  de El Saladito. De ese número, 13 salieron de Montañuelas.

En un principio, en la diligencia se planeó desmontar cuatro estructuras, pero en una de ellas no se pudo completar el proceso pues los residentes son adultos mayores que tienen bajo su cuidado un menor de edad. Ni la Personería y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar estuvieron en el procedimiento, por lo que esa familia continuará en el sitio de uno a dos meses más. 

Uno de los invasores es José Antonio G., quien dice que llegó al sitio hace nueve años cuando un hombre del que no recuerda el nombre le vendió un pedazo de montaña  a cambio de $3 millones. Sin embargo, su tesis se desploma al ver que las paredes de su vivienda están hechas de barro que, a pesar del intenso verano, aún está fresco.

Y es que el interés en asentarse en esta zona parece haber aumentado en los últimos años, cuenta José Olmedo Osorio, miembro de la Junta de Acción Comunal de Montañuelas.

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