Cuentos y canciones, los 'medicamentos' para ayudar a niños en hospitales de Cali

Julio 31, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Camilo Osorio Sánchez | Reportero de El País
Cuentos y canciones, los 'medicamentos' para ayudar a niños en hospitales de Cali

Mary Luz Villegas es profesional en Literatura de la Universidad del Valle y se ha dedicado a la promoción de la lectura en niños. Incluso, fue bibliotecaria en la zona de ladera.

Dos mujeres visitan a niños que luchan contra enfermedades en los hospitales de la ciudad. Historias de canciones sobre los lindos momentos de la vida y cuentos que siempre tienen un final feliz.

El cuento dice que en un pequeño pueblo vivía un rey al que le faltaba una oreja, y que eso lo avergonzaba tanto que prefería usar una peluca de rizos negros para que nadie se diera cuenta de su secreto. El único que sabía que el rey era mocho era su peluquero, quien corregía el largo de su cabello natural, para que sus súbditos siempre lo vieran perfecto.

Pero un día el peluquero del rey murió, y entonces ya no había nadie que cuidara la imagen del monarca de crespos negros, lo que lo obligó a buscar en todo el reino a un estilista discreto que guardara por siempre su misterio.

Así inicia la trama de ‘El rey mocho’, el cuento que a Mary Luz Villegas más le gusta leerle a los niños que permanecen internados en hospitales y clínicas de Cali, a quienes visita periódicamente para invitarlos a  mundos de colores brillantes, tierras lejanas y pueblos perdidos, donde un pequeño rey se lamenta por ser diferente, los animales hablan y ocurren aventuras realmente insólitas.

Mary Luz lleva once años visitando a niños de escasos recursos que se encuentran hospitalizados en el HUV, el Club Noel y la Fundación Valle del Lili, acompañada de un carrito verde en el que reposan varios libros de diferentes tamaños y colores. Su tarea no es otra que contribuir al bienestar de niños y adolescentes que, al igual que el rey del cuento, están en tratamiento para recuperarse de tropiezos con los que se han encontrado en el camino.

Pero no solo leen cuentos. Marielly Soto tiene 24 años y hace poco se vinculó al programa ‘Palabras que acompañan’, el mismo del que hace parte Mary Luz. A Marielly le gusta llevar una guitarra o a veces una bandola, de las que deja salir una serie de melodías que acompañan su voz, la de los niños y hasta la de los papás, quienes terminan unidos en un coro alegre en la mitad de los fríos consultorios clínicos.

En ocasiones canta ‘Los pollitos’ o “el elefante que se balanceaba sobre la tela de una araña”, pero también hay pacientes de gustos más modernos que le piden los recientes éxitos de Maluma, J Balvin, y hasta la popular canción de ‘El Taxi’, que incluso, ha entonado con un Ukelele, el instrumento que más capta la atención de los pacientes.

Sin embargo, no pierde oportunidad de sorprenderlos con canciones autóctonas de compositores de Ginebra, Valle, el municipio en el que nació ella y el Festival Mono Núñez, y que le imprimió esa pasión vibrante por la música andina.

“Hay niños con los que logramos una conexión maravillosa que es difícil de describir. Es algo que te llena, no importa si tienes problemas o pasaste un día complicado, esa sonrisa te ayuda a ser mejor, a buscar más canciones   para ellos”, cuenta esta artista. 

Mary Luz dice que es una afortunada por hacer algo que la llena de tanta alegría. “En un país donde hay tan pocos espacios culturales, llegar a los hospitales con historias y lecturas, es darles una oportunidad a estos niños de conocer experiencias a los que a veces no tienen acceso”.

Narra que muchas veces los que más se sorprenden con las jornadas de lectura son los padres y no los niños, porque no sabían que a sus hijos les interesaba tanto leer. Entonces les piden referencias de autores para luego conseguir esos libros mágicos que les sacan sonrisas a las enfermedades.

Un día de esos una señora le dijo a Mary Luz que no le leyera nada a su bebé, porque él era muy chiquito y no iba a entender el cuento. El bebé estaba hospitalizado en el Club Noel por una afección respiratoria y ella le explicó cuál era el sentido de su visita.

 

[[nid:560860;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/07/palabras-acompanan-2.jpg;full;{Marielly Soto es profesional en música y se ha capacitado en educación infantil. Es una amante de la música andina.Foto: Oswaldo Páez | El País}]]

La mamá accedió y entonces esta lectora empezó con su terapia a la que el bebé respondió con risas y balbuceos. “Hace rato no hacía eso”, dijo la mamá, y esa frase fue suficiente para que Mary Luz inmortalizara ese momento en su mente.

Con la música ocurre lo mismo. Marielly dice que cuando le canta a los bebés, estos buscan de inmediato la cara de su mamá, porque relacionan el estímulo con ese ser que les ha dado cariño.

A Ervin Torres, su hijo le pidió de regalo una guitarra. Se enamoró del instrumento después de una visita en la que cantó con Marielly. También empezó a decir los nombres de los animales y a dar la respuesta de las adivinanzas.

“Ahora se enamoró de un libro que tiene muchos ojos. ¡Hay tantos tipos de ojos que ni yo sabía que existían! Entonces esto te distrae, porque hay  muchos momentos difíciles en esta clínica”, cuenta el padre. 

Los pacientes siempre son unos escuchas excelentes que llegan a los hospitales para cuidarse de monstruos verdes, que a veces se llaman infección y otras veces cáncer o lupus.

Los niños nunca pueden negarse a las inyecciones y a los medicamentos que derrotan a los monstruos, por eso las lectoras siempre les dan la opción de decirle no a los cuentos,  de rechazar una canción o de no querer la visita. Y aunque en algunas ocasiones los niños no quieren, la mayoría de las veces están preparados para escuchar otra historia y  entonar la próxima estrofa.

“A veces llegamos y la mamá nos dice que el niño nos está esperando desde hace días”, cuenta Mary Luz, quien junto a Marielly visita al mes a cerca de 600 niños  caleños.

¿Pueden entonces las letras y la música sanar a los enfermos? Sin duda estas mujeres creen que sus tratamientos no son paliativos, pero sí medicinas para el estado de ánimo, para recordarles a los niños que las cosas van a estar bien.

Tal y como le pasó al rey del cuento, que cuando descubrió que todo el pueblo sabía que no tenía una oreja, se puso muy rojo de la rabia que le dio. Pero la historia dice que subió a una torre donde “pensó, pensó y pensó”, y luego descubrió que no tenía de qué preocuparse, que su pena tendría pronta solución.

Por eso leer es importante, dice Mary Luz, tan importante como comer u otras acciones de la vida cotidiana. “Leer te llena de ideas para  asumir la vida, por eso en nuestro país hay tantos desacuerdos y desigualdades, porque no hemos tenido la suficiente educación para leernos y leer a nuestra sociedad”, dice.

Al final de la visita ellas guardan el instrumento y cierran la contraportada del libro con el que calmaron a los niños de un procedimiento doloroso o de un medicamento de horrible sabor.

“Calmarlos es una experiencia maravillosa, salir de la habitación y ver una sonrisa en su cara, es algo que te cambia la vida”.

Palabras que acompañanBeneficia al mes a cerca de 660 niños de escasos recursos que se encuentran hospitalizados en Cali.El programa se ha replicado en las principales ciudades del país  durante 15 años  y es apoyado por Dolex y GSK.Más de 5000 niños y jóvenes del país reciben visitas constantes de profesiones en arte, teatro, sociología, trabajo social, psicología, entre otras, quienes hacen parte del equipo de lectores del programa.Los lectores visitan 38 hospitales del país.  En Cali se concentran en la clínica infantil Club Noel, el Hospital Universitario del Valle y la Fundación Valle del Lili.El programa no solo se preocupa por los niños y jóvenes  que se encuentran hospitalizados, sino por sus familias e involucra a la comunidad médica.Entre los libros se encuentran obras de Anthony Browne, Keiko Kasza, Claudia Rueda, entre otros.La metodología estimula a que los niños y jóvenes siempre decidan lo que quieren leer o escuchar.  También realizan otras actividades artísticas como pintura, dibujo, construcción de cometas, entre otros.
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