Conozca qué es el 'sexting', una peligrosa forma de practicar sexo

Agosto 06, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Conozca qué es el 'sexting', una peligrosa forma de practicar sexo

Intercambiar fotos y videos eróticos entre parejas puede ser una alternativa para enriquecer la sexualidad. El peligro, sin embargo, es inminente: si se hace público se destruyen vidas, familias.

Se llama ‘sexting’. Es sencillo. Consiste en intercambiar fotos o videos eróticos personales entre parejas a través del celular o el correo electrónico. Se trata de una práctica que viene en auge en el mundo entero gracias a los avances en las tecnologías de las comunicaciones, los teléfonos convertidos en computadores, las redes sociales, el Messenger. Una práctica que puede ser peligrosa pues se corre el riesgo de que alguien haga público el material. Le sucedió a la ex viceministra de Juventud de Costa Rica, Karina Bolaños, quien fue destituida de su cargo por un video que grabó en un hotel. En ropa interior blanca, recostada en una cama mientras abrazaba una almohada, le hablaba a una cámara, le hablaba a su amante. Lo extrañaba. Al parecer, un hacker robó el video de su computador, la extorsionó, lo difundió en Internet, se formó el escándalo. Karina Bolaños no sólo perdió su trabajo. Ese quizá es un asunto menor en todo su drama. La ex viceministra de Juventud padeció una suerte de humillación mundial. Su intimidad fue ventilada en los medios de comunicación, su reputación resultó aplastada. El ‘sexting’ hecho público, lo dice el psicólogo Santiago Rojas, es, también, una forma de violación.Nos vestimos, precisamente, para guardar lo que no queremos que se vea. Vestirnos es encubrirnos. Cuando nuestro cuerpo se exhibe públicamente sin control y todos hablan de él, están pasando por encima de eso que tanto protegemos, ocultamos. Nos violan una y otra vez.Surge, entonces, la sensación de indefensión, surge el odio, el asco, la repulsión contra el victimario. Son sentimientos similares a los que se manifiestan después de una violación carnal. Aquello genera un daño emocional que podría ser fatídico. Algunas víctimas del ‘sexting’ hecho público han llegado a extremos como el suicidio. Existe un caso conocido: Jesse Logan, una joven estadounidense de 18 años, se ahorcó dos años después de que un ex novio difundiera fotografías suyas desnuda.Pero también se destruyen familias. Una adolescente caleña de 16 años fue grabada mientras tenía relaciones sexuales con un compañero de colegio.El video fue transmitido vía bluetooth de celular en celular, en el colegio se hizo famoso en un par de horas, y la jovencita no solo tuvo que retirarse de la institución para esquivar burlas y humillaciones. También decidió irse de casa.En esta ciudad, a propósito, se conocen historias en las que ni siquiera es la pareja la que publica las fotos o los videos eróticos personales. A una presentadora de televisión le sucedió. Después de terminar con su novio, a su nueva pareja le llegaron imágenes en donde la presentadora aparecía sin blusa, sin brasier, en la habitación de un hotel. Por celos, dicen, el despechado ex parejo, decidió publicarlas. La víctima debió hablar con colegas, con directores de medios, para evitar que el escándalo creciera. Su trabajo, también, estuvo amenazado. El ‘sexting’ puede acabar con la vida profesional de muchos. El riesgo no es exclusivo de ministras, actores de cine, modelos. No es extraño, tampoco, que en colegios y universidades circulen videos y fotografías de adolescentes practicando sexo oral o jovencitas en poses sensuales cuyas fotos son publicadas en Facebook y ahí son fusiladas por foristas morbosos. Las nuevas tecnologías, entonces, reemplazaron las cartas con corazones. Las nuevas tecnologías que supuestamente nos acercan, hacen que las relaciones de hoy se sostengan a través de máquinas que a la larga nos distancian, ponen en juego el derecho a la intimidad. El gran riesgo del ‘sexting’ es ese: un click en el icono ‘enviar’ o ‘subir’ implica que una foto o un video íntimo se convierta en información incontrolable, irrecuperable, que podría llegar a manos equivocadas.Podría suceder que la información la reciba nuestra pareja, sí, quizá sea alguien prudente, en quien confiamos, pero podría suceder, también, que se levante de su puesto en la oficina, deje el celular por ahí en el escritorio, suene, alguien lo tome, lo esculque, encuentre el material erótico, lo reenvie para burlarse o quizá para chantajear, ganar un dinero extra. O también puede suceder que las fotos estén en una memoria USB que se queda conectada al computador por descuido y la roben. O que el técnico que arregla el portátil copie la información, la difunda entre sus amigos y estos, a su vez, la sigan replicando.Los riesgos del ‘sexting’ parecen infinitos, sobre todo en Colombia, un país en el que cada minuto se roban tres celulares en las calles. Por eso, dice el sexólogo Luis Alberto Montejo, quien se atreva a practicarlo debe ser consiente del riesgo inminente que se corre, tener claras las consecuencias, saber que en algún momento el material puede llegar a circular en un blog o en las redes sociales. Montejo tiene experiencia en el tema. Por su consultorio han pasado algunas de las víctimas del ‘sexting’ en Cali. Una joven, por ejemplo, que fue drogada, desvestida, grabada, en un caso que más bien tiene tintes de abuso sexual. El video fue puesto en Internet; dos mujeres cuyas parejas viven en el exterior y les han pedido lo que ellos consideran una “prueba de amor”: que se graben teniendo relaciones sexuales con amigos y envíen las imágenes por la web como una manera de excitarse. El ‘sexting’ puede afectar tanto, que la única manera de recuperarse es a través de una terapia psicológica. Luis Alberto Montejo dice que aquellas son formas del ‘sexting’ disfuncionales, dañinas, que atentan contra la autoestima. La víctima se deprime, siente ansiedad, se derrumba. }Pero también esta práctica es disfuncional cuando uno de los miembros de la pareja sólo siente placer sexual a través de ese intercambio de material erótico por el teléfono o el computador y no de otra forma, no con un contacto sexual físico directo, por ejemplo. Es otro de los riesgos de esta manera de expresar la sexualidad que, quien lo creyera, resulta un arma de doble filo: puede destruir matrimonios, noviazgos. Pero puede, también, salvarlos.La otra cara del ‘sexting’Flavia Dos Santos es sexóloga. Flavia Dos Santos habla de ese doble filo del ‘sexting’. Dice que, si se maneja de manera adecuada, si se garantiza que los videos o las fotos íntimas no se difundirán por ahí, “las compartimos juntos, las disfrutamos pero enseguida las borramos para reducir los riesgos”, es recomendable para las parejas. Luis Alberto Montejo lo explica. El ‘sexting’ es una manera de mantener el deseo, fantasear, recrear esas fantasías. El ‘sexting’ es una posibilidad que se tiene para sostener la pasión, o en su defecto, recuperarla. El problema de los matrimonios, dice Montejo, es precisamente ese: no fantasean, se enfrían. Entonces grabarse o tomarse fotos es incluirle un elemento nuevo a la relación íntima, distinto, es jugar como una manera de cambiar la monotonía, despertar un interés dormido, apagado. Claro: funciona con algunas parejas, no en todas. Octavio Giraldo Neira es sexólogo, Premio colombiano de Psicología, Vida y Obra 2012. Giraldo Neira explica que el ‘sexting’, en algunos casos, podría despertar el deseo, pero en otros lo que podría causar es repulsión. Todo depende de los valores y el conjunto de actitudes y creencias de una persona e incluso de una determinada cultura o sociedad, dice. Pero para quienes les funcione, en todo caso, el precio de recuperar o mantener el deseo es bastante alto. Un solo error, incluir por descuido a un destinatario equivocado, podría desatar Troya, acabar la reputación de individuos, familias enteras.Sólo imagine. Sólo piense en hacer un video para su pareja. Entonces usted, quizá, se disfraza, asume otro rol, baila de manera sensual, dice lo que se dice en privado. Y un simple click hace que el video llegue a sus compañeros de trabajo. Imagine. Seis denuncias al mes...El sexting puede tener visos judiciales. En la Unidad de Delitos Informáticos del CTI, en Cali, se registran en promedio seis denuncias al mes de personas que han sido víctimas de material erótico íntimo expuesto en Internet. Por lo general, explica un investigador, prevalecen los casos en los que uno de los miembros de la pareja vive en el exterior y después de la ruptura de la relación, decide hacer público el material erótico. También se dan casos de parejas estables que terminan, y el más lastimado usa las fotos y los videos para publicarlos como una especie de venganza. Generalmente se utiliza un blog o una página de pornografía. Los videos son etiqueteados de manera sugestiva: ‘la más sensual de Cali’, ‘Patricia al desnudo’, ‘la más bella de la ciudad’. Quien publica puede ocultar su identidad con un apodo y si es capturado, no va a la cárcel.Este tipo de conductas delictivas se interpretan como una injuria, artículo 220 del código penal. Ahí dice que quien le haga a otra persona imputaciones deshonrosas, incurrirá en prisión de uno a tres años y una multa de diez a mil salarios mínimos legales mensuales vigentes.Es decir: por los términos de la condena, entonces, le pena no se paga en una cárcel, es querellable. El ‘sexting’ puede arruinar vidas, pero no envía a nadie tras las rejas.Protegerse no es fácil. Depende, en parte, de astucia, malicia, conocimientos en sistemas. Juan Carlos Ávila, un ingeniero experto en seguridad informática, dice que una forma de protegerse ante el ‘sexting’, por ejemplo, es no aceptar proposiciones de personas o de grupos desconocidas en las redes sociales. También activar un antivirus que detecte y elimine software maliciosos que capture la información que guardamos en los computadores, contar con técnicos de confianza para reparar los equipos.En todo caso nada de aquello nos ‘blinda’ contra la posible publicación de esas imágenes comprometedoras . El ‘sexting’ funciona como un secreto. Lo contamos en un acto de confianza, pero en realidad no todos quieren llevárselo a la tumba.‘Sexting’:juegos preliminares Se llama Freddy. Vive en Cali. Le gusta practicar ‘sexting’ con su esposa. Es parte de un juego. Grabarse para después verse en la pantalla, sentirse protagonistas principales de una película erótica. Se trata de una manera de iniciar una relación sexual. Hace parte de los juegos preliminares, el despertar del deseo. Freddy es voyerista. Quien practique ‘sexting’ tiene mucho de aquello: el gusto por contemplar personas desnudas, verse a sí mismo y a su pareja desnudos, para excitarse. Pero hay otra razón para que Freddy practique ‘sexting’ además de iniciar una relación íntima con su pareja. Es, también, una manera de conocer otras personas. En Internet existen decenas de sitios web que permiten interactuar, subir los llamados videos caseros o amateur. Al subirlos, se permite el contacto con otras internautas que disfrutan esta práctica sexual, iniciar otro tipo de relaciones. Freddy también experimenta en video chats, fantasea con esto o aquello. Fantasear como una manera de asegurar que el deseo no se extinguirá. Es una de las principales motivaciones del ‘sexting’.Tenga cuidado con sus fotos en FacebookNo importa si su cuenta de Facebook está restringida a sus amigos cercanos. Entrar ahí, hackear la información, es cuestión de segundos. Los pasos son sencillos: buscar a la víctima, oprimir control más click en enviar mensaje, introducir enlaces, un par de códigos que preferimos no revelar en este informe. De esa manera, así su perfil de Facebook sea privado, el hacker puede manipular sus fotos, comentarlas incluso, copiarlas, difundirlas, manipularlas.De ahí que se debe tener especial cuidado con las fotografías que los hijos suben a la red. Los pedófilos, advierten las autoridades, están al acecho. Cualquier imagen en un vestido de baño de una adolescente podría ser utilizada para promocionar sitios de pornografía infantil, por ejemplo.Y cazar al responsable es casi imposible. “Es muy difícil establecer algún tipo de responsabilidad en estos casos, ya que cada persona es responsable de lo que suba a su red social. Los portales web o blogs pueden implementar muchas formas de seguridad para impedir el copiado de una determinada imagen, pero: ¿quién puede ante un pantallazo o el llamada Print Script?, se pregunta un investigador de la Unidad de Delitos Informáticos del CTI en Cali. Por eso, antes de publicar una foto personal en Facebook o Twitter, hay que hacerse una pregunta: ¿podría llegar a perjudicarme a mí o a mi familia? Otra recomendación: jamás, jamás, envíe fotografías, datos o videos personales a personas o grupos desconocidos en la red. Así como los pedófilos, los ladrones de cuentas bancarias también están al acecho.

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