Con LitWorld, niños de Cali aprenden a leer y escribir

Julio 18, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

LitWorld le enseña a leer y a escribir a los niños de Cali para no solo transformar sus vidas, sino también las de sus comunidades.

Era 2007,  y la escritora y experta en alfabetización Pam Allyn  se encontraba en Kibera (Kenia) dictando charlas y capacitaciones a los profesores locales. Mientras iba y venía notó algo que le llamó la atención: ¿ por qué hay tantos niños (niñas sobre todo) que no van a la escuela? 

Pam investigó un poco más. Aquello no solo sucedía en Kibera por supuesto, pero las cifras que encontró sobre lo que acontecía en otras latitudes la sorprendieron. En todo el mundo son 59 millones los niños que no van al colegio, algo así como toda la población de Colombia y un poco (mucho) más. 

Eso quiere decir que uno de cada 11 niños del planeta no está recibiendo educación básica. Además,  las niñas son las que  están en mayor riesgo de abandonar los estudios o incluso de no matricularse nunca. Dos tercios de la población analfabeta del mundo son mujeres.  

Pam no podía seguir con su vida de la misma manera después de conocer aquello. El mundo no debería continuar de la misma manera después de conocer aquello. Pam hizo algo enseguida: crear una organización, LitWorld, para enseñarle a los niños a leer, a escribir, a narrar su propia historia y utilizar eso para generar un cambio.  

La historia la cuenta,  desde Estados Unidos, Ana Stern, supervisora de los 173 programas que LitWorld desarrolla en 20 países. “Para LitWorld la lectoescritura se relaciona con el empoderamiento. Nosotros le enseñamos a niños y niñas a cómo utilizar la lectura, la escritura y el poder de sus propias historias para romper el ciclo de la pobreza y alcanzar sus sueños. Gran parte de los programas de LitWorld se enfocan en desarrollar resiliencia y en aumentar la participación cívica, para que desde la edad temprana los niños entiendan que ellos tienen el poder de crear un cambio positivo en sus vidas y en sus comunidades”.

La palabra tiene un poder insospechado. En LitWorld, de hecho,  están convencidos  de que es una herramienta para transformar el mundo o por lo menos, el destino de alguien.  La escritura nos hace independientes (no saber escribir nos obliga a depender  de otro para prácticamente todo) la lectura, a su vez,  funciona como un espejo que  abre ventanas al mundo. “Leer, escribir,  te permite conectarte y relacionarte compartiendo tus ideas y opiniones y ayudándote a encontrar tu propia voz”, dice Ana. 

Entonces, lo que LitWorld hace es usar una herramienta que todo niño, que toda persona tiene – su propia historia de vida – para transformar su realidad. 

“Varias investigaciones han demostrado que las personas aprenden a leer y escribir mucho más rápido  cuando utilizan sus propias historias, ya que son capaces de practicar la decodificación y comprensión usando un texto de su propia creación. Así que el currículo de LitWorld está diseñado  para desarrollar la lectoescritura y al mismo tiempo para desarrollar la resiliencia y la fuerza interior del niño. Hacemos esto basándonos en siete fortalezas:  pertenencia, curiosidad, amabilidad, amistad, confianza, valentía y esperanza. El desarrollo de estas fortalezas en los niños les prepara no solo para el éxito académico, sino que también los fortalece emocionalmente, por lo que estarán potencialmente listos para manejar tanto sus dificultades como sus triunfos en igual medida”.

 Gustavo Andrés Gutiérrez, el fundador de Biblioghetto, una  biblioteca ambulante que   también le enseña a leer y a escribir a los niños del barrio Petecuy y del jarillón del río Cauca,   asegura justamente que tras los talleres que LitWorld está desarrollando en la zona los pequeños aprendieron a ser más tolerantes, respetuosos pero sobre todo, aprendieron a valorarse, encontrarle un sentido a la vida. “Cuando se reúnen en el LitClub, cada uno cuenta algo que hizo  bien durante la semana, algo que lo hizo feliz. Ni en la casa, ni en el colegio, tienen esa oportunidad”, dice Gustavo y todo se silencia.      

LitWorld llegó a Cali en 2014, cuenta ahora Mabel Bejarano, caleña y miembro del Consejo de Asesores de la organización. Fue Mabel quien empezó a explorar con que tipo de organizaciones podía trabajar LitWorld en Colombia. Se encontró primero con Biblioghetto y después  con Bibliotec y la Red de Bibliotecas Públicas Comunitarias de la ciudad, exactamente la biblioteca del barrio El Retiro.  También con el Museo Rayo de Roldanillo.   

 “En Cali y  la región en general hemos tocado la vida de más de 150 niños y sus familias”, dice Mabel. LitWorld y las organizaciones aliadas desarrollan   un programa llamado LitClubs. Básicamente son espacios en donde los niños se reúnen a escribir, hablar, escuchar. También, a través de Internet y con un traductor, conversan con niños de otros Litclubs en el mundo.

“Esto ha sido muy bello pues les permite conocer la realidad de otras comunidades y sentir que son parte de un movimiento mucho más grande que su propio club”, dice  Mabel. 

También, cada año, LitWorld  celebra el ‘Día mundial de la lectura en voz alta’ para recordarle   al mundo la importancia de la educación, la alfabetización como derecho universal. Algunas de las campañas han sido lideradas por jóvenes que hicieron parte de los LitClubs, por cierto,  y que   ahora son   mentores de la  siguiente generación de niños en sus comunidades. El mundo, es verdad, se puede transformar gracias al poder de la palabra. O por lo menos, la vida de alguien.

 

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