Conozca los problemas que tienen al tránsito de Cali moviéndose a trancazos

Noviembre 20, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Luiyith Melo García, reportero de El País.
Conozca los problemas que tienen al tránsito de Cali moviéndose a trancazos

En la Autopista Sur con Calle 26 se forma uno de los mayores nudos de tráfico a horas pico, cuando los vehículos tratan de bajar por debajo del puente para desembocar en la Calle 26, hacia el norte, porque el puente no tiene orejas de retorno.

La solución integral al lío de movilidad aún no aparece. 200 mil caleños usan bicicleta y no hay ciclorrutas. Sobra el 50% de los taxis, faltan rutas alimentadoras del MÍO y las vías y el control de tráfico son deficientes.

Alberto Orjuela iba el pasado jueves (día sin carro en Cali), por la troncal de Aguablanca, en medio de una horda de ciclistas que salen con el sol desde ese rincón de la ciudad a ganarse la vida. El suyo es un velocípedo con dos espejos retrovisores y parrilla trasera, de los que ya no se consiguen hoy. En la parrilla transportaba dos largas lámparas de sodio que destellaban en la vía. Las había bajado del cielo raso de su casa –dice- para venderlas en el centro por $15.000 porque no tenía nada que comer. “Mi mujer está así”, exclama, y hace un gesto redondo sobre su vientre. El hombre tiene 52 años, pero parece de 60. Vive en Villablanca y dice que debe cuatro meses de arriendo. Esta semana salió a vender las lámparas, (¿quién sabe qué más habrá salido a vender otras veces?), porque no consiguió dónde pegar ladrillo, que es lo que sabe hacer. El velocípedo sería lo último que vendería -se adivina- por la manera como se aferra a sus manubrios: igual que la cadena con la que lo asegura cuando se baja de él.Al lado de Alberto se ‘mueven’ otros dramas. En medio de ese lote de ciclistas, va un hombre con una carreta enganchada a la cicla como un vagón. Está embadurnada de restos de mezcla seca. Va para alguna construcción. Más atrás lo sigue una carretilla halada por un caballo y montada por dos hombres. El que lleva las riendas tira de ellas a ritmo de rap, porque va rapeando (como ahogando penas), algo de Eminem o de Lil Wayne. Otros hombres, de todas las edades, van en sus ciclas, algunos ataviados con camisones azules que tienen estampados en pecho y espalda los nombres de talleres de mecánica, no importa que se vean sucios, porque así es el trabajo.Es una gran masa humana que se mueve en bicicleta a 15 kilómetros por hora, como una ola gigante que se forma en Aguablanca y va a morir a mil playas en el resto de la ciudad.Son 200.000 caleños que tienen la bicicleta como su medio transporte. No tienen moto y no disponen de $3.000 pesos diarios para movilizarse en bus. Viven del rebusque. Sin embargo, son casi la cuarta parte de la gente que se mueve cada día por las calles de Cali.Su principal dificultad es que no tienen ciclorrutas o vías especiales para transitar, porque si las hubiera sería mejor para todos. Para ellos, porque no tendrían que zigzaguear entre los carros exponiéndose a ser atropellados. Y, para el tráfico de la ciudad, porque sería más fluido y habría menos accidentes. El día sin carro fue la excepción, ya que los ciclistas tenían las vías sólo para ellos. Así que la falta de circuitos urbanos de ciclorrutas --como el que debería existir del oriente al centro de ciudad--, es un primer ‘drama’ para la movilidad de Cali.Atizando el caosUn segundo lío lo ‘aceleran’ los motociclistas. Ese mismo jueves, Herney Bejarano fue sancionado por los agentes de Tránsito, porque no acató la orden de dejar la moto en casa. “Es mi medio de trabajo”, se quejaba. Lo mismo dirían unos 300 mil motociclistas que saturan cada día las vías de Cali. Lo peor es que el 90% de ellos no respeta las normas de tránsito, según estimativos oficiales, y eso agudiza el caos de tráfico. Incluso, según el Fondo de Prevención Vial, la mayoría no sabe comportarse en las vías y desconoce muchas normas de tránsito porque no ha hecho curso de conducción. De hecho, Herney aprendió en la calle y consiguió el pase.Al lado de las motos, que crecen a razón de 30.000 por año, el ingreso de 12.000 vehículos particulares anuales, aportan más problemas a la movilidad. El 34% de los caleños se mueven en estos dos modos de transporte. Un tercer problema proviene del transporte público colectivo de pasajeros. Mauricio Vásquez, coordinador del programa Cali Cómo Vamos, dice que aunque hoy el 23% de los ciudadanos se mueve en el MÍO y el 29% en los buses y busetas tradicionales, hay muchas deficiencias en el transporte público que afectan la movilidad de los caleños.En el MÍO, las rutas alimentadoras son insuficientes porque hay muchos sectores sin conexión con el sistema principal; las frecuencias de rutas troncales como la T31 son muy irregulares, pueden demorar 20 minutos o pueden pasar tres articulados seguidos, y se generan congestión en buses y estaciones. “La incapacidad que ha existido para empoderar este nuevo sistema y desmontar las rutas de buses, busetas y colectivos será recordado como el gran lunar tanto en la gestión de Metrocali como en la Secretaría de Transito”, señala el último informe de Cali Como Vamos.Paralelamente, la mancha amarilla de taxis se extiende por la ciudad, generando líos de tráfico. Se cree que aquí hay 20.000 taxis (incluidos los piratas), cuando no se requieren más de 8.000.Un cuarto problema tiene que ver con la infraestructura vial urbana. Aunque la Administración se propuso recuperar 250 kilómetros de calles principales y secundarias, lo cierto es que haría falta otro esfuerzo similar para poner al día la malla vial de Cali. Hoy, el 42% de los caleños se declara insatisfecho con el estado de las vías y otro 40% las ve regular.Además, hay puntos críticos donde se forman nudos de tráfico como la Calle 5 con Carrera 80, la Autopista Sur con Calle 26 y la Transversal 29 con Autopista Sur, porque las soluciones viales son insuficientes (faltan puentes o hay puentes sin orejas para hacer los retornos).El quinto problema es el control del tráfico. La falta de guardas de tránsito es un problema crónico y haría falta duplicar el número actual para llegar siquiera a 500 unidades, a fin de obtener un mínimo manejo de la ciudad. Según expertos, tampoco se ha logrado interconectar en red todo el sistema de semáforos, para tomar decisiones de manejo de tránsito en tiempo real y para hacer una planeación global e integral del tránsito con modelos sistematizados de flujo de vehículos.El ingeniero de Tránsito Jairo Gómez, indicó que en Cali hay 400 intersecciones semaforizadas, el 95% de las cuales funcionan bien, pero hay un déficit de 60 intersecciones por semaforizar. “Hoy estamos colapsados en la Avenida Simón Bolívar porque el desarrollo del Valle del Lili es impresionante y no tiene vías de acceso y salida”, dijo Gómez.A todo lo anterior se suma la falta de planificación de las obras (las megaobras y las del MÍO, entre otras) que tienen colapsada la ciudad, y la ausencia de planes de manejo de tráfico adecuados para evitar cuellos de botella como el que se forma en la Autopista Sur con Transversal 29. Y la apertura de una vía clave como la Troncal de Aguablanca, con tramos sin terminar y con todo el espacio público, peatonal y ciclorrutas por hacer. En este contexto, la cultura ciudadana de conductores de vehículos públicos y particulares, de motociclistas, ciclistas y peatones refleja todo tipo de faltas y ante las deficiencias de control y regulación la máxima parece ser: sálvese quien pueda.Cifras de la movilidadSegún la encuesta de percepción de cómo va la movilidad en Cali, el 23% de los ciudadanos se moviliza en el MIO. El año pasado era el 12%.El 34% va en autos particulares y en moto. El año pasado era el 39% según la encuesta, pero por el margen de error se cree que se mantiene estable.El 13% se moviliza a pie o en bicicleta. El año pasado era el 16%El 29% viaja en el transporte público tradicional (colectivos y buses) y en taxis. El año pasado era el 33% .Para el 54% la demora para llegar a su trabajo o estudio aumentó este año.

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