Conozca las claves para ser buenos padres

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La psicóloga Annie de Acevedo ofrece consejos para poner en práctica en la difícil tarea de educar a los hijos de hoy.

Conozca las claves para ser buenos padres

Junio 30, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

La psicóloga Annie de Acevedo ofrece consejos para poner en práctica en la difícil tarea de educar a los hijos de hoy.

[[nid:438453;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/06/buenos-padres-734.jpg;full;{ Según múltiples estudios, los niños que viven con un buen padre se sienten más seguros física y moralmente. Foto: Elpais.com.co}]]

Que los hijos son una bendición, eso nadie lo niega. Sin embargo, los bebés  no vienen con manual y es por eso que muchas veces los padres experimentan la sensación de que no están haciendo las cosas bien. Lea también: Expertos indican los siete errores más comunes que cometen los padres

Según el libro ‘El secreto de los buenos padres’ (editorial Grijalbo), de la psicóloga Annie de Acevedo, “los padres son los pilares de la crianza y su participación será definitiva para el éxito y la felicidad de los hijos”. 

En su libro, la actual directora del KSI Centro de Aprendizaje y Psicología ofrece algunos consejos y reflexiones para educar hijos felices. A continuación les ofrecemos un adelanto de algunos de ellos.  

Pero primero lo primero. ¿Qué es ser un buen padre?

Es aquel que hace presencia y participa con entusiasmo en la crianza de los hijos. Pasa tiempo a solas con ellos y por lo tanto los conoce. Sabe cómo es cada hijo y cuáles son sus intereses, pasiones, fortalezas y debilidades. También les demuestra amor, ya sea con palabras, gestos o acciones. 

Un buen papá  también comprende que es necesario formar un frente unido con su pareja, se apoyan y jamás se desautorizan o humillan delante de los hijos. Por el contrario, muestra límites claros con amabilidad y fuerza. 

  Según múltiples estudios, los niños que viven con un buen padre se sienten más seguros física y moralmente, rinden más en el colegio y tienen un mejor autoestima que aquellos que crecen sin la compañía paterna. 

Ahora sí, cinco consejos para poner en práctica: 

“Educa a tus hijos con un poco de hambre y un poco de frío” es una frase del filósofo chino Confucio,  que bien describe la forma de criar a los hijos, pues por mucho amor que se quiera demostrar, no se puede compensar por el tiempo que en ocasiones se resta,  con una extrema complacencia o una excesiva protección y control. 

Amar demasiado hace daño cuando los padres educan con alguna de las cuatro características del amor exagerado: la sobreprotección, la permisividad, el rescate y el control excesivo. 

Los límites son las reglas que el niño debe cumplir en casa. Es importante inculcarles el sentido de la responsabilidad y que todo acto tiene consecuencia a corto o largo plazo. A los niños hay que darles herramientas para que aprendan a tomar decisiones, para que se empoderen sus vidas y sean autónomos, capaces y respetuosos.

 Para un buen desarrollo emocional, se requiere la posibilidad de un buen futuro, basado en experiencias del presente. ¿Cómo comunicar el optimismo?

Se debe ante todo conocerse bien como ser humano y adquirir confianza en lo que hace. Entender y expresar un amor firme, pero siempre amable, implica una exigencia clara que lleva a objetivos bien definidos. 

Es necesario dar la oportunidad de cometer errores y aprender de ellos. Nada de rescates innecesarios, pues esto lleva a una sobreprotección que los debilita e invalida. 

 Dentro del proceso de autoconocimiento se debe tener en cuenta prioridades que se manifiesten en reglas claras en el hogar, que permitan el orden y la congruencia, es lo único que ayuda a contrarrestar el caos. 

Será necesario el convencimiento total de que no quiere ser víctima ni victimizar a sus hijos. Para esto hay que crear un marco de referencia que se entienda que para ganar hay que perder y que no existen fracasos, existen resultados. 

  El  optimismo se desarrolla en la medida en que se acepten las diferencias y la tolerancia, se aprenda a manear la rabia y la frustración, aceptando que la perfección no existe. El sentido del humor y la flexibilidad también son esenciales para contrarrestar el pesimismo.

Los niños imitan a sus padres, aprenden lo que ven y luego lo repiten.  Por lo tanto, las siguientes conductas son indeseables: 

-Padres borrachos, aquellos que toman con frecuencia y en la casa. Las estadísticas muestran que por lo menos la mitad de los niños entre los 10 y 14 años han visto a sus padres ebrios, lo cual aumenta la probabilidad de que tomen en el futuro.

 -Especialmente las madres deben evitar hablar de dietas o de lo feas que se sienten, sobre todo alrededor de las niñas. Si se  tiene un hijo subido de peso, no se le debe hacer sentir avergonzado, se le deben enseñar mejores hábitos alimenticios. 

  -Mostrar afecto de pareja es bueno hasta cierto punto. A los hijos les agrada ver que sus padres se quieren, pero les incomodan las muestras de afecto exageradas. 

- No chismosee o diga mentiras. No es un buen ejemplo. 

 -Si fuma, no lo haga delante de ellos, pero tampoco lo niegue. Explique que es un vicio del cual usted no se siente orgulloso. 

Los niños entre 12 y 36 meses deben dormir de doce a catorce horas para mantenerse alerta y disponibles para el aprendizaje. Un sondeo demostró que a los más pequeños les hacen falta  dos horas de sueño a la semana y a los mayores, casi cuatro. 

El sueño es vital, pero se le da poca relevancia. A los niños con falta de sueño les va mal en el colegio, no son capaces de rendir adecuadamente y tienen problemas de comportamiento. Lo que tienen muchos niños no es déficit de atención, sino un sueño insuficiente. 

Su hijo necesita dormir bien por lo menos nueve horas, ojalá diez. Además, las parejas con niños que se despiertan en la noche y se pasan a la cama de los papás son menos armónicas. 

No impulsa a la acción positiva, al contrario, genera rabia, deseos de venganza o de hacer  lo opuesto. Cuando se cantaletea en exceso se pierde el mensaje, se gastan las palabras, se pierde credibilidad y se debilita una relación afectiva. 

Es una contraproducente estrategia de disciplina. Se usa por algo que se hace mal y al criticar la conducta o a la persona se le hace sentir débil y con menos control. 

Para aprender se necesita repetición. Se dice que para que el cerebro grabe cosas debe oírlas por lo menos veintiún veces de manera constructiva y esporádica. El humor es una mejor alternativa. 

Nota: Recuerde que cometer errores en la crianza es normal. No existen padres perfectos. 

Lo ideal es tener la meta de crecer cada día.  Al hacer conciencia de los errores se puede aumentar la calidad de vida de todos y asegurar un futuro mejor. 

¡Recuerde que tampoco hay hijos perfectos! No pretenda tenerlos.

Secretos de las mamás Quiere  incondicionalmente  y expresa su amor de tal manera que lo  reciban.Supervisa  sin controlar.Da todo  lo que necesita, pero no todo lo que piden. Reparte  su tiempo para que cada hijo pueda pasar un rato a solas con ella. Dice ‘no’  cuando es preciso, es decir, pone límites cuando lo considera necesario. Forma  una alianza con el padre alianza para formar un frente unido ante los hijos. Permite  cometer errores para que desarrolle responsabilidad. Aprende  a escuchar más y a hablar menos. Ve los defectos  de sus hijos, mas no juzga sino que guía por el camino correcto.  Sabe el impacto  que tiene en la vida de sus hijos y por eso actúa con prudencia  y respeto.  Estimula  y apoya los esfuerzos.  
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