Conozca los siete principios que rigen la inteligencia afectiva

Conozca los siete principios que rigen la inteligencia afectiva

Septiembre 20, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Conozca los siete principios que rigen la inteligencia afectiva

Para evitar problemas como la depresión, la persona debe saber aceptar las emociones y controlarlas.

Saber aceptar las emociones a las que diariamente estamos expuestos y aprender a manejarlas, resulta ser el mejor antídoto para evitar problemas como la depresión o la irritabilidad. Este planteamiento se hace a través de las páginas del libro ‘Inteligencia afectiva’ del sicólogo Andrés Osuna Arciniegas, lanzado recientemente al mercado colombiano y donde también toca, entre otros temas, el afecto y su historia, las implicaciones de la cultura de la negación y el castigo afectivo y el crecimiento de las relaciones. “Aprendemos a sentir, como lo hacemos cuando aprendemos a caminar o restar. Cuando sentimos de manera equívoca pagamos el precio con depresión, angustia, preocupación o irritabilidad, y cuando llegamos a ese punto de incapacidad emocional es porque nos falta destreza emocional y afectiva”, explica Andrés Osuna. Y para llegar a una inteligencia afectiva, Osuna sugiere aplicar estos siete principios: 1. Conducción emocional Primero hay que empezar por reconocer, de manera consciente, cómo cada persona experimenta y reacciona ante las distintas situaciones para saber conducirlas. La idea es que cada persona identifique aquello que le afecta y logre transformarlo en algo positivo: por ejemplo, transformar la ira en calma, la tristeza en alegría, el temor en seguridad, la inseguridad en logro y el cansancio en entusiasmo.2. El cerebro como instrumento. Recuerde que el cerebro es un órgano construido para producir información basándose además en la información que recibe. Pero muchas veces sucede que las personas tienen ideas equivocadas, y como piensan de manera errónea, creen que todo es como ellas lo conciben. Lo importante es tener información que sea útil y saberla utilizar. 3. Ideas vitales Cada vez que una persona utiliza su cerebro, cada pensamiento tiene una carga emocional que produce una reacción fisiológica. Si los pensamientos que se producen son de corte negativo estos vienen acompañados de cortisol, un tóxico que viaja por la sangre y los sistemas de las células, esto crea síntomas fisológicos que finalmente se somatizan o manifiestan en molestias corporales. 4. El amor como principio sobrenatural El afecto es el principio de todo y un resultado de ello es el amor, que debe convertirse en un principio que rija nuestra vida. Esto quiere decir que así tengamos una diferencia o una discordia con alguien nunca debemos cortar el afecto hacia el otro; por el contrario, se debe mantener el proceso afectivo. 5. Decisión activa en una relaciónEn las relaciones es usual llegar a un punto donde todo es casi que automático y raya en la monotonía. La mejor decisión es no esperar a que ocurran o lleguen las cosas, sino llegar a decisiones activas. Lo mejor es tomar riendas al tener claro qué se quiere en la relación afectiva con la pareja, la familia o los compañeros de trabajo y emprender actividades que lo conduzcan a eso que usted quiere. 6. CorrecciónEs más fácil corregir que no equivocarse. Muchas veces las personas dejan de hacer o poner en marcha planes para su vida por el simple temor al fracaso y, por ese motivo, se quedan estancadas o en las llamadas zonas de confort. Permanecer ahí puede generar rencor ante el hecho de no hacer lo que tanto se ha soñado. Por ese motivo, también es importante reconocer las equivocaciones para generar progreso. 7. Pensamiento y comunicación afectivo-efectivaEl uso de la palabra siempre afecta las relaciones pues hay palabras que hieren e indiscutiblemente afectan en el diálogo. Por eso, piense muy bien antes de hablar.La memoria afectiva El sicólogo Andrés Osuna dice que la inteligencia afectiva se forma desde que se tiene memoria, lo cual se da a partir de los 2 años de vida. “Los niños exportan reacciones de modelos que ven en el entorno como las de sus padres”. Argumenta que cuando termina el desarrollo del cerebro (hacia los 16 ó 18 años), el proceso de aprendizaje emocional se hace de manera autónoma y es común que la persona siga con los hábitos aprendidos en la infancia. “Por ejemplo, si en la infancia aprendió la fobia a los perros ésta se instaura en la memoria emocional y asocia a los perros con el miedo, y si la persona no maneja la situación con destreza emocional, la fobia sigue”.

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