Cuatro relatos de una tragedia que dejó seis muertos y pérdidas millonarias

Cuatro relatos de una tragedia que dejó seis muertos y pérdidas millonarias

Noviembre 27, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co

Testimonios de las víctimas del incendio en el oriente de Cali que dejó, además, trece heridos en el barrio Fepicol.

De cariño sus familiares y amigos le decían 'Cheo' porque amaba cantar y admiraba al gran bolerista y salsero de la Fania All Stars que también llevaba ese apodo. Solo siete meses y ocho días separaron sus muertes. Sin embargo, José Feliciano Mosquera no murió en una accidente automovilístico en un carro de lujo. Su vida se extinguió cuando pasaba en su humilde bicicleta por una calle del barrio San Marino de Cali. Una tapa de alcantarilla lo golpeó en la cabeza.Sí, una tapa de alcantarilla. Este hombre de 62 años fue una de las seis víctimas fatales de la explosión en una bodega de almacenamiento de aceites que dejó también 13 lesionados en la tarde del martes en la zona industrial de Fepicol. Y su muerte tiene los ribetes de un hecho difícil de creer. 'Cheo' salía de visitar a una prima que vive en el barrio San Marino y se dirigía hacia su apartamento en el barrio Alfonso López, donde vivía solo, cuando ocurrió la tragedia."Él pasaba coincidencialmente por ahí cuando ocurrió la explosión. A los cinco minutos llamaron a mi prima a avisarle y le dijeron que estaba muerto", cuenta Jhonny Lozano, primo de la víctima.Lo paradójico de la historia -que parece sacada de la escena de una película - es que 'Cheo' estaba a dos cuadras del sitio de la tragedia. La onda explosiva viajó por las alcantarillas y levantó la tapa del alcantarillado que finalmente terminó con su vida. Su prima, Zaira Mosquera, lo recuerda como una persona jovial que se reía de todo. "No le gustaba hablar de la muerte", contó la joven que se encontraba con el resto de su familia a las afueras de Medicina Legal, a la espera de la entrega del cuerpo de José Feliciano.Murió de regreso a casaEl destino también le tenía preparado un inesperado final a Emiliano Jurado, un hombre de 36 años que coincidencialmente, al igual que 'Cheo', pasaba por el lugar y murió a causa de la explosión.Heidy Rojas, cuñada de la víctima, cuenta que Jurado regresaba de su lugar de trabajo, una chatarrería cercana, y se dirigía a su casa. "A él lo llevaron al hospital que queda en Alfonso López, pero cuando llegó allá ya estaba muerto", recuerda la mujer.Este hombre, que se había desempeñado como taxista y panadero, llevaba cuatro años en el negocio de la recolección de chatarra. "El seleccionaba el material y le pagaban al día. Lo poco que se ganaba siempre se lo daba a sus niños. Era muy responsable", cuenta la hermana de su exesposa.Emiliano tenía dos hijos. Un niño de 15 años que justamente cumplía años el mismo día de la muerte de su padre, y una niña de 12 años. Los dos viven con su exesposa, de quien se separó hace algunos años para irse a vivir con sus padres al barrio San Marino."No se ha podido realizar el reconocimiento del cuerpo, estamos a la espera de a qué hora nos lo entregan", dijo Heidy Rojas.Se salvaron de milagro"Mamita, mamita, vámonos ya para la casa ". Esa fue la petición del nieto de María Edilma Montaño, propietaria del restaurante 'Mi Casita'. La mujer accedió y cerró su negocio cinco minutos antes de la tragedia. Esta decisión les salvó la vida. Su restaurante hoy es una pila de cenizas.Doña Edilma, quien llevaba 14 años con su negocio en este punto, cuenta que normalmente cierra a las 3:00 p.m. Pero el martes estaba esperando a una persona para entregarle un dinero, y ésta nunca llegó."Yo me subí a mi bicicleta con el nieto e iba para la casa cuando empezaron a llamarme los clientes a preguntarme que si estaba bien, que el local estaba en llamas", recuerda la mujer.Lo único que espera es que las autoridades le puedan ayudar a rehacer su negocio - del que no quedó nada- ya que no contaba con ningún seguro que la respaldara."Yo espero alguna ayuda para poder seguir trabajando, mi hija estudia en la universidad y de ahí era de donde salían todos los ingresos para la matrícula y para responder por los dos nietos", cuenta doña Edilma entre lágrimas. Sin embargo agradece que no le haya sucedido nada a ella ni a su nieto. "Milagrosamente no nos pasó nada", sentenció."Ese local era mi vida"Similar situación vive Martha Nuñez, arrendataria de la bodega de reciclaje y procesamiento de plásticos 'Coltubos', que también quedó totalmente destruida tras la explosión."Yo llevaba quince años trabajando en esa bodega, esa era toda mi vida", afirma la damnificada, quien agrega que no contaba con seguro y teme por la maquinaria que se encontraba al interior del local, valorada en 150 millones de pesos.De la tragedia recuerda que sonó "como una bomba" y el techo de su oficina le cayó encima. Y lo primero que hizo fue salir corriendo con sus trabajadores para la avenida."Eso es muy duro ver como todo se está quemando", finaliza la mujer que espera con angustia la finalización de las labores de remoción para entrar a su local.En el Hospital Universitario del Valle aún permanecen internados once de los heridos de la explosión. Seis personas se encuentran en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y cinco más en la sala de quemados. El director médico del HUV, Eduardo Cruz, indicó que los más graves tienen pronóstico reservado debido a la gravedad de sus heridas, que son quemadura de grado 2 y 3 de gran extensión y profundidad. En los pasillos de la UCI del centro hospitalario familiares y amigos permanecen a la expectativa familiares y amigos a la espera de noticias sobre la recuperación de los lesionados, que al igual que las demás víctimas, la explosión los sorprendió de manera inesperada.

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