"Concejales nuevos creyeron que iban a gobernar la ciudad": Clementina Velez

Agosto 31, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Judith Gómez Colley | Editora de Poder

"Mi terapia y mi equilibrio lo logro con la academia. Yo vivo 50 % en política y 50 % como catedrática. Eso me compensa, soy muy feliz en la universidad. Y la terapia espectacular es cuando voy a los barrios a escuchar a la comunidad", dice la concejal Clementina Velez.

La concejal Clementina Vélez dice que el Concejo de Cali debe pensar en los intereses de la ciudad. “Lo que hay en la corporación es una situación de gobernabilidad”.

Clementina Vélez Gálvez, a quien por su temperamento recio han apodado la ‘Dama de hierro’ del Concejo de Cali, está hoy por encima del bien y del mal, por eso habla sin tapujos de la situación interna que se vive en la Corporación, donde dice, hay comportamientos que no son coherentes.La concejal, quien completa una carrera política de 45 años, dice que, pese a los problemas de salud por el cáncer que padece, hay Clementina para rato y anuncia que se volverá a postular en las elecciones del 2015. Usted, que es la veterana del Concejo y ha vivido distintas épocas allí, ¿cómo analiza la Corporación de hoy?Las corporaciones públicas están viviendo otra época. Hay un mal ejemplo nacional donde se acabó el debate ideológico y programático para pasar a debates personales o de grupo y eso se está reproduciendo en Congreso, asambleas y concejos. En el Concejo de Cali no hay ningún problema. Vivimos una época diferente con compañeros que llegaron por primera vez y que llegaron con la idea de que ser concejal era tener el poder más grande en Cali, y pensaron que podían llegar a gobernar. Pero no es que sean malos sino que es la primera vez que están en una corporación importante como el Concejo. La situación es que no hay coherencia entre quienes apoyamos la campaña de Rodrigo Guerrero y lo que ha sucedido hasta hoy. En la bancada liberal somos conscientes de que se apoyó a Guerrero, hay coherencia y lo seguimos apoyando, pero eso no quiere decir que seamos sordos y ciegos ante la realidad.Pero si no hay problemas, ¿por qué hay dos bloques de concejales, uno con los nuevos presionando, y otro, con mayoría de antiguos, apoyando?Hay unos comportamientos que no son coherentes con el apoyo que la mayoría de los jóvenes le ofreció a Rodrigo Guerrero en campaña. Seguramente no tenían claro que primero tenían que aprobar un Plan de Desarrollo para que el programa de Gobierno empezara a ser realidad. Ellos acompañaron al Alcalde en su primer año, pero de la noche a la mañana vino la tempestad.¿Y a qué atribuye esa tempestad, acaso el Gobierno no les cumplió? El problema aquí es de gobernabilidad. Desconozco los arreglos que ellos hayan hecho con el Alcalde cuando era candidato. Como no los conozco, los respeto, y no puedo hablar de ellos.¿Cuándo habla de gobernabilidad, se refiere a burocracia, mermelada?De burocracia, que en otro momento se ha llamado mermelada. A nivel nacional está de moda la mermelada y, a veces, con más elegancia se habla no de mermelada sino de gobernabilidad.Entonces, ¿la puja es por puestos?Desconozco los acuerdos que hicieron ellos, pero seguramente pensaron que los iban a tener en cuenta para la gobernabilidad, y en la gobernabilidad se observa de manera objetiva como el Alcalde trajo sus amigos o recomendados al gabinete. Como de políticos llegaron Alberto Hadad, Alfonso Otoya, Carlos José Holguín, Clara Luz Roldán. También personas que nada tenían que ver con política como Cristina Arango, que fue excelente funcionaria, tampoco lo eran Óscar Pardo, ni el ingeniero Meléndez. ¿Eso ha sido malo o bueno para Cali?A la ciudad no hay que mirarla políticamente sino en la práctica. Allí es donde tengo claro que como concejal de Cali vengo a trabajar por la ciudad. Llega un momento en que se encuentran unos conflictos porque los intereses personales o de grupo priman sobre el interés general, pero no se puede decir que hay concejales que están con la ciudad, y otros en contra, sino que cada concejal, cada bancada, tiene un estilo de interpretar lo que es ser miembro de una corporación. Pero con los problemas que tiene Cali, deben primar los intereses de la ciudad.Cuando se eligió este Concejo había gran expectativa con los jóvenes y se habló de renovación. ¿Se renovó?Se renovó de edades y de nombres, pero, ojo, con lo de viejos y jóvenes. En la antigua Grecia, sabios eran los ancianos. Y la experiencia sigue siendo lo más importante.Se discuten en el Concejo varios proyectos, entre ellos, las facultades para el Alcalde, pero se teme que lo hundan otra vez. ¿Cree que pasará?Yo estrené el martes, en Comisión de Presupuesto, una frase: ‘Sí se puede’, recordando la campaña presidencial de Belisario Betancur, quien le ganó a López con el ‘Sí se puede’. La Comisión de Presupuesto sacó adelante el proyecto para morosos de vivienda, ¿y por qué sí se pudo?, porque se hicieron mesas de trabajo, se habló con el Gobierno y hubo cambios de fondo, pero ayer (jueves), ya no se pudo con las facultades al Alcalde.¿O sea que ya se empezó a pisar el freno a ese proyecto?Exactamente. Aquí tiene que haber un entendimiento y un milagro para que en el Concejo entendamos, en una mesa de trabajo con el Gobierno, que están primero los intereses de la ciudad y que no es momento de pasar cobros de otra naturaleza. Los problemas que se van a resolver son sociales. Es claro que el Alcalde necesita plata para Metrocali, qué eso hay que esculcarlo, sí, pero también hay que jugar con los tiempos, que para el gobernante son clave. Sugiero que acudamos al Espíritu Santo para que nos ilumine para entender que estamos ante una petición social. ¿Cómo ve que concejales digan públicamente que el proyecto tiene suficiente ilustración, pero lo frenan?Es una contradicción, pero es una realidad. Como no está el hecho del cumplimiento de la gobernabilidad, viene el freno. Esa es la realidad política y no nos debemos escandalizar.¿No ha llegado la mermelada?No, no ha llegado y para el alcalde Rodrigo Guerrero eso debe ser un tema difícil, pero en la práctica tenemos que sacar adelante la ciudad.¿Y a usted le gusta la mermelada?Por favor, todos tramitamos, todos solicitamos, por una sola razón, somos humanos. Aquí no está ni Dios, ni la Virgen de la Milagrosa, somos seres humanos haciendo política, está claro que el desempleo es muy alto. ¿Qué tanta mermelada le han dado?Yo no tengo gente en el gabinete de Rodrigo Guerrero. Yo tengo una subsecretaría, pero reconozco que mi partido está representado en Alfonso Otoya y en Juan Fernando Reyes Kuri.A usted le reconocen su trabajo y su labor social , pero también la ven como clientelista...Cada quien de acuerdo con la gafa que se coloque mira de qué color está uno vestido. Es normal que yo, en más de 44 años de carrera política, con toda esa trayectoria, también camine, suba y baje gradas, consiguiendo y presentando hojas de vida de jóvenes liberales que quieren una oportunidad o de amigos que ya se van a pensionar. De los dos bloques en el Concejo, ¿en cuál está usted realmente?A nivel nacional tenemos unas identidades, que es el apoyo al presidente Santos. En lo local, yo apoyo el gobierno de Rodrigo Guerrero, mi partido decidió apoyarlo para ser alcalde de Cali. A veces se nos olvida ese gran sacrificio y aporte de Rodrigo Guerrero, que podría estar viajando por el mundo, dedicado a los nietos, pero está dedicado a la ciudad. Seguiré apoyándolo hasta el 31 de diciembre del 2015, pero no he renunciado ni voy a renunciar al ejercicio del control político, pues con ese ejercicio en las comisiones y plenarias los proyectos se mejoran muchísimo. ¿Usted baila al son que le toquen?Sí. No dejo al parejo. Bailo lo que sea.¿Y con la Administración baila?No, con la Administración no bailo. Estoy con el gobierno de Guerrero, con su programa. Sé que hay fallas en la forma de trabajo del gabinete. Para mí la falla es: lento y más lento. La falla no es de Rodrigo, es de equipo y dan ganas de echarle grasa, aceite, todo.¿Por qué unos liberales no la quieren?Mi estilo franco incómoda, mi estilo directo no se comparte. En política uno escoge dos caminos: se dedica a ser un gran pintor y decorador o es directo y franco y haciendo un esfuerzo de no decir mentiras. Ese es mi estilo, y lo otro, jamás habló sin haber estudiado el tema, eso incomoda. No toleró la injusticia, ni el engaño.¿Es buen negocio ser concejal?¿Negocio?, ninguno. Para ser concejal a mi edad, 68 años, se requiere estar convencido de que uno está en capacidad de aportarle a la ciudad. Después de la Constitución del 91, todas las normas de ordenamiento territorial se han modificado y se requiere de concejales que estén al día y que no les incomode estudiar, yo lo hago. ¿Por qué estoy en el Concejo, si no es negocio?, pues soy pensionada del Congreso. Además de política, soy enfermera y abogada de la Universidad Libre y soy catedrática allí. Colombia no necesita teóricos sino prácticos.Tras 45 años de carrera política, ¿cree que le llegó la hora del retiro?Cuando me llegue la hora será cuando no esté en capacidad de servir a Cali. Con la ayuda de Dios hay Clementina para rato. En octubre del 2015 presentaré ni nombre al Concejo, porque estoy preparada para trabajar por Cali. Su peor momento en el Concejo...Es ver la mentira como plato principal; como postre la hipocresía, y como fruto, no tener palabra. Eso me impacta, eso me sorprendió, pero en la vida política lo viví. En mi salud, de pronto se vivió todo eso.¿Por qué el desprestigio del Concejo? Una corporación que no entrega resultados pierde credibilidad, ¿por qué no entrega resultados?, por el fenómeno que se presenta, se hacen los debates, sí; se hace control político, sí; pero en lo concreto terminan en nada y luego vuelve y se diluye en los acuerdos que los sectores hagan directa o por tercera persona, en la solicitud de la gobernabilidad. ¿Son los concejales los responsables de la mala imagen?Por los hechos los conoceréis, dijo Cristo. Esto no es con discursos ni con fotos. Esto es con resultados. Si el Concejo hoy se dedica a estudiar el proyecto de acuerdo de facultades y sacar adelante todo lo que quedó pendiente en el esquema social del Alcalde, pasaremos a la historia y la ciudad nos lo va a reconocer, pero si eso no se da, encontramos la desconfianza y la falta de credibilidad. En fútbol es con goles y en las corporaciones públicas, con votos. Infortunadamente hoy estamos en un sector un número, no me atrevo a decir cuántos, creo que 9; de acuerdo a la gobernabilidad serán 10, 11, 12, y si no hay gobernabilidad, ¿qué va a pasar?, es la pregunta de fondo. El año pasado no se respetaron los acuerdos para la Presidencia del Concejo. ¿Se repetirá la historia?A los que somos experimentados en una carrera política nos enseñaron a tener palabra. Los acuerdos se hicieron antes de posesionarnos. Se hicieron por partidos, no por personas. Los dos primeros años se cumplieron, en el tercero se cumplió como partido, pero no se respetó a la candidata. ¿Teme que le embolaten su Presidencia en 2015? Esperemos a ver cómo se va desarrollando el día a día y la historia dirá qué pasa con acuerdos y compromisos. Los que estamos en política sabemos que cada día trae su afán y que la dinámica es tan sorprendente, que lo que se escribe en el desayuno, a veces en el almuerzo se cambia y muchas veces no se amanece con lo mismo.El cáncerPadeció un cáncer de seno. ¿Hoy cómo está su salud?Hace 19 años me diagnosticaron un cáncer de mama y hace 2 años hizo metástasis en la columna. Estoy en tratamiento, me siento acompañada por Dios. Estoy muy optimista. Llevo 10 años leyendo qué produce el cáncer. Encontré investigaciones que dicen que las células malignas se desarrollan cuando el ser humano en su interior tiene odios, sed de venganza y no capacidad para perdonar.La gran maestra que he tenido en eso es Louise Hay, que es una gran sanadora. Con su libro ‘El Poder está dentro de ti’, confirmó que el perdón es un proceso que no se hace ni por decreto ni por resolución ni diciendo te perdono hoy, pero luego veo que no he perdonado. Estoy dedicada al trabajo interior, hay que trabajar cuerpo, mente y espíritu. Cuando se hace eso, se comprenden más los comportamientos humanos.¿Qué ha sido lo más difícil en este proceso?Lo más duro fue el primer día, hace 20 años, que me dijeron que tenía cáncer. A los pacientes con cáncer les recomiendo amar todo lo que hagan y trabajar el ser interior. Estoy leyendo el libro ‘El mejor medicamento eres tú, la salud está en tus manos’, de Fréderic Saldmann, que reseña que el bueno no es el médico, ni el medicamento, eres tú, tienes que preguntarte por tus hábitos.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad