Conozca las estrategias para tener más doctores en Colombia

Enero 22, 2017 - 12:00 a.m. Por:
María Teresa Arboleda Grajales | reportera de El País
Conozca las estrategias para tener más doctores en Colombia

Según un estudio de   la Universidad Nacional  sede Bogotá  para Colciencias, Colombia está rezagada en la cantidad  de doctores, aquellos que  cursan el último escalón de la educación superior, conocido como doctorado o PhD.

El asunto reviste gran  importancia, porque  estos profesionales se dedican, en gran proporción, a la investigación y al desarrollo, y contribuyen en la solución de problemas en todas las áreas del conocimiento: ciencias naturales, sociales, agrarias,  salud,   tecnología... 

“Colombia se beneficia de su trabajo  en la medida en que puede valorizar sus recursos y no solo  exportar las materias primas, o contribuir en labores de estudio y conservación de nuestra rica biodiversidad, por ejemplo.  El  retraso se refleja en  que en  2014 las exportaciones de manufacturas de alta tecnología del país correspondían apenas a  un poco más del 1% del total de dichas transacciones”.

Así lo afirma  Alexánder Gómez Mejía, doctor en ingeniería mecánica, quien coordinó la investigación ‘Aportes para la construcción de una política pública para la formación doctoral en Colombia’, durante 2015.

Los datos analizados cobijan desde 1996 hasta 2015, y sitúan a Colombia muy por debajo en la cantidad de doctores, con 154 por millón de habitantes, con respecto a la media que registra Latinoamérica y el Caribe, que es de 538. Estos valores  corresponden a  2010 para poder hacer las comparaciones para el mismo año con otros países y regiones, según la información disponible y publicada.  

Para el mismo año, Argentina superaba a Colombia con cerca de 840 investigadores por millón de habitantes, Brasil tenía 700 y México, 400. 

Pero  países como Guatemala (27), Panamá (38), Paraguay (140) y Bolivia (138), tuvieron  indicadores menores que Colombia.

Para  el doctor Gómez,  formado en Alemania, la deficiente financiación del sistema de ciencia, tecnología e innovación, CTI, en el país y la inexistencia de un equilibrio en los recursos destinados a proyectos y programas doctorales, son obstáculos  para consolidar el sistema nacional de formación doctoral. 

Pero el problema no es exclusivamente económico, porque los generosos recursos del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías no han sido, en general, bien invertidos. Esto implica que también se requieren sistemas reglamentarios y de gestión bien estructurados, enfatiza el profesional de la Universidad Nacional.

Considera, además, que el tema compete a muchos actores y que el papel principal lo ha cumplido hasta la fecha Colciencias, pero su presupuesto, que siempre ha sido muy bajo, es dependiente de la coyuntura política y económica y ha disminuido en los dos últimos años. Pero se requiere de una decisión política de Estado, que le apueste recursos a la  CTI para su financiamiento, y que logre incentivar e integrar el apoyo del sector empresarial e industrial también.

Cabe resaltar que mientras en Colombia se invierten US$14,97  por habitante al año en investigación y desarrollo (I+D), la media en América Latina es de US$74,93; la mundial es de US$194,47 y en los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde, es de US$933,91, según datos en 2014 del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología, la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericana e Interamericana y el Banco Mundial.

 En cuanto a la inversión en I+D respecto al PIB, mientras que los miembros de la Ocde dedicaron un 2,4 %, la media mundial fue de 1,8%; en Latinoamérica, de 0,74%, y Colombia invirtió 0,22 %, para el mismo 2014.

Se menciona a  la Ocde porque es  un referente importante por las actividades que adelanta Colombia  para ingresar a este organismo y es un “referente internacional de primer nivel con el que es necesario compararse”, aclara el investigador.

Propuestas para mejorar

 La investigación plantea soluciones para aumentar la cifra de PhD, como el fortalecimiento de la infraestructura física que pueda ofrecer servicios de laboratorios comunes para muchos investigadores y sus grupos. Asimismo, evitar la dispersión (o atomización) de los recursos en pequeños proyectos para que cada grupo adquiera a lo sumo uno o dos equipos o algo de instrumentación científica, y desarrollar, en cambio, infraestructura común de laboratorios (co-laboratorios) que le presten servicios a muchos usuarios.

Con esto se evita la duplicidad de esfuerzos e inversiones y se pueden garantizar servicios con certificación de calidad para todos.  Esta estrategia se puede replicar en muchos otros aspectos, como en la administración y gestión de los propios programas de doctorado y los proyectos de investigación asociados, para los que se pueden desarrollar sistemas de información modernos, software y otras soluciones comunes para todos los programas a nivel nacional.

En las propuestas  está invertir crecientemente  la financiación de becas doctorales en todas las áreas del conocimiento y programas especiales de doctorados con la industria. 

Se deberían garantizar niveles de inversión para ello entre $1 y $1,5 billones  al año en 2020 para alcanzar los niveles promedio de América Latina y el Caribe e inversiones mucho mayores si se quieren alcanzar las metas de ‘Colombia, la más educada’.

Estas soluciones  fueron presentadas a Colciencias y se han usado (entre muchos otros insumos) en la formulación que han hecho esta y otras entidades nacionales del documento Conpes ‘Política pública de Ciencia, Tecnología e Innovación. 2015-2025’. 

Para  el docente Gómez, las sugerencias sí son realizables. “El  país ha hecho esfuerzos y ha recogido experiencias valiosas. Los recursos que se liberen de la guerra pueden destinarse a estas labores.  Creo que la financiación de becarios es el principal obstáculo, porque se requiere dedicación de tiempo completo para estudiar  un doctorado. Se ha ido superando la idea de que son difíciles o abstractos y distantes del mundo profesional y aplicado. Ya en el segundo semestre de 2015 contábamos  con 5377 estudiantes matriculados en programas de doctorado. Es una cifra aún incipiente, pero debemos ser optimistas  si observamos la curva de evolución que hemos tenido”.

El investigador Alexánder Gómez asegura que es optimista en que se logren encaminar y aprobar políticas y recursos antes de que termine el actual Gobierno, y que se dejen bases sólidas para continuar en el siguiente.

Por otro lado, resalta el  compromiso de las universidades públicas para permitirles a los  docentes su formación doctoral, lo que ha representado un gran esfuerzo financiero, que el Gobierno  no ha compensado. Se ha mejorado la cualificación de los profesores; se ha invertido muchos recursos  en ello; se ha incrementado el valor de la nómina, pero no se ha aumentado  correspondientemente la base presupuestal. 

Las  principales universidades privadas también  han realizado esfuerzos  en la contratación de docentes-investigadores con formación doctoral, pasos que siguen varias privadas regionales. Necesariamente estos esfuerzos se reflejan en sus procesos de acreditación institucional y en su  calidad académica.

Doctores para la empresa

Respecto a la recomendación de  incentivar el vínculo entre universidad e industria, el  rector de Univalle, Édgar Varela Barrios, estuvo de acuerdo con que Colombia tiene que empezar a abrirse a los doctorados de empresa, que   impactan  directamente  la calidad de la  producción y  la innovación y que pueden tener financiación empresarial o  de particulares. Al decir  que la  Ley 30 (de 1992 del Congreso) ha sido restrictiva, pues no incluye los doctorados empresariales,  se mostró optimista por el programa ‘Colombia Científica’, que empieza este año, y contempla becas para maestrías y doctorados en el exterior. 

Pero si  bien los recursos económicos  cuentan,  hay algo más que  está en el meollo del asunto y es la  cuestión cultural, que  está en la mente de los colombianos,  opina el Ph.D Mauricio Cortés, director de la Oficina de Planeación de la Javeriana Cali. 

Para el profesional, “el comienzo de la solución ya empezó a darse y es muy sencillo y complejo a la vez: Ponerse manos a la obra.  Empezamos  a desatrasarnos más tarde que otros países latinoamericanos. Tal vez por la relativa poca importancia que le dimos y le damos al conocimiento en la sociedad”.Oferta y requisitosPara hacer  un doctorado se requiere  “amor por el conocimiento, capacidad para  persistir, trabajo,  conocimiento y experiencia  (en pregrado o maestría) del  campo del conocimiento que  persigue, recursos y dedicar  3 o  más años a investigar”, sugiere el doctor Mauricio Cortés, de la  Javeriana Cali. Allí se  oferta Ingeniería,  Psicología y  Ciencias Económicas y de la Gestión. El costo por semestre oscila entre $12´269.000 y $15´173.000. Universidad  de San Buenaventura: tiene en  Educación ($9.278.000 el semestre) y Psicología ($9.800.000). Univalle: se aproxima a los 25 programas. El semestre en salud cuesta 7.5 s.m.m.l.v, en ciencias del mar, ingeniería y administración, 10 s.m.m.l.v. Icesi:  Economía de los Negocios. Autónoma  de Occidente: Ingeniería (10 s.m.m.l.v.)

 DemandaEl análisis también hizo estimaciones de la cantidad de doctores año a año hasta el 2025  y las proyecciones de los recursos financieros necesarios.  En relación  con las  necesidades,  Colombia requiere  doctores en energías renovables, biotecnología, seguridad alimentaria  y TIC. También ofrece grandes perspectivas el trabajo para el uso de los productos naturales que ofrece la  rica biodiversidad colombiana (en aplicaciones farmacológicas y otros como alimentos y cosmética, por ejemplo). En las  áreas  de la salud también hay un gran potencial, pues el país es referente a nivel internacional. 

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