Debate: ¿se debe acabar la Cabalgata de la Feria de Cali?

Diciembre 28, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co

Algunos creen que no existen las condiciones para desarrollar este tipo de eventos en la ciudad.

¿Seguir o no con la Cabalgata de la Feria de Cali? ¿Mantenerla en el casco urbano o trasladarla a la zona rural? Ese es el dilema que nuevamente se pone sobre la mesa hoy, como resultado del preocupante balance que dejó el desfile del pasado 26 de diciembre por las calles del sur de la ciudad.Y es que son varios los hechos que pusieron a ese evento en el ‘ojo del huracán’. Para empezar, una jinete murió luego de caer de su caballo cuando ya finalizaba el desfile equino. La mujer, Paola Salazar, sufrió un trauma craneoencefálico severo después de caer y ser golpeada por otros caballos, por lo que fue llevada a la Clínica Valle del Lili.Las primeras versiones que se conocen sobre el hecho indican que el animal reaccionó brúscamente ante un estímulo externo -el flash de una cámara fotográfica o un chorro de espuma- lanzando al piso a su jinete. El padre de la jinete, Bernardo Salazar, indicó que los galenos le dijeron que la mujer "tenía muerte cerebral, que ya médicamente no había nada que hacer".Si bien las autoridades aún no establecen con precisión lo que pasó, lo cierto es que, tal como ocurrió en años anteriores, esta vez la presencia de la espuma a lo largo del recorrido causó serios desórdenes en el evento y puso en peligro la integridad física de caballistas, espectadores o personas que transitaban por los sectores aledaños al recorrido.Así lo evidenció un video presentado el viernes por el noticiero del Canal Caracol, en el que se ven hordas de desadaptados arrojando espuma sobre jinetes, público y sobre vehículos que transitaban por la Autopista Sur con Calle 44. Pero además, el video muestra cómo algunos de ellos exhibían tranquilamente armas blancas o contundentes a la vista de todos los ciudadanos. Incluso, uno de ellos amenaza con golpear con una botella a un agente de la Policía. Y también se observa cómo una patrulla de la Policía debe huir rápidamente del lugar, tras ser atacada con espuma, golpes y botellazos.Por otra parte, la decisión de anticipar el inicio de la cabalgata para las 11:00 a.m., con el fin de que a las 6:00 p.m. ya se hubiera retirado a todos los animales de las vías, no dio resultado. Hacia las 7:30 p.m. aún el recorrido no había concluido en su totalidad. El balance de la jornada, además, dejó 14 caballos lesionados.Y también fue evidente que, si bien la Cabalgata aún congrega a muchos espectadores, ya no cuenta con la asistencia masiva de aquellos años en que era el evento de apertura de la Feria. Las graderías de la Autopista Sur presentaban muchos vacíos, a diferencia de lo que ha pasado en las seis ediciones del Salsódromo.Y es que, por cuenta de los excesos de jinetes borrachos y casos de animales maltratados o muertos en pleno desfile, este evento ya no goza del aprecio y el respaldo popular que le dieron los caleños durante décadas.De hecho, son cada vez más las voces que piden acabarla. Así lo evidencia un sondeo realizado el viernes por Elpais.com.co a través de su página en Facebook, en el que casi 300 personas se manifestaron en contra de que continúe como espectáculo de la Feria.Apenas unos cuantos opinaron que solo es cuestión de ajustar los controles para no acabar con una tradición de años, que aún tiene sus seguidores.¿Qué hacer entonces? Los sucesos del pasado jueves, y la reacción ciudadana, sugieren la necesidad de que la Administración Municipal tome medidas de fondo sobre el asunto.En los últimos años la Cabalgata se ha mantenido dentro de la programación de la Feria, con el argumento de que tiene público. También sostienen las autoridades que no se puede condenar al grueso de los jinetes y los espectadores por causa del mal comportamiento de algunas personas.Y se agrega que mientras no haya suficiente cultura ciudadana, los desmanes de caballistas y espectadores serán inevitables. Pero, justamente, ese mismo argumento es el ‘talón de Aquiles’ del evento. Por esa razón, muchos caleños insisten en que se suprima definitivamente.La gerente de Corfecali, Luz Adriana Latorre, asegura que es apresurado tomar una decisión definitiva sobre el futuro del evento y añade que los esfuerzos por mejorarlo han sido importantes.“Como parte del debate que se ha dado frente a la organización de la Cabalgata, a juzgar por las autoridades de Tránsito, Policía y Gobierno sí mejoró bastante este año y se cumplió con los dispositivos. Pero por supuesto que un hecho como el de Paola Salazar nos vuelve a poner en el centro de la polémica”, dijo la funcionaria, quien añadió que “el tema pasará a revisión”.El secretario de Salud, Diego Calero, está de acuerdo con que el problema no es el evento en sí mismo, sino el pobre control a uno de los mayores detonantes del desorden: el licor.“El consumo de licor, sumado a que muchos de los que montan caballo no son gente experta en esa actividad, puede llevar a accidentes”, aseguró.Este, en realidad, es un asunto que contrarresta cualquier avance que se haya logrado, y deja mal parada a la organización de la cabalgata.Porque si bien los directivos de Corfecali, la Policía y el mismo Alcalde insisten con varios meses de anticipación en que estará prohibido el consumo de licor durante el desfile, el día de la cabalgata corren, ante los ojos de todos los espectadores y medios de comunicación, ríos de alcohol camuflados en botellas de agua.Al respecto, el personero de Cali, Andrés Santamaría, sostiene que la ciudad no se puede seguir diciendo la mentira de que con unos cuantos controles adicionales, la Cabalgata mejorará. Su propuesta es eliminar el evento, porque no existen las condiciones adecuadas en la ciudad para los caballos.“Está demostrado que todos los años tenemos animales lesionados, personas heridas. Este es un certamen que no cumple condiciones de seguridad, que va contra el medio ambiente”, afirma.Según Santamaría, una comisión de la Dirección Operativa de Participación Ciudadana y Defensa del Interés Público de la Personería de Cali, comprobó que se incumplió con la Sentencia 146 del 25 de octubre de 2007 del Juzgado 5 Administrativo de Cali, que profirió órdenes para el control del evento en la Feria de Cali con la finalidad de proteger a los equinos y brindar seguridad a los asistentes.La sentencia hablaba de un número mínimo de 30 veterinarios durante la Cabalgata, pero el pasado jueves solo se lograron identificar 17."Evidentemente, los equinos fueron maltratados y las autoridades no hicieron ni un solo decomiso. La venta y consumo de licor estaba prohibida en la cabalgata y aún así hubo comercialización y jinetes embriagados. Incluso, el recorrido, que según la sentencia debía ser de 5,5 kilómetros, resultó siendo más largo", aseguró el Personero.También indicó que hubo irregularidades en la inscripción de caballistas, pues hasta el 25 de diciembre había en lista 2.514 caballistas y “aparentemente hubo más de tres mil".El concejal Michel Maya piensa que acabar la Cabalgata no es la solución, y sostiene que falta más mano dura para que se respeten las reglas. También reclama más presencia de la Administración Municipal durante el recorrido para llevar un control real.Para el edil, “hechos que de alguna manera enlodan el evento no significan que deba acabarse. La ciudad dio un paso grande al dar prioridad al Salsódromo como evento inaugural de la Feria. La Cabalgata debe seguir existiendo pero falta organización. En esta versión se encontraron desembarcaderos piratas y eso significa que hay errores de los organizadores”.“Durante el recorrido debe haber un equipo de la Administración haciendo control cada 300 metros, pues es un evento masivo y pueden presentarse problemas”, afirmó.Pero, ¿quién debe controlar un enorme grupo de 3.000 caballos al trote, rodeados por un remolino humano del que salen espuma y otras cosas que pueden alterar a los animales? ¿Funcionarios de la Alcaldía, profesionales especializados en el manejo de equinos, policías?La falta de presencia policial, justamente, es otro de los aspectos que muchos ciudadanos cuestionan. Pero lo cierto es que la Cabalgata se realiza solo en un área del sur de la ciudad, y la Policía Metropolitana no puede descuidar durante un día entero la vigilancia del resto de la zona urbana para proteger a quienes participan del evento.Para el comandante de la Policía Metropolitana de Cali, coronel Hoover Penilla, este es más un problema de organización, porque “siempre puede haber presencia policial pero si la organización de la Cabalgata no tiene un filtro de quienes se inscriben, y son permisivos, no sirve de nada”.El oficial señala que en esta versión del desfile “sí hubo suficientes agentes, pero el tema es que ya con una persona en estado de alicoramiento razonar es muy complejo”.Para el coronel Penilla, si no se logra la erradicación del consumo de licor, no se puede seguir programando el evento. Además, lamentó que en esta Cabalgata se reportaran 14 animales golpeados, dos de los cuales se sacrificaron por fracturas y heridas. Además, dijo, “yo estuve a las 2 de la mañana en los embarcaderos y hasta esa hora habían ocho caballos que no tenían dueño”.La Federación de Liberación Animal realizó un estudio para medir el porcentaje de caballos que llegan ensillados a la zonas de desembarque y los que son incorporados al recorrido por lugares no autorizados.Encontró que de los caballos contabilizados en el desembarcadero oficial, el 52% habían sido transportados con las sillas puestas. “Eso es un desgaste adicional para el caballo que además debe caminar sobre pavimento”, explicó Terry Hurtado, vocero de la entidad.Además, de la totalidad de equinos contabilizados, el 9% fueron desembarcados en un sitio diferente al oficialmente dispuesto por la organización del evento. “Esto significa que los posibles controles que pudiese hacer ICA sobre los requisitos de vacunación no fueron verificados, poniendo en riesgo a los demás equinos por la transmisión de enfermedades como la Encefalitis Equina”, precisó la Federación en un comunicado. ¿Hay alternativas?Si bien los hechos del jueves polarizaron la opinión, existen alternativas para no llegar al extremo de acabar definitivamente la Cabalgata. Una de ellas es convertirla en el eje de la Feria Rural que se realiza en los corregimientos de Cali.Esa idea se respalda en un hecho real e incuestionable: durante todo el año, cada fin de semana, los amantes de la cultura equina y las empresas que organizan cabalgatas las realizan en las zonas rurales. Es decir, ese ya es el espacio natural de un evento que por un día se traslada a las calles de la ciudad con las consecuencias señaladas.Quienes defienden esta idea sostienen que, además, sería una gran oportunidad de potenciar la Feria Rural, que tradicionalmente ha estado minimizada, y de promocionar los atractivos turísticos de los corregimientos de Cali.Pero, ¿qué hacer entonces con el ‘hueco’ que quedaría en la programación de la Feria el día 26 de diciembre? Una alternativa es potenciar eventos que han venido ganando en calidad y respaldo popular, pero que siguen confinados a pequeños espacios, como el ‘Día del Pacífico’.Este, dicen los defensores de la idea, podría convertirse en un gran desfile de la cultura y el folclor del Litoral, reforzando mucho más ante Colombia y el mundo la idea de que Cali es la capital de la Alianza del Pacífico.Con todo, el agitado debate que dejó la Cabalgata del pasado jueves pone a las autoridades en la tarea de hacer un análisis más profundo y plantear cambios a un evento que ya parece no tener espacio en la Cali urbana del Siglo XXI.Vea aquí la columna de opinión ¡Cabalga el caos!

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