Conozca la familia caleña que 'adoptó' a los recicladores de la ciudad

Conozca la familia caleña que 'adoptó' a los recicladores de la ciudad

Mayo 24, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Leidy Tatiana Oliveros Múnera | Especial para El País
Conozca la familia caleña que 'adoptó' a los recicladores de la ciudad

La familia Mondragón, desde hace año y medio, saca parte de su tiempo para escuchar las necesidades de los recicladores y recordar, a su lado, el valor de la amistad.

La familia Mondragón, desde hace año y medio, saca parte de su tiempo para escuchar las necesidades de los recicladores y recordar, a su lado, el valor de la amistad.

Encontrar a un niño de 10 años con la mirada perdida y en sus manos una botella de pegante para drogarse fue la escena que conmovió a los miembros de la familia Mondragón Chávez, el último sábado de enero de 2015, cuando pasaban a orillas del río Meléndez, cerca al Parque de Multicentro. El mismo día y ahí mismo vieron a otras decenas de personas, unas 70, sacando de la basura sobrados de comida para alimentarse. Y eso los estremeció.

Lea también: Descubra la 'magia' de una granja en Cali que le cambió la vida a 20 caleños

Entonces desde ese día empezaron a soñar en la forma de ayudar a los recicladores de Cali.

Desde hace cinco años, la familia Mondragón Chávez, conformada por los ingenieros industriales Enrique Mondragón y Martha Chávez, y sus tres hijos: Andrés Felipe, Juan Pablo, y Josué Daniel, habían conformado una fundación –Misión y Visión Familiar- para hablar de temáticas como la vida familiar en empresas y centros educativos; a partir de su intención de ayudar a los reclicladores integraron ese propósito a la fundación.

El  encuentro inicial con los recicladores no fue nada fácil, recuerda Martha Chávez, al contar del primer día en que fueron a ofrecerles sándwiches y sonrisas.

Al decir ‘buenos días, ¿cómo están? solo tuvieron como respuesta ¿Y a ustedes qué les importa? ¿Vienen del Gobierno, de alguna iglesia? ¿O a comprar reciclaje? “Nosotros simplemente sonreímos y les dijimos: No venimos a comprar nada, solo queremos compartir con ustedes”.

A partir de ese momento se propusieron formar con ellos  un fuerte lazo de amistad para así poder conocer sus necesidades y encaminarse a lograr un impacto real de transformación en la vida de  las cerca de  250 personas que conforman las 45 familias recicladoras que, al sur de la ciudad, trabajan con la fundación.

Así entonces, todos los sábados, los cinco integrantes de la familia empezaron a llevarles  comida para compartirles  y dialogar con ellos sobre sus vidas. Siempre en horas de la mañana. Mientras los recicladores realizaban sus quehaceres  en el parque de Multicentro, Martha les enseñaba a los niños a leer, escribir, colorear.

También les hablaba sobre  valores como  la honestidad y el respeto. Sin embargo en la actualidad no han podido continuar  con esa labor porque los residentes de la zona no  quisieron que los recicladores siguieran más en el parque.

“Ellos (la familia) nos han apoyado y ayudado, nadie hace nada por nosotros. No solo nos importa lo que nos traen de comida, sino la amistad sincera que nos brindan”, cuenta la recicladora Martha Isabel Chacón.

Desde el 2015, la familia Mondragón Chávez les organiza además un evento especial: ‘La Fiesta que Transforma’. En un lugar al aire libre  donde replican el modelo de un centro comercial, los recicladores tienen la experiencia de ‘comprar’, con billetes de monópolis,  ropa y calzado, comida, mercado, entretenimiento.

Lo único simulado allí es el valor de los billetes, porque todos los elementos son donaciones dispuestas para ellos. Para la primera y segunda fiesta, realizadas en abril y diciembre del año pasado, asistieron 125 y 165 familias, respectivamente. Este año, el evento que se celebró en el parque Capri, congregó a otras 190.

Desde hace año y medio la familia Mondragón recorre la Avenida Pasoancho todos los sábados durante cinco horas: de 9:00 a.m. hasta las 2:00 p.m.. En ese tiempo visitan a las familias recicladoras en cada estación donde trabajan. Y allí comparten con ellos aguadepanela y un sándwich. Además de las habituales conversaciones.

Ver a John Edwin, a María, a Marta, a Jackson, a Magarto y a los 3.600 recicladores que hay en Cali luciendo uniformes personalizados,  y recibiendo un trato cordial de la gente, que los saluden y entiendan la labor tan importante que hacen por la ciudad, es el  sueño que ahora tiene la familia Mondragón. 

“Ningún dinero del mundo se compara con el gozo de ver una familia de estas y tener su amistad”, dice Enrique Mondragón, quien asegura que los lazos que ahora los une cada día son más fuertes.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad