Conozca a Iván Montoya, el hombre que mantiene vivo el recuerdo de Jovita

Conozca a Iván Montoya, el hombre que mantiene vivo el recuerdo de Jovita

Diciembre 29, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Isabel Peláez, reportera de El País

Antes de recorrer con tacones, vestido, corona y collares la Autopista Suroriental durante el Carnaval de Cali Viejo, él nos contó cómo hace 17 años se convirtió en un ‘Jovito’ o ‘Jovitófilo’.

El actor Iván Barlaham Montoya, a sus 87 años, interpreta a uno de los personajes más entrañables en el Desfile del Carnaval del Cali Viejo, Jovita Feijóo, la ‘Reina eterna’ de esta ciudad. Antes de recorrer con tacones, vestido, corona y collares la Autopista Suroriental, él nos contó cómo hace 17 años se convirtió en un ‘Jovito’ o ‘Jovitófilo’.

Jovita Becerra Feijóo, más conocida como Jovita Feijóo, nació en Palmira, el 6 de junio de 1910 y murió en Cali el 15 de julio de 1970. Y cada 28 de diciembre reencarna en el cuerpo de Iván Montoya, durante la Feria de Cali. Así la conoció: 

“El 2 enero de 1953 nos vinimos con mi familia de Sevilla, Valle, a vivir en Cali, porque en los pueblos del Quindío había mucha violencia. Cuando salimos a conocer Cali, que para esa época era un pueblo grande, lo primero que me  atrajo fue, ver en la Calle 12, una montonera de gente que seguía a una señora vestida como una dama de la alta sociedad. Me decían que estaba loca, que se había tragado el cuento de que era la reina cívica y única de Cali. 

Le gustaba vestirse con trajes de colores vivos que le regalaban mujeres muy distinguidas y salir a caminar por la ciudad, a la  que sentía como su propio reino. Yo vi en ella  a un personaje de la realeza inglesa con    pava, velo, guantes, abrigo de piel, toda una gran dama europea, metida en La Fortuna, en la Carrera 6 entre 12 y 13, uno de los tantos almacenes donde le regalaban  ropa, sombreros, guantes, perfumes, zapatos, porque la gente la quería mucho.  

El título nobiliario se lo había dado la única emisora radial que había en la ciudad en esa época, frente al Palacio Nacional, Radio Higueronia, en la Plaza de Cayzedo. Ellos nombraron reina a esta muchacha alocada que participaba en un concurso de canto, cada ocho días, con la misma canción, y siempre  haciendo reír a la gente. A muchos les daba pesar que esa muchacha tan simpática y atractiva, pero pobre,  fuera desvirolada (despistada) o desquiciada. 

Yo tenía 29 años y ella como 25 años. Me atrajo tanto que terminé aceptando a Cali como el lugar en el que íbamos a continuar viviendo, pese a que  en el norte del Valle, esta ciudad no gozaba de muy buen prestigio por aquello del libertinaje. Veníamos con cierta  intranquilidad  porque sentíamos que la familia iba a desperdigarse o a perderse.  Pero Jovita fue lo único que me atrajo y seguí persiguiéndola por toda parte, cada que la veía en el  centro, su sede.  

Ella no entablaba conversación con la gente que la seguía. Claro que algunos le hacían preguntas y pretendían burlarse de ella, pero captaba al instante las burlas y de una vez, muy digna, iba parando a la gente.

Copié de Jovita sus maneras de manejar las manos, su lenguaje, la distinción con que hablaba, todo en ella me pareció extraordinario. Era una actriz de primera gama. Es la primera actriz de teatro callejero de Cali y del Valle. Llevo ya 17 años sacándola a la calle y recuperándola para  el cariño de la gente, porque es el único personaje gótico y romántico de la tradición cultural histórica de la ciudad.  Lástima que Palmira, donde nació, nunca la ha tratado con orgullo, como lo hizo Cali.

Entiendo que Jovita en las piezas donde vivía en el barrio Obrero y el Belalcázar, guardaba mucho cacharro, cositas viejas, para hacerse collares y para mantenerse muy distinguida. Yo soy igual, soy un Jovito o Jovitófilo. Hace poco Jovita, que suele hablarme, me dijo: “Hace siete años te di tres oportunidades para que te fueras del mundo, porque no te  gusta como está, pero ya tienes suficiente fuerza para seguir viviendo. Es verdad, a mis 87 años estoy lúcido y lucido”.

Más de Jovita

Jovita Feijóo nació en el Bolo - Alizal, Palmira, en 1910 y su verdadero nombre era Jovina. Soñaba con ser cantante.  Su canción favorita era ‘Piquito’, un corrido mexicano.Vivió en una casa de bahareque y  paredes blancas y azules, en la Cra 1A No. 16 - 77, en el barrio El Hoyo, norte de Cali, perteneciente a María de Jesús Correa (q.e.d.p.). Allí vivió  ‘Amparo Arrebato’, bailarina legendaria,  hija de la dueña de la casa. Murió el 15 de julio de 1970, en la  Comuna 3,  de Cali,  de un infarto en la ducha, a sus  60 años. Dicen que sus desvaríos empezaron por dos noticias duras: la muerte de Humberto, uno  de sus sobrinos,  y tiempo después, la muerte de su madre, Joaquina Feijóo (su padre se llamó Pacífico Becerra). Su entierro en Cali atrajo multitudes que caminaron desde la Catedral de San Pedro, en la Plaza de Cayzedo, hasta el Cementerio Central en el que  reposa en el osario  411. El poeta Javier Tafur González, en la novela ‘Jovita, o la biografía de las ilusiones’ contaba que  la veían hablando sola y con los ojos brotados, que se creía reina de Cali, que en la Feria encabezaba los desfiles repartiendo besos encaramada en máquinas de bomberos. Se tomaba fotos con los presidentes y actrices. Entraba  al Club Colombia  sin ser socia. Les cantaba la tabla a los concejales. Hacía saques de honor en los clásicos Cali – América. Tenía un lugar VIP en la Plaza de Toros.

Historia del Carnaval del Cali Viejo (*)

En 1923 se realizó el primer Desfile de Carnaval de Cali Viejo. Jorge Vanegas, exdirector de este desfile y quien desde 1978 está vinculado a su realización cuenta que “para esa época se hicieron verdaderas comparsas, pero ciertas personas lo encerraron en un salón y ese carnaval el pueblo no lo pudo disfrutar”.

Tuvieron que pasar muchos años para que la ciudad volviera a disfrutar de una fiesta como esta. Fueron tres décadas hasta 1953 cuando un grupo de caleños entusiastas decidieron despedir el año con un desfile por el centro de la ciudad a las 10:00 a.m. del 31 de diciembre. 

Aquel fue el primer Desfile oficial del Cali Viejo, pues un hombre a quien llamaban ‘Mano pueblo’, organizó desde su casa en el barrio Obrero, unos muñecos fabricados con papel periódico molido. Estos representaban a personajes típicos de la ciudad, como ‘Paulinota’ (sobadora), ‘Yotecuro’ (yerbatero), ‘Boca de túnel’ (obrero de férrea dentadura capaz de hacer cualquier cosa con sus dientes), ‘Jovita Feijóo’ (la mujer que perdió la cordura ilusionada con ser reina), entre otros. 

Así nació este Carnaval que entró a conformar la Feria de Cali en 1956. Este representa todas las costumbres, tradiciones y personajes que han hecho historia en esta tierra a través del baile y la música. 

“En el desfile la gente no camina sino que danza, no habla sino que canta, porque el espíritu de este desfile es el de la alegría y Cali es la Capital de la Alegría”, dice  Vanegas.

Las historias de Cali Viejo, los cuentos de los barrios, los decires y quehaceres nutren esta tradición, según John Jairo Perdomo,  director artístico del desfile de Carnaval.

(*)Información de Corfecali

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