Conozca la Cali del siglo XX a través de su arquitectura

Conozca la Cali del siglo XX a través de su arquitectura

Marzo 14, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Por Ricardo Moncada Esquivel | Periodista de Gaceta
Conozca la Cali del siglo XX a través de su arquitectura

La casa Domínguez está ubicada en la parte alta de la colina de San Fernando. Esta casa fue construida en 1937 por el ingeniero Jorge Domínguez.

Los arquitectos Pablo Buitrago Gómez y Pedro Gómez Arango, de la Universidad del Valle, investigaron las casas modernas y la arquitectura de autor que reflejaron el devenir de la ciudad en el Siglo XX.

Con poco más de siete décadas de haber sido construida, la casa Domínguez, ubicada en la parte alta del barrio San Fernando, fue llamada algún vez “la residencia más fea de Cali”. Su arquitectura, basada en la geometría simple y pura, desafió los moldes que establecía entonces la arquitectura republicana y colonial con sus formas imponentes y ricos ornamentos. Era, sin duda una casa moderna. Y aún lo es.Esta residencia ‘sanfernandina’, construida en 1937 por el ingeniero Jorge Domínguez, dominada por una voluminosa forma cilíndrica junto a una torre de forma rectangular y ventanales con barrotes a modo de retículas, es uno de los ejemplos de la investigación ‘Casas modernas Cali 1936 – 1972’, de los arquitectos Pablo Buitrago Gómez y Pedro Gómez Arango, de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle.Parte de este trabajo se expone en la sala ‘José Celestino Mútis’ de la Biblioteca central de dicha entidad. Su propósito es documentar una serie de casas de familia construidas en ese periodo del Siglo XX y que reflejaron la dinámica social, histórica y cultural que vivía la ciudad, pero que además propusieron otras maneras de habitar los espacios domésticos y su relación con el entorno.Estas casas, levantadas a pedido de sus dueños, fueron diseñadas por varias generaciones de ingenieros y arquitectos, locales y extranjeros, quienes tuvieron la libertad suficiente para innovar en los diseños, adaptar las tendencias mundiales a las necesidades locales y utilizar las nuevas tecnologías y materiales que surgían para el diseño y la construcción. Pero ¿cómo definir una casa moderna? El término se refiere en este caso a las tendencias que se desarrollaron desde finales del Siglo XIX y que planteaban nuevos conceptos expresados estéticamente a través de las corrientes culturales. “Sus exponentes tenían una actitud moderna, por tal razón desaparecen los ornamentos, las ventanas se vuelven sólo vidrio y son rectangulares como los mismos edificios; en palabras del academicismo que condenaba esta nueva tendencia se había “desnudado la arquitectura”, señaló el arquitecto Pablo Buitrago, uno de los autores del proyecto.La investigación realizada por los arquitectos de la Universidad del Valle es la base del libro ‘Casas modernas en Cali, modelos y paradigmas’, que será editado por el Fondo Editorial de Univalle y explora también el concepto de arquitectura de autor. “Existe la arquitectura hecha por grandes firmas para satisfacer las demandas de una ciudad, pero también, proyectos elaborados por un arquitecto o grupo con un alto nivel de creatividad y rigor y comprendiendo su oficio como parte del patrimonio de una ciudad. En este caso hablamos de Arquitectura de Autor. En Colombia, Rogelio Salmona es reconocido como autor de varios de importantes proyectos de arquitectura en el país”, agregó Buitrago. Cali modernaLa década de 1930 marcó la consolidación de un proceso de desarrollo que llevaría a la ciudad a dar el salto de pueblo a ciudad. Se construyeron los primeros barrios residenciales en el Norte y el Sur. Este fue el caso de San Fernando que surgió como un barrio con lotes para casas quintas, es decir ubicadas al centro de un gran lote alejadas del borde de la calle. Al contrario de lo que se veía en San Antonio, donde estaban alineadas a la retícula de la vía, éstas retrocedían muy al estilo de los suburbios de las ciudades norteamericanas. Uno de esos ejemplos fue la casa Domínguez, construida por Jorge Domínguez. En opinión de los investigadores, el propio Domínguez, quien era ingeniero, fue uno de los autores de casas modernas que mejor representa este periodo, pues desde finales del Siglo XIX los ingenieros eran quienes tenían más a la mano la oportunidad de conocer las innovaciones en la construcción.En la década del 40 llegaron a la ciudad algunos arquitectos extranjeros y otros de la región formados en el exterior. Muchos se vincularon como docentes a la naciente escuela de arquitectura de la Universidad del Valle y a la vez desarrollaron proyectos en tiempos en que Cali era la ciudad con el “segundo ingreso per capita de América Latina, después de Sao Pablo” según un registro del periodista y líder cívico Alfonso Bonilla Aragón.El arquitecto Buitrago explicó que por estos años surgieron los primeros proyectos urbanísticos en los sectores de Santa Teresita y Santa Rita, al Oeste de la ciudad. “Fueron casas que mostraron una arquitectura definida en los volúmenes, muy funcionales de acuerdo a los usos de la gente, estableciendo relaciones entre los espacios, entre la cocina y el comedor. Ahora la sala puede estar apartada, es decir pensando cómo funciona la vida interior, de quienes la habitan”. Aunque ya venían desarrollando importantes propuestas años atrás, una de las firmas que se consolidaron en esta época fue Borrero, Zamorano y Giovanelli, la cual desarrolló en la ciudad un gran número de construcciones de casas y sedes institucionales de gran calidad que ha sido objeto de diversos estudios.Con sabor localEn los años 50 los proyectos apuntaron a una arquitectura más transparente al relacionar la vivienda con la calle y se articuló una característica fundamental: la funcionalidad. “Son casas que continúan siendo austeras, pero sofisticadas en términos de su calidad espacial, de las características de las funciones en cada uno de los aspectos. Se habla de las zonas privadas, la zona social de la casa, la zona de servicios. Son ejemplos que se retoman del ‘Estilo internacional’ proveniente de Europa y los Estados Unidos”, agregó Buitrago.Sin embargo, los investigadores tienen la hipótesis de que los arquitectos adaptaron estas tendencias al clima, la brisa, la intensidad de luz constante en Cali que incidieron en la toma de decisiones sobre los diseños, dándoles así una identidad. “Uno puede comparar las viviendas de estilo moderno que se hicieron en Bogotá, Medellín o Barranquilla y descubre que las casas que se hicieron en Cali fueron hechas para responder a las condiciones de la región, dando lugar a un proceso pertinente y de alta calidad para este entorno”, dijo Buitrago.En la década de 1960, a los arquitectos que habían iniciado los procesos de innovación se les sumaron nuevas camadas de profesionales con propuestas de casas sofisticadas y depuradas en sus diseños. Entre los ejemplos más sobresalientes encontrados por los investigadores figuran tres residencias ubicadas en inmediaciones del monumento a Sebastián de Belalcázar. Una de ellas fue la Casa Arboleda, en la parte alta del barrio Arboledas, sobre un lote con forma de hoja de cuchillo. Diseñada por la firma de arquitectos José de Recassens & Manuel de Vengoechea, “rigurosa en su geometría, tanto en el manejo volumétrico como en planta, adaptándose a partir de desplazamientos ortogonales a la forma del lote”, según la investigación. Sin embargo, la residencia ya no existe y en su lugar está un edificio de apartamentos, como muchos de los que se han construido en ese sector, que tapan con sus abanicos de hierro y concreto el paisaje y la brisa. Por el contrario, las casas construidas en los 60 mostraron una arquitectura respetuosa del entorno, evitando el impacto sobre el paisaje.Las otras dos residencias que ejemplifican esta tendencia en los 60 son la Casa del Cónsul de Estados Unidos, de los arquitectos chilenos Muñoz & Errázuris que, con su muro de piedra permanece algo descuidada; y la casa de Leo Feldsberg, de los arquitectos Lago & Sáenz, con “una composición limpia y contundente que contrasta con la fuerte pendiente del terreno”, según describe el estudio. En los periodos del 50 y 60 entre las diversas firmas que le apostaron a este estilo de arquitectura se puede destacar el trabajo del arquitecto caleño Heladio Muñoz y el chileno Jaime Errázuriz, así como la firma Lago & Saenz, cuyas propuestas no sólo han tenido trascendencia en el plano nacional sino que han sido publicadas por revistas especializadas en Francia e Italia, las cuales valoraron su capacidad de reconocer un estilo internacional para ponerlo en un contexto local.Los años 70 concluyeron con un explosivo desarrollo de la ciudad, generado en parte por las obras que se hicieron para la realización de los VI Juegos Panamericanos que significaron una serie de procesos de cambio en los espacios de la ciudad, no todos positivos.En el plano de las casas modernas, fue una época en la que se dio una cierta transformación de una arquitectura aún más personal y local, en concepto de Buitrago. “Los arquitectos se sentían más libres para hacer propuesta, se trabajaba concientemente incorporando elementos y materiales de la región. Un ejemplo de ello es la residencia o mejor el bifamiliar Posada y Saa de 1972, que está en la vía hacia Cristo Rey y una hermosa casa de los arquitectos Enrique Richardson y Libia Yusti, cuyo trabajo en ladrillo es predominante y con una alta calidad en la composición volumétrica y en el manejo de la topografía”.El arquitecto señaló el impacto que este tipo de construcciones tuvieron en el urbanismo de otros sectores sociales. “Es posible encontrar en diversos barrios de clase media que se han retomado estrategias de diseño y acabados referidos en estas casas, reelaboradas en su justa medida. Eso es muy afortunado, pues visto en otras circunstancias, ha sido más evidente la negativa influencia que ha ejercido en todos los estratos sociales la que podría llamar una arquitectura del atiborramiento, en la cual se combinan indiscriminadamente, debido a un poder adquisitivo intempestivo, materiales costosos en formas exageradas e inadecuadas”.Patrimonio en peligroAunque el tema de la arquitectura moderna ha sido estudiada en diversas oportunidades, la investigación realizada por este equipo de arquitectos constituye un aporte a la recuperación de la memoria y el patrimonio de los caleños. Sin embargo el panorama que encierra tiene un tono amargo. Luego de tres años de investigación, de aproximadamente 80 viviendas que se tenían para explorar, los investigadores solo pudieron incluir 28, por no tener información suficiente sobre el resto. “Se trata de una dificultad que no es exclusiva en temas de arquitectura sino que tiene que ver en lo difícil que nos resulta recuperar nuestra historia en todos los campos del conocimiento y la cultura” se lamentó el arquitecto. En nuestra ciudad existe poca información documentada sobre su desarrollo urbanístico en el pasado reciente. Muchos arquitectos han perdido sus archivos o los tienen incompletos o sus herederos no los han protegido debidamente. Una de las fuentes más valiosas de información que encontraron los investigadores fue la de haber podido contar con el valioso archivo del fotógrafo Otto Moll, quien fue el gran fotógrafo de la arquitectura de Cali. El archivo estuvo custodiado por el señor Pedro Rey, pero ahora está a cargo del Banco de la República en Bogotá. Y es que cuando se aborda el tema de patrimonio en bienes inmuebles las dificultades vienen de todo lado. “En general para los dueños de este tipo de edificaciones el hecho de que sean de valor patrimonial se vuelve un problema”, se lamentó Buitrago.De hecho, muchas de estas casas con valor patrimonial del Siglo XX se han perdido. Esto sucedió con: la casa Mejía (1957-58), en el barrio San Fernando, sobre la Carrera 34, de la firma Borrero, Zamorano y Giovanelli, hoy reducida a un parqueadero. La firma de Lago & Saenz hizo en el Refugio – al sur de la ciudad- la Casa Franco en 1955 que hoy está en estado de abandono. “Se le hizo una perversa ampliación en un segundo piso (la casa era de una sola planta) que no obedece ni a la concepción espacial ni a las relaciones con su entorno”, dijo el arquitecto.Más triste y lamentable es el caso de la casa Dorronsoro, de 1954 también de Borrero, Zamorano y Giovanelli, de magistral diseño y la Casa Castro, diseñada por uno de los más influyentes arquitectos de Colombia: Dicken Castro, quien además es pionero del diseño gráfico en el país. Estaba ubicada en el barrio Santa Mónica, pero sus huellas quedaron borradas. A pesar de contar con planos y documentos fotográficos los investigadores no pudieron establecer en qué lugar exactamente fueron construidas.Todo eso indica el poco conocimiento que se tiene del valor patrimonial de estas construcciones, pues se tiene la idea de que sólo aquello que es precolombino o colonial tiene tal atributo. “Se hace necesario sensibilizar a muchos grupos sociales, empezando por la clase política y los promotores inmobiliarios, que hacer buena arquitectura es igual de fácil que hacerla mal, pero la diferencia está en el impacto que se genera sobre la ciudad; si se pensara de este elemental y obvio modo tendríamos una mejor ciudad en todos los aspectos”, reflexionó Buitrago. Pero también hay buenos ejemplos que dan esperanza, como la casa Garcés Córdoba de 1955, diseñada por la firma Bacca & Mondineau, dos arquitectos europeos que residieron un tiempo en Cali, que está siendo restaurada, como también la casa Salcedo Cabal, de los arquitectos Villa & Yusti, de 1937 en San Fernando, perteneciente a la generación de casas modernas de los años 30 y, cómo no, la Casa Domínguez, la misma que alguna vez fue declarada la casa más fea de Cali, que con su volumétrico cilindro, su torre alta y recta y sus ventanales con barrotes reticulares, continúa intacta en lo alto de la colina de San Fernando, como expresión de la modernidad.En detalleCasa Errázuriz: Fue construida en 1960 por su propietario, el arquitecto chileno Jaime Errázuriz. Está ubicada en el barrio El Refugio, al sur de la ciudad en un lote esquinero. Su diseño caracterizado por la sencillez y contundencia de sus formas fue alterado, en virtud de que en la actualidad está ocupado por un colegio, que lo adoptó a sus necesidades, rompiendo paredes, haciendo ventanas con arcos. Poco queda del otrora “conjunto de gran sencillez volumétrica”. Jaime Errázuriz, junto a su compatriota Heladio Muñoz, demostró una gran sensibilidad frente a la arquitectura moderna y capacidad de transformarla a las condiciones locales. Errázuriz, quien aún vive en Santiago de Chile, es un hombre de una amplia formación cultural.Casa Ambrosina de Borrero: Edificada en 1953 por la firma Borrero, Zamorano & Giovanelli establece, según los investigadores, “un modo radical frente a la casa urbana medianera y logra una alta calidad ambiental”. La firma de los tres arquitectos desarrolló en la ciudad y el país importantes proyectos residenciales y comerciales que han sido estudiados y documentados por sus valiosos aportes a la arquitectura de casas modernas. La residencia que esta localizada al norte de la ciudad, es uitilizada en la actualidad como un local comercial y es ocupada sin tener en cuenta el valor patrimonial que representa.Casa Posada y Saa: Fue construida en 1972 por la firma de arquitecos L. Yusti & E. Richardson. Localizada en Bellavista, es un complejo bi familiar que plantea en su distribución la separación de las diversas zonas de la casa. En los 70 la arquitectura nacional comenzó a ser reconocida. Tanto la obra de Fernando Martínez Sanabria como de Rogelio Salmona comenzaba a ser referida por arquitectos en todas las ciudades y el ladrillo se convirtió en la clave de lo que sería un lenguaje actual.Casa Domínguez: Ubicada en la parte alta de la colina de San Fernando, esta casa fue construida en 1937 por el ingeniero Jorge Domínguez. Estas casas comienzan a prescindir de esa decoración que las matriculaba en un estilo y que para los arquitectos significaba un sello de reconocimiento: cornisas, alfajías y retallos en estilo art deco o republicano. En este caso la casa fue despojada de todo el ornamento para tener unos volúmenes “más limpios”, muros blancos bien definidos y de paso borrar toda referencia a algún estilo que se entendía entonces como pura decoración. No fue un éxito en su momento. Como cita el arquitecto Francisco Ramírez, tenía el “honor de ser calificada en su momento como la casa más ‘fea’ de Cali“.Casa Lozano: diseñada por el chileno Heladio Muñoz en 1947, esta construcción del barrio San Fernando fue enriquecida por otra faceta del arquitecto: la de diseñador de muebles. El bar que se ve en la imagen es reflejo de un estilo moderno, acentuado en esos años con la visita al país de grandes arquitectos como el francés Le Corbusier, quien entre 1945 y 1958 desarrolló para la ciudad de Bogotá un Plan de Desarrollo Urbano.Con sus formas irregulares la casa Garcés Córdoba, de los arquitectos Edmond Bacca y Philipe Mondineu, fue construida en 1955 al Oeste de la ciudad. Es un ejemplo de la manera en que se innovó en la relación de los espacios interiores y su proyección hacia el exterior. “Los arquitectos de origen francés integraron de manera magistral los valores locales -materiales y paisaje-, a los grandes postulados de diseño de la arquitectura internacional, que conocían bien por su origen”.

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