Delfines de la política local se lanzan al agua por el Concejo y la Alcaldía de Cali

Delfines de la política local se lanzan al agua por el Concejo y la Alcaldía de Cali

Marzo 29, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Judith Gómez Colley | Editora de Poder

Apenas calienta la campaña electoral y ya hay 5 hijos de políticos que aspiran al Concejo de Cali y Asamblea del Valle. 4 más son precandidatos a la Alcaldía.

[[nid:407024;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/03/fotos-delfines-interna.jpg;full;{Roy Alejandro Barreras, Carlos José Holguín, Carlos Andrés Clavijo y Jhon Jairo Hoyos son los delfines que van por la Alcaldía de Cali. Foto: Elpais.com.co}]]

Aunque los delfines siempre han nadado en las aguas de la política caleña y vallecaucana y la gente se ha acostumbrado a ver sus ‘travesuras’, en esta  contienda electoral hay una verdadera subienda de estos ‘mamíferos acuáticos’.  Lea también: Aún no hay nada claro en la carrera por la Alcaldía de Cali, según encuesta

En el grupo, que ya   comenzó a dar saltos en el acuario de las elecciones de octubre próximo, los hay de todos los tamaños, edades y colores. 

Saltan hasta el momento cuatro delfines como precandidatos a la Alcaldía de Cali,  cuatro como aspirantes al Concejo caleño y  uno a la Asamblea del Valle del Cauca. Todos ‘herederos’ de una dinastía  de políticos que busca seguir vigente, al decir de analistas.

Ellos no son hijos de reyes, como  cuando  en Francia nació el término delfín, pero sí lo son de congresistas, excongresistas, exministros,  concejales y exconcejales,    para los cuales el poder  se lleva en la sangre.   

Algunos llegaron a nadar en la actividad proselitista por iniciativa propia, otros porque nacieron y crecieron en ese medio y sus padres, ante “la vocación” del hijo decidieron no cortarles las aletas.  Pero ninguno  de los delfines  reconoce que  sus progenitores les haya obligado a aprender a dar saltos  en las aguas políticas. Incluso se da el caso de matrimonios  que tienen a dos hijos aprendiendo de los secretos que hay bajo el océano proselitista.  

     Para la  politóloga y docente Rosalía Correa, el delfinato no es más que un proceso de endoso de votos y en muchos casos al hijo se le forma para que haga política. “Esa cooptación de votos hizo  costumbre. Los votos no son libres ni independientes, están amarrados. El papá o la mamá los ceden al hijo y eso ya se ha demostrado en Cali en varias ocasiones”, explicó. 

Correa puso como ejemplo lo  ocurrido hace 4 años cuando Fabio Arroyave no pudo ser candidato al Concejo por el Polo y postuló a su hijo  por Cambio Radical, quien ganó con votos del padre.

Según la historia, Delfín fue un  título nobiliario francés que se usó desde el año 1349 hasta el  1830 y se reservó para los príncipes herederos al trono de Francia que fueran  hijos legítimos del Rey.  En 1349, el  conde Humberto II,   de la familia  llamada ‘Los delfines de Viena’, cedió sus tierras  al rey Felipe VI de Francia y puso como  condición de que el heredero al trono tuviera el título de Delfín.  En el Diccionario de  la Real  Academia Española,  Delfín además de  cetáceo,   también   significa  “sucesor, designado o probable, de un político o de una personalidad importante”.

La  Coordinadora del Observatorio Cali Visible de la Universidad Javeriana,  ante el fenómeno, se pregunta hasta dónde los vicios de los padres se transmiten a sus delfines. Además cuestiona que con esas ‘herencias’ se coarta la renovación de los grupos políticos, ya que, en muchos casos, no se les da oportunidad a personas que no sean familiares de los ‘dueños’ de los votos.

El politólogo y miembro de  la Misión de Observación Electoral, MOE-Valle,  Luis Felipe Barrera, define el delfinato como una estrategia de conservación y reproducción de poder muy antigua, pero “actualmente es una carta que se adaptó a la democracia y determina, en muchos casos, la configuración de las redes políticas nacionales y regionales. 

“Los delfines pueden ser líderes fuertes, influyentes o simples peones en la estrategia de expansión electoral o burocrática de sus padres. Todo depende de las habilidades  políticas de estos”, explicó Barrera.

El analista cree que la confianza es un valor esencial en la política y por ello muchos políticos terminan delegando en hijos o familiares los espacios de poder que van consolidando. Señala que el delfinazgo no es condenable por si mismo. 

“Sobre cada caso en particular vale  la pena preguntarse qué es lo que hereda un delfín. En política se hereda vocación de servicio, contactos, recursos, estructuras de poder, prestigio, que son insumos para proyectarse en la escena pública, por eso el delfín tiene un acceso más fácil a las instancias de poder que un ciudadano de a pie”, añadió.  

Barrera sostiene que el delfinazgo no socava la renovación política. “Lo que limita que se produzca una renovación no es la reiteración de los mismos apellidos,   sino la persistencia de las nefastas costumbres que perpetúan el clientelismo y la corrupción, en la que pecan tanto delfines como no delfines”.  

La excongresista Yolima Espinosa, por su parte,  cree que la presencia de delfines es una muestra de  nepotismo  y de que muchos políticos se niegan a perder el poder en diferentes instancias. “La actividad política vive amarrada. Los padres no quieren perder sus feudos y ponen al hijo. Por eso no hay una verdadera renovación. Eso se ve tanto en lo local como nacional, como es el caso de  familias presidenciales”, agregó.

Como la campaña electoral apenas está comenzando, a los  observadores, no se les hace extraño que al acuario, en las próximas semanas,  lleguen más delfines con el fin de perpetuar esta especie.

Juan Manuel y Andrés Mauricio Chicangó Castillo  El primero es el delfín más joven   y empieza  nadar como candidato al Concejo en el Partido Liberal. Según su hermano Andrés, a Juan Manuel,  politólogo, siempre le gustó la política. Andrés Mauricio, quien incursionó hace cuatro años en la actividad, es diputado  por el Partido de la U y aspira a repetir curul en octubre. Dijo que en principio  iba a dedicarse a su profesión de ingeniero. Hacer proselitismo fue una decisión que no tomo solo, se habló en familia, pues, aseguró, que  sus padres no querían. Afirmó que actúa con criterio propio y considera que no forma parte de una empresa política y que eso es un prejuicio que tiene la gente.
Edinson Delgao Martínez A este abogado siempre le ha gustado la política y por eso será candidato al Concejo de Cali por el Partido Liberal, donde su padre forma parte de la codirección nacional.  Ha trabajado en el sector privado y público. Señaló  que su papá siempre ha separado la política de la familia.  Que lo postularon  amigos  y el grupo político,  que al final fue el que decidió, pese a que había más personas que podían ser candidatos. No ve la política como empresa.
Juan Pablo Rojas Lleva más de 20 años haciendo trabajo social  con su papá en el Oriente de Cali, especialmente con 2200 mujeres que los apoyan en lo  político y que fueron clave para que su progenitor fuera concejal. Este abogado de 28 años aspirará al Concejo por el Partido Liberal. Dijo que fue él quien le dijo al padre que quería ser concejal y reemplazarlo, pues quiere seguir trabajando por las mujeres.
Fabio Fernando Arroyave Fue elegido concejal de Cali hace cuatro años por el Partido Cambio Radical. Aspira a repetir curul en los comicios de octubre.  Es abogado y siempre le gustó la política. Desde los 15 años comenzó a  vincularse con diversas actividades. Aunque dijo que  se venía preparando para hacer  política, su llegada se anticipó porque a su papá no le dieron el aval para el Concejo en el Polo y se tomó la decisión que él fuera candidato. No ve mal que los hijos sucedan a los padres y considera que no tienen una empresa porque participa mucha gente que bien puede reemplazarlo a él.

 

Roy Alejandro Barreras Concejal de Cali, pero ahora le apostará  a la Alcaldía. Es precandidato de la U, partido del que su padre es codirector nacional. Su papá, expresó, siempre quiso que fuera médico, pero él decidió apostarle a la política y se lo respetó.  Este politólogo aseguró que aunque ha aprendido muchas cosas de su padre, ha tenido libertad de acción. Señaló que no forma parte de una empresa política porque  fue elegido y eso se da cuando se trata de nombramientos.
Carlos José Holguín  Precandidato conservador a la  Alcaldía. Dijo que llegó a la política por iniciativa propia, aunque no desconoce que el ejemplo del padre incide en los hijos. “Mi papá fue alcalde cuando yo tenía 4 años y siempre lo vi haciendo política, pero nunca me dijo que yo tenía que ser político”.  En su familia, tras el retiro de su papá, solo él hace proselitismo, por lo que  no se puede decir que hayan hecho de esa actividad una empresa.
Carlos Andrés Clavijo Hijo del fallecido excongresista Arcángel Clavijo. Dice que incursionó en política por iniciativa propia y que desde el colegio le gustaba, pero su papá siempre se opuso. Al regresar del exilio, en el 2002, se lanzó al Concejo  de Cali, donde asumió  en el 2003. Doce días después su padre fue asesinado. Estuvo dos  periodos en la Corporación. Luego se postuló a la Alcaldía  y  se retiró. Ahora es precandidato liberal.
Jhon Jairo Hoyos Dos años después del secuestro de su padre,  el diputado Jhon Jairo Hoyos por las Farc, ocurrido en 2001,  su hijo decide  recoger las banderas de este, pero  con la oposición de su madre. “Lo hice con la ilusión de que mi papá escuchará en su radiecito que un hijo suyo estaba en la política y en su partido. Me lancé al Concejo y perdí”. Tras el asesinato de su papá en cautiverio, lo vuelve a intentar y no sale. Hace 4 años es concejal y ahora es  precandidato conservador a la Alcaldía.

 

 

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