Con operativos, el Dagma buscará reducir el impacto ambiental en El Peñón

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Mario Soto, presidente de la Junta de Acción Comunal de El Peñón, expresó que últimamente se han establecido en este sector negocios que generan mucho ruido y se observa muchos vendedores ambulantes e indigentes.

Con operativos, el Dagma buscará reducir el impacto ambiental en El Peñón

Septiembre 15, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Mario Soto, presidente de la Junta de Acción Comunal de El Peñón, expresó que últimamente se han establecido en este sector negocios que generan mucho ruido y se observa muchos vendedores ambulantes e indigentes.

Realizar operativos conjuntos con la Secretaría de Gobierno Municipal para controlar la contaminación por ruido y verificar que los establecimientos públicos funcionen de acuerdo con los permisos de uso del suelo, fueron los compromisos adquiridos por el director del Dagma, Carlos Rojas, luego de escuchar los reclamos de la comunidad del barrio El Peñón. Entre las inquietudes presentadas por la Junta de Acción Comunal (JAC) y el Comité Cívico del Oeste, están los relacionados con los altos decíbeles de la música de algunos establecimientos, el incremento del tráfico a partir de las horas de la tarde, la venta de licor en los antejardines y el aumento de las ventas ambulantes. Para Mario Soto, presidente de las JAC de El Peñón, también es insoportable el ruido de los vehículos que parquean a lado y lado de las calles y ocasionan trancones y ruido.“Llama la atención la preocupación de los hoteles, cuyos representantes expresaron que la situación está afectando a sus clientes, quienes llegan hasta aquí, atraídos por la oferta gastronómica y la tranquilidad del Oeste”, agregó el líder comunal. Al respecto, el Director del Dagma dijo que la Secretaría de Tránsito estará presente con sus agentes para hacer el respectivo control del flujo vehicular y el parqueo.“No queremos que este lugar tenga los mismos problemas que se presentan en Granada, porque este barrio se caracteriza por la oferta gastronómica y no por bares que alteren la tranquilidad”, agregó el líder comunal.Otra de las quejas señala que quienes salen de los establecimientos, una vez se cumple la hora zanahoria “se quedan en el parque con sus carros vehículos a todo volumen”, como lo expresó Jesús Camacho, vecino.Añadió que también siente preocupación por lo que pueda suceder cuando se inicien las megaobras. “El flujo vehicular será por aquí y es posible que se nos trasladen problemas como las ventas ambulantes y la prostitución”.ProblemáticaMario Soto, presidente de la JAC, expresó que "tenemos un impacto ambiental muy grande, por eso le solicitamos al Director del Dagma que también se haga una revisión de los permisos de uso del suelo que se están otorgando para establecer si estos coinciden con el servicio ofrecido".El mes pasado, el director del Dagma y alcalde (e), Carlos Rojas, recalcó que las quejas por ruido excesivo no sólo provienen de los establecimientos como restaurantes o bares, sino también de iglesias de diferentes denominaciones, de talleres de mecánica y carpintería y de las molestias producidas por los vecinos en conjuntos residenciales.“Hay empresarios que desarrollan eventos sin tramitar los respectivos permisos, les falta mucha planificación y cumplimiento de la norma, viéndose expuestos a perder dinero, a las sanciones y a la cancelación de eventos”, manifestó el funcionario.

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